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viernes, 5 de agosto de 2016

La Ciencia: Otra Batalla de Ideas de Fidel Castro

Nos acercamos al 90 cumpleaños de quien ha sido una de las personalidades mayores de la Historia del Siglo XX en el mundo: Fidel Castro.
Sus ideas y sus acciones se proyectan en muchos campos de la existencia social humana. Estos apuntes son sobre uno de esos campos: el desarrollo científico y tecnológico.
Y de inmediato nos damos cuenta, al empezar a ordenar ideas, de que aunque estemos hablando de la historia, del pensamiento de Fidel en diferentes etapas de la historia revolucionaria cubana, este no es un debate sobre el pasado, sino más bien sobre el futuro al que ese pasado nos lleva y convoca,  porque el pensamiento de Fidel tiene todavía mucho que hacer y que influir en las tareas que tenemos por delante los revolucionarios cubanos, y en el presente y futuro de la América Latina, y de ese inmenso mundo de “los pobres de la tierra”.
Es cierto que fue en los años 90 cuando empezamos a utilizar ampliamente en Cuba la expresión “Batalla de Ideas”, pero cuando miramos en retrospectiva al pensamiento y la ejecutoria de Fidel Castro, ahora desde la distancia de sus nueve décadas, se nos hace evidente que es eso precisamente lo que Fidel ha estado haciendo toda su vida: DAR  BATALLAS DE IDEAS.
Hay tres planos en los que podemos emprender este análisis: las ideas y las acciones; los conceptos que se expresan a través de esas ideas; y finalmente las raíces éticas que nutren esos conceptos y que sustentan el pensamiento y la acción de Fidel.
Ello se pudiera sintetizar en tres expresiones de Fidel en momentos muy distintos:
• la primera en 1960, antes de la Campaña de Alfabetización, cuando en un país sin tradición científica, y enfrentado a muchas urgencias dijo: “El futuro de nuestra Patria tiene que  ser necesariamente un futuro de hombres de Ciencia, de hombres de pensamiento”.
• luego en 1991, cuando se desplegaba ya la crisis del campo socialista europeo y se planteaba la ingente tarea de defender nuestra soberanía expresó: “La independencia no es una bandera, o un himno, o un escudo. La independencia no es cuestión de símbolos. La independencia depende del desarrollo, la independencia depende de la tecnología, depende de la ciencia en el mundo de hoy”.
• Y después en 1993, año en que tocó fondo la crisis económica del periodo especial que siguió a la desaparición del campo socialista europeo y al reforzamiento oportunista del bloqueo norteamericano contra Cuba, Fidel re-tomó la idea de las funciones de la ciencia en la economía cuando expresó: “La Ciencia, y las producciones de la ciencia deben ocupar algún día el primer lugar de la economía nacional. Pero partiendo de los escasos recursos, sobre todo de los recursos energéticos que tenemos en nuestro país, tenemos que desarrollar las producciones de la inteligencia, y ese es nuestro lugar en el mundo, no habrá otro”.
Quienes vivimos esta etapa sabemos muy bien que no fueron solamente expresiones discursivas, sino que esas ideas fueron seguidas y respaldadas por acciones concretas.
Esas acciones que materializaron su pensamiento son muchas, imposibles siquiera de enumerar en estas breves notas. Ellas incluyen el  desarrollo educacional, la creación masiva de escuelas y universidades en todas las provincias, la edición de libros científicos, la formación de miles de científicos en Cuba y en el exterior, la construcción de una institucionalidad para la ciencia, la creación de centros científicos en varios organismos del estado (MINSAP, MINAGRI, otros), la Academia de Ciencias, el CITMA, el Fórum de Ciencia y Técnica, el Polo Científico de la Biotecnología, la Universidad de las Ciencias Informáticas, y muchas otras, que contaron todas con el impulso, el diseño estratégico y la presencia fundacional del mismo Fidel.
Destaca entre ellas el surgimiento del Sector Biotecnológico a partir de 1981, cuando la propia Biotecnología estaba apenas siendo inventada en los países de mayor avance tecnológico. De este esfuerzo emergió nada menos que un nuevo sector de la economía nacional y de la capacidad exportadora del país. Esta historia contiene el concepto de “CENTROS DE INVESTIGACION Y PRODUCCION”, una trascendental innovación organizacional, de la que surgieron instituciones que transitaron en un periodo sorprendentemente breve a la rentabilidad por sus propias exportaciones y se convirtieron en el embrión de LA EMPRESA SOCIALISTA DE ALTA TECNOLOGIA, hoy llamada a tareas superiores dentro de nuestro modelo económico.  La viabilidad y perspectiva del desarrollo de la biotecnología en Cuba fue una “batalla de ideas” de Fidel.
Esa historia de desarrollo científico tiene conexiones inseparables con el desarrollo educacional, y con el desarrollo de la salud pública: Desarrollo educacional basado en el concepto de acceso universal a la educación superior, y luego en las sedes universitarias en casi todos los municipios, que se convirtieron en muchos de ellos en el dispositivo principal de captación y circulación de conocimiento para el desarrollo local.
Sabemos que esos conceptos fueron polémicos en sus primeros momentos, y debieron ser ampliamente explicados y discutidos. Desde muy temprano Fidel defendió esas ideas expresando que: “no podemos renunciar al objetivo humano fundamental del socialismo… no podríamos resignarnos al principio de: siembra escuelas y te quedarás sin obreros agrícolas. Mas bien dirás: siembra escuelas y tendrás decenas de miles de científicos, siembra escuelas y tendrás decenas de miles de buenos cuadros”.
La implementación de esos conceptos en la educación, y especialmente en la educación superior, fue otra “batalla de ideas” de Fidel.
También tiene el desarrollo científico conexiones con el desarrollo de la Salud Publica, con el mismo concepto de que “no podemos renunciar al objetivo humano fundamental del socialismo…” que aquí se concretó en la aspiración (y el logro) del acceso universal y gratuito al sistema de salud, que comenzó desde 1959 con el Servicio Medico Social-Rural, y se desarrolló después con el Programa del Medico y la Enfermera de la Familia. Ello no se concibió nunca como un servicio masivo de bajo nivel técnico. Todo lo contrario, implicó la proliferación de universidades médicas en todas las provincias, el desarrollo de las especialidades médicas, y los institutos científicos de tercer nivel en el sistema de salud.   El diseño e implementación de ese Sistema de Salud que nos llevó a una mortalidad infantil por debajo de 5 y a una esperanza de vida de 78 años fue también, otra “batalla de ideas” de Fidel.
Tanto en la Educación como en la Salud Publica vemos la misma estrategia de combinar acceso masivo y alta calidad, comprendiendo que ni la masividad mediocre, ni la alta tecnología elitista pueden aisladamente producir impacto en la sociedad. La capacidad de trabajar simultáneamente sobre esos dos ejes ortogonales, de la extensión masiva y la profundidad, es lo que explica los resultados de la sociedad cubana en la educación y la salud.
Es ese concepto de extensión y profundidad simultáneamente, el que vemos en el desarrollo de la biotecnología, en la Universidad de las Ciencias Informáticas, en los “Joven Club de Computación”, en el acceso masivo a la cultura, y en muchas otras iniciativas de Fidel.
Nuestra generación de científicos, educadores, y profesionales de la salud en Cuba tuvo el privilegio de trabajar de manera muy cercana con Fidel en  esas tareas.
Todos los que vivimos esa experiencia tenemos decenas de anécdotas y experiencias personales que contar, sobre el pensamiento y la ejecutoria de Fidel, su capacidad de persuasión, de motivación y de transformación rápida de las ideas en acciones.
Anécdotas como la de aquella visita de 1989 a un pequeño grupo de científicos en un laboratorio quasiartesanal en el 4º piso de un hospital (Fidel mismo les llamó “los científicos de la buhardilla”), que apenas había acabado de obtener 30 gramos de anticuerpos monoclonales, y en la que Fidel indagó por las mayores empresas productoras de esos anticuerpos en el mundo y sus capacidades (que eran en ese momento 2000 veces superiores) para inmediatamente retar al grupo diciéndoles: “y ustedes ¿no piensan competir con esa gente?”.
O cuando se detuvo a explicarles personalmente a los obreros que sembraban plátano en el terreno donde se construiría un nuevo centro biotecnológico las razones por las cuales se debía demoler el platanal; explicación ésta que ilustra esa combinación de pensamiento estratégico, metas colosales y sensibilidad humana por los detalles, combinación que es muy rara en los políticos del mundo de hoy.
Quizás en otro espacio se cuenten en detalle estas y otras muchas anécdotas. Pero estas reflexiones de hoy, alrededor del cumpleaños 90 de Fidel, serían superficiales si se limitasen a la enumeración de anécdotas, o la compilación de datos.
Lo que es imprescindible hacer hoy es subrayar y trasmitir LOS CONCEPTOS que subyacen en cada una de esas interacciones, e intentar identificar  lo esencial que hemos aprendido de Fidel, precisamente para trasmitirlo a las nuevas generaciones y perpetuarlo.
Conceptos esenciales tales como:
1. El compromiso con el futuro, aun en medio de enormes dificultades inmediatas
2. El valor del conocimiento para la defensa de la soberanía nacional y la justicia social
3. El acceso masivo a los conocimientos y la cultura como derecho humano, y como pre-requisito para el desarrollo económico, no como consecuencia distal del crecimiento de la economía.
4. La confianza en las enormes potencialidades intelectuales y éticas del ser humano. Hay que decir, porque es la verdad, que Fidel siempre tuvo una percepción de lo que éramos capaces de hacer, más allá de la percepción que teníamos nosotros mismos.
5. La voluntad de plantearse metas cada vez más altas y más audaces. Gabriel García Márquez caracterizó una vez a Fidel como “un hombre de ilusiones insaciables, incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal….”
6. El sentido de urgencia, captado en esa frase del propio Fidel, que dice: “milito en el bando de los impacientes, de los apurados…..”
7. La consagración al trabajo, como una expresión concreta de la ética del científico
8. La idea de una economía basada en la Ciencia y la Tecnología, como palanca principal de nuestro desarrollo.
Finalmente y en un plano más profundo, sustentando esas ideas, debemos identificar en Fidel Castro una actitud ética que pudiéramos llamar el sentido de  LA INMEDIATEZ DEL FUTURO. Esa idea de que el futuro es para hoy,  idea que vemos una y otra vez en el pensamiento de Fidel, en el propósito de eliminar el analfabetismo en un solo año, en la reforma agraria superando el minifundio e incluyendo formas más avanzadas de producción, en la universalización de la enseñanza universitaria aun más allá de la demanda laboral del momento, en el acceso masivo a la cultura, en el objetivo de potencia médica y esperanza de vida superior a 80 años, en la introducción de formulas comunistas de distribución dentro de la construcción del socialismo, y en tantos y tantos otros ejemplos.
Una ética del intelectual que Fidel ha aplicado en primer lugar a si mismo, y que exige que una vez que concebimos claramente una idea de cómo las cosas deben ser, con ello viene de inmediato el compromiso de luchar porque sean así, lo antes posible.
Compromiso con el futuro,  coherencia y audacia en la transformación de las ideas en acciones, eso es precisamente lo que la palabra “ética” quiere decir.
Si aprendemos eso, y lo integramos al alma colectiva del cubano, Fidel nos habrá dado poderosas herramientas con las que abrir nuestro Siglo XXI, con todas sus complejidades y desafíos.

martes, 7 de junio de 2016

Los cohetes yanquis contra la casa de Mario


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En medio de uno de esos bombardeos de la dictadura de Batista contra la población civil, Mario Sariol, campesino de la Sierra Maestra, se hallaba en el secadero de café, algo lejos de su bohío. Al regresar a su casa, no había vestigios de su familia. Todo lo encontró arrasado

El revés de las fuerzas revolucionarias en la Huelga del 9 de abril de 1958 envalentonó a la tiranía batistiana. Con la asesoría de la misión militar norteamericana, organizó una ofensiva contra el Ejército Rebelde en la Sierra Maestra, denominado el Plan F-F, cuyo objetivo principal era la captura o muerte de Fidel y la total destrucción de la guerrilla en la zona de operaciones.
Para llevar a cabo dicho plan avanzarían simultáneamente hacia la zona controlada por los rebeldes catorce batallones de combate, siete compañías independientes, una compañía de tanques medianos y ligeros, y una batería de obuses de 75 milímetros, apoyados por la aviación, que garantizaría las misiones de bombardeo, transporte, exploración y comunicaciones. Además la costa sur fue cubierta con un destacamento naval integrado por cinco puestos navales, tres fragatas, tres guardacostas, una barcaza para desembarco de tropas y otras embarcaciones menores. En un principio, de siete mil efectivos constaba la ofensiva batistiana, llegando incluso a diez mil hombres los que participaron directamente en las operaciones contra el Frente No. 1 José Martí.
Desde el 29 de mayo de 1958 las unidades batistianas comenzaron a avanzar desde Buey Arriba, Bartolomé Masó y la costa sur. La defensa elástica del Ejército Rebelde, a base de emboscadas de hostigamiento escalonadas, según la planificación de Fidel, las obligó a una marcha lenta, agotadora y costosa, a pesar de contar con un fuerte apoyo aéreo, cuyo objetivo no solo era bombardear las supuestas posiciones de los guerrilleros, sino a toda comunidad o bohío aislado que existiera en la zona.
Aunque en más de una ocasión Washington, a través de su departamento de Estado, había “mostrado preocupación” por las continuas violaciones a los derechos humanos del régimen batistiano, por otro lado el Pentágono seguía suministrándole asesoría, armas y bombas al ejército y la policía del tirano para combatir la insurrección popular armada.
En medio de uno de esos bombardeos contra la población civil, el 5 de junio de 1958, Mario Sariol, campesino de la zona, se hallaba en el secadero de café, algo lejos de su bohío. Al regresar a su casa, no había vestigios de su familia. Todo lo encontró arrasado. No revisó la vieja mina de manganeso, donde su esposa y cinco hijos se habían refugiado y no se animaban a salir.
Mario fue a ver a Fidel al campamento rebelde. Le mostró fragmentos de metralla y cohetes, en algunos de los cuales podía leerse la inscripción USAF (United States Air Force). La indignación de todos fue incontenible. Ese mismo día, en un mensaje dirigido a Celia Sánchez, el líder de la Revolución expresaría:
Sierra Maestra
Junio 5-58
Celia:
Al ver los cohetes que tiraron en casa de Mario, me he jurado que los americanos van a pagar bien caro lo que están haciendo. Cuando esta guerra se acabe, empezará para mí una guerra mucho más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos. Me doy cuenta que ese va a ser mi destino verdadero.
Fidel

martes, 24 de mayo de 2016

Premio Nobel de la Paz destaca garantías de los DD.HH. en Cuba

Adolfo Pérez Esquivel mereció el Premio Nobel de la Paz en 1980, por su trabajo en defensa de los Derechos Humanos en América Latina. Foto: Tomada de www.hispantv.com
Adolfo Pérez Esquivel mereció el Premio Nobel de la Paz en 1980, por su trabajo en defensa de los Derechos Humanos en América Latina. Foto: Tomada de www.hispantv.com
El argentino Adolfo Pérez EsquivelPremio Nobel de la Pazdestacó en Buenos Aires el fomento y la garantía de los derechos humanos de forma integral en Cubaa pesar de las dificultades que le provoca el bloqueo del gobierno de Estados Unidos.
El prestigioso activista presidió la charla acerca de los derechos humanos en la isla,desarrollada en la sede central de la Asociación de Trabajadores del Estado, como parte de la jornada “Fidel90 años haciendo historia”, en celebración de su próximo onomástico.
Como parte de la actividad se proyectó una versión abreviada del documentalHechos más que palabras”, de 2007, realizado por la argentina Carolina Silvestre, el cual muestra las garantías que disfrutan los cubanos, contadas por ellos mismos, desde una democracia participativa hasta los beneficios sociales, penitenciarios, culturales, médicos, religiosos.
Con ejemplos y relatos, Pérez Esquivel desenmascaró varias de las campañas que contra Cuba orquestó Washington y propalaron los medios hegemónicos y agencia internacionales desde la farsa del poeta minusválido Armando Valladares “que ni era literato ni inválido”, recordó.
Este tema fue y sigue siendo manipulado como propaganda política y mediática en un intento de desprestigiar a la Revolución Cubana, pero no obstante sus propulsores chocan con la realidad”, aseveró el titular del Servicio Paz y Justicia.
“En Cuba se practica la coherencia entre el decir y el hacer, y al ser coherente, sigue una línea en la que se practican y sostienen los derechos humanos con una dimensión integral en la cual el pueblo es el eje central”, afirmó.
Y eso que practican hacia dentro lo manifiestan al exterior en forma de solidaridad humanitaria como los médicos, profesores, técnicos y profesionales que contribuyen al desarrollo humano en muchos países del mundo.
Uno de los grandes aportes de Fidel Castro a esa obra revolucionaria fue que supo sembrar conciencia en el pueblo cubano que se identificó como tal, y a partir de su propia diversidad se gestó la unidad.
A una pregunta sobre cómo describe a Fidel Castro, el Premio Nobel de la Paz, quien mantuvo muchos encuentros con el dirigente cubano, lo calificó de “un hombre sabio de gran humanidad”.
Añadió que lo considera “uno de los estadistas más lúcidos que tenemoses un estudioso que no se queda en el pasadosino que piensa y vislumbra el futuro”.
El embajador Orestes Pérez resumió que la Revolución se hizo precisamente para “devolverle los plenos derechos al pueblo cubano, en especial a la vida”.
Explicó que en la ONU y en otras instituciones internacionales interpretan esas garantías por acápites en los que se vuelcan visiones individuales, “pero en Cuba no lo vemos así, sino como un todo, de forma integral, concepción que ha tenido siempre en el centro al ser humano”, aseveró el jefe de misión.
Como parte de la jornada “Fidel, 90 años haciendo historia”, en junio habrá actos de celebración en la ciudad de Córdoba, donde funciona el Hospital Oftalmológico Docente Dr. Ernesto Che Guevara, en el cual se realizan las cirugías de la Operación Milagro que dirige la fundación argentina Un Mundo Mejor es Posible.
(Con información de Prensa Latina)

sábado, 23 de abril de 2016

La CIA frente a Cuba desde 1959: Eliminar a Fidel, Raúl y Che

Foto tomada de Cuban History Gallery.
Foto tomada de Cuban History Gallery.
Desde mucho antes del triunfo de la Revolución el primero de enero de 1959, los servicios de inteligencia estadounidenses asumieron como tareas prioritarias impedir la victoria de las fuerzas revolucionarias y el asesinato del Comandante en Jefe Fidel Castro.
Ya, por ejemplo, desde 1958, en los momentos en que Fidel estaba en la Sierra Maestra, el coronel Joseph Caldwell King, jefe de la Sección del Hemisferio Occidental de la CIA a cargo de las operaciones cubanas, en unión de William Pawley, exembajador norteamericano en Brasil, Perú y amigo del dictador Fulgencio Batista, habían planeado algunas medidas para obstaculizar el avance de las fuerzas revolucionarias y el asesinato del líder cubano. Objetivo: evitar que llegara al poder, para lo que habían activado plenamente a la Estación en La Habana encabezada por James A. Noel, quien desarrolló una intensa actividad subversiva contra Cuba y ocupó este cargo hasta el cierre de la sede diplomática en enero de 1961.
En diciembre de 1958, es detenido en la Sierra Maestra el ciudadano Alan Robert Nye portador de un fusil con mira telescópica, quien había sido enviado por el Gobierno yanqui con la misión de asesinar a Fidel.
Desde el comienzo mismo del triunfo revolucionario empiezan los encontronazos con Estados Unidos y se intensifican las maniobras conspirativas para descabezar a la Revolución triunfante.
En sus memorias Los años de la Casa Blanca, publicadas en 1966, el presidente de los Estados Unidos en aquel período, Dwight D, Eisenhower, reconoció: “En cuestión de semanas, después que Castro entrara en La Habana, nosotros, en el gobierno, comenzamos a examinar las medidas que podían ser efectivas para reprimir a Castro”.
El 21 de enero de 1959, trece días después de su entrada triunfal en La Habana, en una magna concentración popular en el Palacio Presidencial, Fidel dijo: “Para tomar las medidas de precaución, porque aquí hay que estar prevenidos contra todo, le voy a proponer a la Dirección del Movimiento 26 de Julio, que designe al compañero Raúl Castro, Segundo Jefe del Movimiento 26 de Julio. Lo hago, no porque sea mi hermano –que todo el mundo sabe cuánto odiamos el nepotismo– sino porque, honradamente, lo considero con cualidades suficientes para sustituirme en el caso de que yo tenga que morir en esta lucha; porque, además, es un compañero de muy firmes convicciones revolucionarias, que ha demostrado su capacidad en esta lucha, que fue de los que dirigió el ataque al Moncada, de los que estuvo dos años en la cárcel, de los que organizó el Segundo Frente Frank País, y de los que han dado relevantes pruebas de capacidad como organizador y como líder”.
Y siguió advirtiendo: “Ojalá que en este caso no se hubiese tratado de un hermano mío, ojalá hubiese sido otro para que no cupiera la menor sospecha de que se trata de favorecer a un familiar. Digo, en primer lugar, que así no se favorece a nadie, porque la patria para nosotros es agonía y deber, no placer, no vanidad, no satisfacciones de tipo personal; para nosotros este trabajo es el trabajo de un esclavo que sabe servir a su pueblo; para nosotros, ser líder es ser sacrificado; para nosotros ser líder no es aspirar al poder, que todo el mundo sabe que yo renuncié al poder hace mucho tiempo, que todo el mundo sabe el desinterés con que he luchado y que soy de los hombres que sostengo que ningún hombre es imprescindible [… ] Y al plantear aquí que considero que el compañero Raúl Castro podría sustituirme en este caso, no es que yo decida unilateralmente, sino yo quiero consultar con el pueblo si está de acuerdo”. (Exclamaciones de ¡Sí!).
“Pues ya lo saben mis enemigos: ¡Me pueden agredir cuando quieran, que no hay problemas! Y, además, si agredieran también a Raúl, ¡detrás de él vendrá otro, y detrás otro, y detrás otro y detrás otro!, que al pueblo de Cuba en esta lucha no le faltará ni líder ni pueblo, porque todo estará prevenido. Los que supimos ganar la guerra contra todos los recursos, sabremos también ganar la Revolución contra todos los enemigos que se pongan delante”.
En un balance de la evolución de las relaciones bilaterales desde enero de 1959 presentado ante el Consejo Nacional de Seguridad de Estados Unidos, Roy Rubottom, secretario asistente para Asuntos Interamericanos, las resumió así:
“El período de enero a marzo puede ser caracterizado como la luna de miel con el gobierno de Castro. En abril se hizo evidente un giro descendente en esas relaciones… En junio habíamos tomado la decisión de que no era posible alcanzar nuestros objetivos con Castro en el poder y acordamos acometer el programa referido por Mr. Marchant (subsecretario Livingston Marchant). En julio y agosto habíamos estado delineando un programa para reemplazar a Castro”.
Livingston Marchant, para justificar sus medidas punitivas, manifestó en esa sesión del Consejo de Seguridad Nacional que el caso Cuba era uno de los más peligrosos y difíciles respecto a las relaciones de Estados Unidos con América Latina.
El programa para reemplazar a Castro tenía dentro del plan una reaccionaria campaña contra el comunismo, mientras la propaganda contrarrevolucionaria pretendía menguar la influencia popular de Raúl y el Che, atacándolos como los dirigentes revolucionarios más proclives a los comunistas. Sin duda, eran los de las ideas más radicales, con honda formación marxista y partidarios decididos de avanzar rápidamente hacia el socialismo.
La presencia del Che Guevara en sectores económicos estratégicos como el sector bancario, primero, y, luego, la dirección del incipiente desarrollo industrial, junto a sus primeras actividades internacionales a mediados de 1959, tensaron a los sectores gobernantes estadounidenses y a la contrarrevolución.
Después, como explican Luis M. Busch y Reinaldo Suárez en su libro Gobierno Revolucionario Cubano Primeros pasos, las necesidades de la defensa de la Revolución hacían imperativa una reestructuración militar profunda, que garantizara la identificación plena de los institutos armados con la ciudadanía, una economía administrativa y de dirección y una verdadera unidad de mando y acción.
Es así como se crea el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias el 21 de octubre de 1959. “El comandante del Ejército Rebelde que reunía todas las cualidades y aptitudes para dirigir tal tarea era, sin lugar a dudas, Raúl Castro Ruz. En pocos meses de lucha guerrillera, había conformado en las montañas más orientales de Cuba un frente meticulosamente organizado y eficaz, en lo militar y lo civil. Virtualmente, un Estado en armas, con hospitales y gestiones administrativas, de educación, comunicaciones e industrias, administración de justicia y arbitraje. Había dado pruebas inequívocas de una habilidad especial de mando y organización”, reseñan ambos autores.
Raúl, al asumir el mando, es enfático en los principios que se persiguen con la concepción de la nueva institución militar: “No estaremos jamás satisfechos hasta que por nuestra organización y contando siempre con la indestructible colaboración del pueblo de Cuba, nuestro país esté en condiciones de hacerse respetar militarmente por pequeños y poderosos”.
Por esos días concluyeron en fracaso los intentos del gobierno estadounidense por aupar fuerzas alternativas a la dirección revolucionaria al frustrarse las traidoras tentativas del entonces comandante Hubert Matos, como antes habían sido un fiasco la traición del comandante Pedro Luis Díaz Lanz –jefe de la fuerza aérea rebelde–, el descalabro de la conspiración trujillista o la crisis nacional que concluyó con la salida del núcleo reaccionario del primer Gobierno Revolucionario, incluido el presidente Manuel Urrutia.

Intensa y descomunal actividad subversiva contra Cuba

En 1975, a partir de informaciones desclasificadas y los testimonios o comparecencias en audiencias, se elaboró un informe del Comité Selecto del Senado de los Estados Unidos que estudió las operaciones relacionadas con las actividades de inteligencia, más conocido por el Informe de la Comisión Church, pues dicho comité estuvo presidido por el senador Frank Church.
Por esas informaciones desclasificadas y testimonios pudieron conocerse en detalle algunas de las operaciones encubiertas de la CIA para atentar contra la vida de los principales dirigentes de la Revolución Cubana. Después de haber hecho el análisis operativo de la Revolución, expresar sus preocupaciones sobre el fortalecimiento del proceso y medidas para destruirla, el 11 de diciembre de 1959, el coronel J.C. King envió un memorándum a Allen Dulles, director de la CIA, en el que planteaba que en Cuba ahora había una dictadura de “extrema izquierda” que “si” se le permitía continuar, alentaría acciones similares contra posiciones estadounidenses en otros países latinoamericanos.
Una de las cuatro “Acciones Recomendadas” por King era considerar seriamente la eliminación de Fidel Castro: “Muchas personas informadas creen que la desaparición de Fidel aceleraría grandemente el derrocamiento del gobierno actual”.
En uno de los márgenes del documento hay una nota escrita a mano donde Dulles indica que con el asentimiento de Richard Bissell, un exprofesor de economía que fungía como subdirector de planes de la CIA, aprobó las recomendaciones. A partir de ese instante se intensifican todos los esfuerzos por descabezar el país.
En enero de 1960 se organizó la Rama 4 (WH-4) de la División del Hemisferio Occidental de la CIA como un equipo especial para dirigir la operación cubana, con la principal “[…] misión de derrocar al gobierno de Castro […]” y tenía bajo su responsabilidad la Oficina Cuba en el cuartel general de la CIA, incluyendo el apoyo a su estación radicada en la sede diplomática en La Habana.
La cadena de mando dentro del cuartel general la integraban el director de Inteligencia, Allen Dulles, el vicedirector de Planes señor Richard M. Bissell, el jefe de la División del Hemisferio Occidental J. C. King y el jefe de la Fuerza de Tarea, Jacob D. Esterline.
Según el informe de la Comisión Church, el 13 de enero de 1960, Dulles, en lo que aparentemente fue la primera discusión del Grupo Especial sobre un programa clandestino para derrocar a Castro, “observó la posibilidad de que a la larga Estados Unidos no podría tolerar el régimen de Castro en Cuba, y sugirió la planificación de contingencias secretas para lograr la caída del gobierno de Castro…”.
Una de las acciones fue mediar en cuanta gestión hiciera el Gobierno Revolucionario cubano para impedirle el aprovisionamiento de armas para llevar adelante su política de creación de las milicias populares. El 4 de marzo de 1960 ocurre el monstruoso sabotaje al barco francés La Coubre, que trajo desde Bélgica un cargamento de 70 toneladas de armas y municiones y cuyas explosiones provocaron alrededor de 100 muertos y unos 400 heridos.
El acto terrorista concebido por la CIA, cuyos documentos 51 años después siguen clasificados, había previsto que tras el primer estallido, los principales dirigentes de la Revolución seguramente acudirían de inmediato al lugar del siniestro y esa era la oportunidad de producir el segundo bombazo para acabar con ellos.
Fidel llegó a la conclusión de que a partir del criminal sabotaje de La Coubre la agresión contra la Revolución se desencadenaría en grandes magnitudes y aceleró su estrategia de preparación del pueblo para hacerle frente, resistirla y derrotarla.
El informe de la Comisión Church ratifica esa apreciación y demuestra que el Gobierno de Eisenhower andaba a la búsqueda de pretextos
Según memorándum de una reunión el 9 de marzo de 1960, cinco días después de La Coubre, el coronel J.C. King, dijo ante al Grupo Especial que estaba a cargo de las operaciones cubanas que había “pruebas crecientes de que ciertos ‘jefes’ del gobierno de Castro han estado presionando por un ataque contra las instalaciones de la Armada de Estados Unidos en la bahía de Guantánamo y dijo que de hecho es posible atacar las instalaciones”.
Y de acuerdo con el propio memorándum “el coronel King declaró (…) que a menos que se eliminase a Fidel, Raúl y al Che Guevara, todos juntos –lo cual es poco probable– esta operación podría ser un asunto largo y trabajoso y solo se derrotaría al gobierno actual por medio de la fuerza”.
En el informe del comité senatorial se describen también otros tópicos de una reunión celebrada al día siguiente, 10 de marzo, del Consejo de Seguridad Nacional, en la cual se discutió la política estadounidense de “llevar a otro gobierno al poder en Cuba”.
Las actas de esa reunión informan que el almirante Arleigh Burke, jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas yanquis, entendía que se necesitaba un dirigente cubano alrededor del cual pudieran agruparse los elementos contrarios a Castro. “El señor Dulles dijo que existían algunos dirigentes contrarios a Castro, pero que actualmente no se encontraban en Cuba, y él se preguntaba qué podríamos hacer ante una situación de esa índole (…); informó que se estaba trabajando en un plan para cambiar la situación en Cuba. El almirante Burke sugirió que cualquier plan para la sustitución de los dirigentes cubanos debía ser llevado hasta sus últimas consecuencias, ya que muchos de los dirigentes cercanos a Castro eran incluso peores que Castro”.
La Comisión Church describe otra reunión del Grupo Especial en la Casa Blanca el 14 de marzo de 1960, a la cual asistieron Allen Dulles y el coronel J.C. King.
De acuerdo con el testimonio senatorial en los documentos desclasificados 15 años después, las actas archivadas de esa reunión informaban que hubo una discusión general en cuanto a cuál sería el efecto sobre la situación cubana de desaparecer simultáneamente Fidel, Raúl Castro y Che Guevara. El almirante Burke dijo que el único grupo organizado en Cuba en estos momentos eran los comunistas y que por lo tanto existía el peligro de que pasaran a tomar el control. El señor Dulles fue de la opinión que esto quizás no fuese desventajoso ya que facilitaría una acción multilateral por parte de la OEA. El coronel King dijo que había pocos dirigentes identificados hasta ahora capaces de hacerse cargo de la situación.
El 17 de marzo de 1960, el presidente Eisenhower dio luz verde al programa de actividades encubiertas contra Cuba.
(Tomado de Bohemia)

lunes, 23 de noviembre de 2015

Relaciones entre Cuba y EEUU: La perspicacia del pensamiento de Fidel Castro


El artista Enrique Ávila le envío su cuadro Caos al Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz.

En una entrevista en un sitio Web alternativo basado en los EE.UU., publicada el 7 de enero de 2015, se me preguntó mi opinión sobre el aparente acercamiento entre los Estados Unidos y Cuba. En referencia al anuncio del 17 de diciembre de 2014, yo repliqué:
«En ese 17 de diciembre, la situación me hizo pensar en el discurso del 8 de enero de 1959 pronunciado por Fidel Castro a sus seguidores, ocho días después del triunfo de la Revolución: “Creo que es este un momento decisivo de nuestra historia: la tiranía ha sido derrocada.  La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil”».
Entiendo perfectamente que no se puede comparar de forma alguna la victoria del 1 de enero de 1959 con el anuncio del 17 de diciembre de 2014; y de la misma manera, la situación frágil existente en 1959 y a principios de los años 60, que se caracterizó por ataques abiertos promovidos por los Estados Unidos y la invasión de Playa Girón, no puede compararse con la situación después del 17 de diciembre, como transcurre en estos momentos.
Sin embargo, continúo siguiendo atentamente los acontecimientos y las reacciones de todo el mundo y del espectro político de la derecha a la izquierda. Por lo tanto estoy obligado a recordar el comentario de Fidel que me vino a la mente en forma inicial y espontáneamente el 17 de diciembre de 2014. Ese día causó una «alegría inmensa» en Cuba y a mucha gente en el mundo, y con mucha razón, así como David fue finalmente recompensado después de más de cinco décadas de una lucha persistente y heroica contra Goliat. Es esa «alegría inmensa» que a veces puede camuflar las adversidades que, en principio, se asume fueron aliviadas pero que de hecho contienen las semillas de desafíos más difíciles aun. Creo que la situación indica el concepto que «quizás en lo adelante todo sea más difícil».
Pocos días después de publicarse la entrevista, comencé a lamentar las afirmaciones previamente mencionadas. Aun cuando tuve extremo cuidado de destacar lo obvio– que no se pueden comparar los contextos de 1959 con el 17D (como los cubanos identifican al 17 de diciembre), de ninguna manera deseo citar a Fidel Castro fuera de contexto. Mi punto principal fue hacer que los lectores aprecien la agudeza del Pensamiento de Fidel Castro como se aplica hoy en día a un contexto totalmente diferente.  Con su sagacidad habitual, él pudo ver el futuro – muy distante en el futuro – y retornar a la realidad del 8 de enero de 1959, para ofrecer un contexto sobrio a largo plazo para la flamante Revolución Cubana.
En este artículo, el único aspecto del pensamiento amplio y profundo de Fidel Castro consiste en examinar un paso histórico en la Revolución Cubana. La notable agudeza mental que Fidel Castro demostró el 8 de enero de 1959, le permitió analizar dialécticamente cómo los problemas enormes en el horizonte pueden camuflarse con la inmensa alegría posterior al triunfo de la Revolución. A pesar de brindar la advertencia que las condiciones de los dos periodos son completamente disímiles, la pregunta que me hice fue si pude expresar mi mensaje claramente al citar sus declaraciones de 1959 como guía para la situación actual. Aun cuando seguía todavía convencido de lo correcto de la afirmación, tenía muchas dudas. Esta incertidumbre comenzó a disiparse cuando leí, con mi interés acostumbrado, lo que escribían los académicos, los investigadores y los periodistas cubanos. Algunos, no muchos, básicamente escribieron comentarios similares a los míos. Por ejemplo, Elier Ramírez Cañedo, el joven investigador y coautor junto con Esteban Morales de un libro que marcó un hito, acerca de las relaciones entre Cuba y EE.UU. publicado en 2015, escribió un artículo de dos partes en su área de especialización. La segunda parte, a la que me refiero a continuación, fue publicada en su blog del 28 de enero de 2015, y ese mismo día fue reproducida en el blog La pupila insomne de Iroel Sánchez, seguida de una reproducción el 7 de febrero de 2015 enCubadebate y en el periódico Juventud Rebelde de la Unión de Jóvenes Comunistas. Elier Ramírez Cañedo escribió acerca de lo que Fidel Castro declaró el 8 de enero de 1959: «que quizás en lo adelante todo sería más difícil. Creo que, incluso ahora, quizá en lo adelante todo sea más difícil en algunos terrenos, especialmente en el campo delenfrentamiento ideológico y cultural al imperialismo».
La periodista de renombre Rosa Miriam Elizalde escribió un artículo el 21 de julio de 2015 en Cubadebate con el título revelador «Cuba-EE.UU: Lo difícil viene ahora». Lo interesante es el comentario en línea que hizo un lector del artículo sobre el significado de la declaración de Fidel Castro el día 8 de enero, que dice: «El día 8 de enero de 1959, en la Habana, Fidel Castro dijo: “Que nadie piense que de aquí en lo adelante todo será más fácil, quizás de aquí en lo adelante todo sea más difícil”». En octubre de 2015, el periodista Rafael Cruz Ramos expresó en su blog, y reproducido en CubaSí, su preocupación, entre otras cosas, sobre la situación actual. Él escribe: «Razón tenía Fidel cuando aseguró que las actuales batallas son más complejas que las de la Sierra Maestra». Otros periodistas han escrito artículos similares.
En retrospectiva, pareciera que mi afirmación inicial acerca del Pensamiento de Fidel Castro sobre este tema de los pasos en la Revolución no estaban fuera de lugar, teniendo en cuenta las afinidades de algunas personas en la prensa cubana, como mencioné anteriormente, y tomados en el contexto de los acontecimientos ocurridos desde ese entonces (del 17D al otoño de 2015), que he seguido muy de cerca. Por el contrario, pienso que fue muy apropiado. Esta conclusión resultó tener ventajas e inconvenientes, dado que no es consolador reconocer que la Revolución en marcha desde 1959 puede todavía enfrentar una situación que «puede ser más difícil» ahora que en el periodo que la vio nacer. Se puede también cuestionar mi posición indicando que no existen muchos periodistas o figuras públicas que comparten esta opinión.  Esto es verdad. Sin embargo, esta aparente falta de atención generalizada es una razón más para ratificar la opinión sobre el Pensamiento de Fidel Castro. La manifiesta carencia actual de cautela de algunas personas, puede, de hecho, reflejar una cierta dosis de «inmensa alegría» relegando a segundo plano la dura realidad de las intenciones del imperialismo de los Estados Unidos.
Elier Ramírez Cañedo hace una cualificación extremadamente importante cuando afirma que el momento más difícil ahora se encuentra « especialmente en el campo del enfrentamiento ideológico y cultural al imperialismo ». Aun cuando sea un tema muy amplio, se destaca el siguiente ejemplo. Cuando estuve en La Habana, no mucho después del 17D, pude observar que la bandera estadounidense se veía en la vestimenta de la gente en las calles, prácticamente en todas partes del cuerpo, en taxímetros y vehículos particulares y en los comercios. Como soy canadienses, esto me resultó una advertencia no muy sutil. Canadá es el aliado más cercano de los Estados Unidos en el occidente y los canadienses visitan frecuentemente a su vecino sureño. Sin embargo, no se hace una exhibición casi carnavalesca de la bandera de Estados Unidos en Canadá. De hecho muchos canadienses detestan tal fanfarria dado que el sentimiento nacionalista en Canadá contra el imperialismo de Estados Unidos, aunque no de los más altos en el mundo, es suficiente para marcar límites. Este sentimiento negativo acerca de la proliferación de la bandera de Estados Unidos en las calles de La Habana, fue confirmada e incluso destacada por la serie del periodista Luis Toledo Sande, sobre el tema de la bandera, en tres artículos con fotos publicado en Cubadebate y en blogs. En mi opinión, esas tendencias y muchas otras corroboran la inquietud de Elier Ramírez Cañedo «especialmente en el campo del enfrentamiento ideológico y cultural al imperialismo » como secuela del 17D.
El bloqueo de EE.UU. contra Cuba es ahora más que nunca objeto de debate en Cuba y en otras partes, especialmente en los EE.UU. El 27 de octubre de 2015, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, los EU.UU. fue rotundamente derrotado en una votación record de 191 votos a favor de la resolución de Cuba de levantar el bloqueo y solo dos votos– Estados Unidos y su aliado político y militar más cercano, Israel, apoyaron el mantenimiento del bloqueo, y con 0 abstención. Se ha escrito mucho en Cuba y en EE.UU. sobre el bloqueo, tanto por ambos gobiernos y por expertos de ambos lados. Estos debates se enfocan principalmente en las medidas que han sido, y pueden ser todavía, implementadas por el presidente Obama mientras siga aplicándose el bloqueo con toda su fuerza por el poder ejecutivo y la legislatura, el Congreso, del gobierno de los Estados Unidos. Las condiciones principales del bloqueo son prerrogativas del Congreso. Algunos comentaristas señalan que existen contradicciones e incompatibilidades en la política de la administración de Obama en lo relacionado al bloqueo. La narrativa es que el presidente de los EE.UU. no está haciendo lo que se espera de él basado en su aparente oposición al bloqueo y el uso de sus opciones ejecutivas para restringir al máximo los efectos del bloqueo. Puede que me equivoque, pero es posible, de hecho, que no haya contradicciones e incompatibilidades.
Sin embargo, si se examinan cuidadosamente los documentos oficiales, la Casa Blanca y el Departamento de Estado de los EE.UU. parecen protegerse a si mismos dejando la puerta abierta para continuar el bloqueo y restringir al mínimo la acción de Washington  Las declaraciones de los EE.UU. hablan por si mismas. Tanto sea o no que la administración del presidente Obama sea realmente equilibrada en sus palabras a favor del levantamiento del bloqueo, no es del todo claro, como podemos ver ahora. Es preferible estar en el lado seguro y no albergar ilusiones, y seguir presionando al gobierno de los Estados Unidos. En la declaración del presidente Obama del 17 de diciembre de 2014, él mencionó una serie de puntos que desea abordar en relación a Cuba, como democracia y derechos humanos, viajes tipo «pueblo a pueblo» (people-to-people) y envío de remesas de estadunidenses al «sector privado emergente en Cuba», representado por 500.000 trabajadores cuentapropistas. Presidente Obama concluyó diciendo que «a medida que estos cambios se desarrollan, espero poder involucrar al Congreso en una discusión seria y honesta sobre la eliminación del embargo»  En otras palabras, pareciera que la condición para confrontar la mayoría de los republicanos en el Congreso es la evolución del cambio en Cuba según los estándares de los EE.UU.. Su posición no parece ser una exigencia incondicional de principio de que el Congreso derogue el bloqueo. John Kerry, el Secretario de Estado, se refirió a este enfoque diciendo:
«Fíjate, no puedo decirte cuándo se levantará el embargo, porque este depende realmente, en gran medida, de las decisiones que tomen los cubanos. Tienen que hacer lo posible para que se levante el embargo. Hay como ha de entenderse fuerte preocupación en el Congreso de los Estados Unidos por los derechos humanos, la democracia, la capacidad de la gente para expresar lo que piensa, la posibilidad de congregarse y de hacer cosas. Y quisiéramos ver – no pedimos que haya un cambio de la noche de la mañana, pero queremos ver un cambio de dirección en Cuba, y tenemos la esperanza de que así será». (El énfasis es el mío)
La impresión difundida en algunos medios de prensa en el mundo es que el presidente Obama hizo un llamado el 28 de septiembre de 2015 para el levantamiento del bloqueo en su alocución en la Asamblea General de las Naciones Unidas. De hecho,

jueves, 29 de octubre de 2015

Televisora árabe Al Mayadeen premiará a Fidel Castro

La cadena árabe Al Mayadeen dedicará este año su premio Mérito a la vida al líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, para homenajear todo su quehacer dedicado a las causas justas.
En declaraciones a Prensa Latina, el presidente de esa televisora, Ghassan Ben Jeddo, se refirió a Fidel Castro como un ejemplo para las revoluciones de todo el mundo.
“Estamos muy contentos de entregarle ese lauro aquí en su tierra y que haya aceptado este sencillo homenaje. Fidel es un símbolo para las revoluciones sin importar el área geográfica donde se desarrollen y Cuba resulta uno de los países más representativos en la defensa de las causas justas.”
Desde el inicio de la Convención de Radio y Televisión en Cuba, Almayadeen participa y tiene su propio espacio expositivo porque nos motiva el amor a Cuba, a su pueblo, su Revolución y su cultura, dijo. Además, dedica el stand a un tema vinculado a la sociedad y la política de la isla caribeña: en esta ocasión, es un tributo a todas las revoluciones del mundo, agregó.
“A nivel estratégico y político, compartimos muchos valores con Cuba”, expresó el presidente de esa cadena con sede principal en el Líbano.
Desde hace unos cuatro años, Al Mayadeen comenzó sus transmisiones y desde sus inicios, se propuso visualizar América Latina y el Caribe para la comunidad árabe, precisó. De hecho, añadió, es la única cadena en Medio Oriente que a diario analiza los asuntos, los problemas y al situación en este continente; y también presenta al pueblo latinoamericano, su tradición e historia.
En 2015, hemos dedicamos un mes entero a América Latina y todos los días se aborda un país diferente. señaló. A pesar de las similitudes entre el mundo árabe y Latinoamérica, dijo, todavía debemos consolidar un lazo más fuerte y desde Al Mayadeen queremos contribuir a fomentar esa relación.
La segunda edición de la Convención de Radio y Televisión Cuba 2015 abarca muestras, exhibiciones, ventas y presentaciones libres, con el propósito de construir un espacio común de interés para los profesionales del medio radial y televisivo. Hasta el próximo 30 de octubre, la cita reunirá alrededor de 250 especialistas y más de 100 delegados extranjeros.


martes, 13 de octubre de 2015

Oliver Stone: “La Revolución Cubana, una historia asombrosa de independencia”

La revolución cubana es, según Stone, “una historia asombrosa de independencia” que ha desafiado a EEUU durante casi sesenta años, declaró en una entrevista con la agencia EFE el director de cine estadounidense Oliver Stone.
Según declaró el director de Platoon algo similar ocurrió en Venezuela con la llegada de Chávez, de quien destaca su popularidad y su elección democrática.
En opinión de Stone, Chávez hizo “mucho bien” a su país y peleó contra años “de opresión e ignorancia”. A pesar de ello, los medios americanos le “han destruido”, según el director de “Nixon”.
Espera que el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba se concrete en una mejora real de la relación entre ambos países lo que ocurrirá, en su opinión, cuando exista una mayor apertura económica.
El director de “Wall Street” y “The Doors” habla con dominio y soltura sobre la historia y la política contemporánea y sobre América Latina, una región por la que expresa constante interés.
“Porque somos vecinos, porque me gusta la gente y creo que es un lugar interesante del mundo”, confiesa.
En la misma entrevista el también documentalista cuestionó que Estados Unidos no sea más crítico con sus aliados o con países como Arabia Saudí, “el centro del terrorismo del mundo”, donde existe una mayor violación de los Derechos Humanos que en otros, mientras sí lo es con el resto de naciones.
Stone (Nueva York, 1946), ganador de tres Óscar y cinco Globos de Oro, apuntó que “Bush durante sus ocho años en el gobierno hizo mucho para desestabilizar el mundo, incrementando el terrorismo, polarizando y militarizando América hasta decirle a sus aliados: ‘estáis con nosotros o en contra’”.
“Bush, de hecho, se puede decir, en términos históricos y a largo plazo, bien pudo haber creado la verdadera yihad”.
“Dividió el mundo”, insiste Stone sobre el ex mandatario estadounidense, al que acusa de haberse involucrado en toda esta situación de una forma “simple e ingenua”, cuando “ni siquiera sabía de las religiones separadas históricamente, los chiíes y suníes”.
Según el laureado cineasta Obama continúa con una política similar a la de la administración anterior, que el productor califica de “odiosa”, mientras se muestra esperanzado de que el mandatario “no vuelva a cometer el mismo error de bombardear”.

sábado, 10 de octubre de 2015

Raúl en Nueva York


(Por Atilio A. Boron) 

Al Secretario de Estado John Kerry debería reconocérsele la hidalguía que trasuntan sus palabras cuando dijo, al explicar ante la prensa internacional el cambio de la política de Estados Unidos hacia Cuba, que “durante más de cincuenta años tratamos de aislar a Cuba del sistema hemisférico, y los que terminamos aislados fuimos nosotros”. Reconoció una gran verdad: a lo largo de esta pulseada de medio siglo la pequeña isla del Caribe, gigantesca por su proyección moral y por su condición de potente faro de referencia para los procesos de liberación en África, Asia y América Latina, terminó por imponer sus condiciones a la Roma americana: normalización de relaciones sin renunciar un ápice a los postulados de la revolución, sus conquistas históricas y sin abandonar siquiera por un momento la ruta escogida hacia su segunda y definitiva independencia. Claro que Washington tampoco archiva sus viejos planes: seguirá promoviendo el “cambio de régimen” en Cuba, lo que demuestra que, parafraseando a Jorge Luis Borges, “el imperio es incorregible”, y proseguirá con sus planes de dominación mundial denunciados a lo largo de décadas por Noam Chomsky, ese Bartolomé de las Casas del imperio norteamericano como apropiadamente lo llamara Roberto Fernández Retamar. 

El empecinamiento de Washington revela los alcances de la enfermiza obsesión cubana de la burguesía imperial: quieren apoderarse de esa isla desde hace más de doscientos años –como lo declarara en 1783 quien luego sería el segundo Presidente de Estados Unidos, John Adams- y no han podido. Pudieron con tantos otros países, pero no con Cuba. Esa obcecación, hecha crónica por el decurso de los siglos, se convierte en la madre de una conducta diplomática aberrante: se restablecen relaciones con Cuba pero se declara arrogantemente que no se cejará en el empeño por derrocar al gobierno con el que se “normalizan” relaciones y por acabar con las instituciones y las leyes de lo que, con desdén, se denomina “el régimen”. Esto en psiquiatría se llama “esquizofrenia”, en diplomacia se suele utilizar un término más amable: “duplicidad”, pero en el fondo es lo mismo. Y para lograr ese ilegal y sedicioso cambio de régimen -imaginemos la recíproca: ¡que Raúl Castro hubiera declarado que al normalizar relaciones con Estados Unidos La Habana no cejaría en sus esfuerzos para derrocar al gobierno y al orden social imperante en aquel país!- Washington apela a un arsenal de instituciones gubernamentales o no, todas financiadas por el Tesoro estadounidense, con el irreprochable, en el papel, propósito de “revitalizar a la sociedad civil”. El Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Álvaro García Linera, hace rato que viene denunciando el carácter de tentáculos del imperialismo de estas ONGs cuya verdadera misión es bien otra: socavar desde adentro a los gobiernos de izquierda y progresistas de la región. Esta consigna: “revitalizar a la sociedad civil”, es un conveniente eufemismo que encubre su verdadero objetivo: subvertir el orden constitucional y precipitar la caída de todo gobierno considerado inamistoso por, o insumiso ante, los mandamases del imperio. Ejemplos recientes y sumamente aleccionadores de la “revitalización de la sociedad civil” auspiciados por Washington son Ucrania, Libia, Siria y antes, en Nuestra América, Honduras y Paraguay. 

La heroica resistencia de Cuba es la que le otorga a ese país un prestigio internacional que sólo un puñado de grandes potencias pueden exhibir. Y eso fue siempre así, una constante en la historia de la Revolución. Es un lugar común entre los especialistas señalar que pese a su subdesarrollo la Cuba revolucionaria siempre tuvo una política exterior independiente. Aún en los años más férreos de la vinculación económica con la URSS y el Comecón Cuba hacía su política exterior en función de sus principios y de los intereses generales de la revolución en el Tercer Mundo. Contrariamente a lo que decían los dizque expertos norteamericanos, La Habana jamás fue un “proxy” de Moscú. Su decisiva participación en la liquidación del apartheid en Sudáfrica a través de la guerra en Angola fue obstinadamente rechazada por la URSS, pero Fidel hizo lo que sabía que debía hacer. Y tenía razón y por eso ganó. Lo mismo su apoyo a diversos movimientos de liberación nacional en Nuestra América, Asia o África, vistos con malos ojos por la burocracia soviética. Esta independencia, costosa y moralmente inobjetable, se traduce en el enorme prestigio otorga al país que procede de ese modo. Y Cuba lo tiene, en grado sumo. La reciente visita del Presidente Raúl Castro a Estados Unidos, con motivo de la Asamblea General de las Naciones Unidas, es una rotunda prueba de ello. Ningún otro presidente de América Latina y el Caribe tuvo una presencia tan destacada en Nueva York: el cubano pronunció tres importantes discursos: uno en la Cumbre de la ONU sobre los objetivos del desarrollo sostenible; otro, al día siguiente, 27 de Septiembre, en la  “Conferencia de líderes globales sobre igualdad de género y empoderamiento de las mujeres”, para concluir con la alocución presentada el 28 de Septiembre en el marco de la 70ª Asamblea General de Naciones Unidas. Aparte de ello mantuvo reuniones bilaterales con Barack Obama, Vladimir Putin, François Hollande; el Secretario General de la ONU Ban Ki-Moon, Alexander Lukashenko (Belarús),  Filipe Nyusi (Mozambique), Stefan Löfven (primer ministro de Suecia) y Nicolás Maduro, al paso que mantuvo un breve reunión informal con Xi Jinping y entrevistas con influyentes personalidades del país anfitrión como el expresidente Bill Clinton; diez Congresistas de ambos partidos: los senadores Patrick Leahy y Heidi Heiltkamp; con Andrew Cuomo (el poderoso Gobernador del estado de Nueva York), Bill de Blasio (Alcalde de la ciudad de Nueva York) y numerosos empresarios; residentes cubanos y activistas de la solidaridad.

Volviendo a lo de Kerry, Cuba no sólo no pudo ser “aislada del mundo”, como quería la derecha norteamericana y sus peones de Miami, sino que por la coherencia de su trayectoria, por la intransigencia absoluta en la defensa de sus principios se ganó el respeto de propios y ajenos. Al punto tal que para diseñar una nueva política para el hemisferio Washington tuvo primero que comenzar a desmontar su política en relación a Cuba. Esto era el prerrequisito necesario para comenzar a reconquistar la influencia perdida al sur del Río Bravo. A tal grado llega el respeto por la isla caribeña que aún gobiernos de derecha en la región se plegaron al coro de amigos que exigían el fin del bloqueo y del ostracismo al que había sido condenada por su inclaudicable derecho a ser dueña de su propio destino. Hacia fines de mes, el 27 de Octubre, volverá a ponerse a votación en la Asamblea General de la ONU la cuestión del bloqueo de Estados Unidos a Cuba. Hace más de veinte años que la mayor de las Antillas viene ganando esa votación por un margen escandaloso de votos. El año pasado 188 países condenaron el bloqueo (eufemísticamente llamado “embargo” por Estados Unidos) contra dos votos a favor del bloqueo (Estados Unidos y su verdugo regional, el gobierno genocida de Israel) y tres abstenciones de países de la Micronesia y de nula gravitación en el sistema internacional. Con los desarrollos abiertos desde el 17 de Diciembre pasado es probable que el resultado sea aún más contundente a favor de la isla. De todos modos, la comunidad internacional ya se ha expedido y el bloqueo a Cuba quedó inscripto en la historia como uno de los mayores crímenes perpetrados, por tanto tiempo, por la más poderosa superpotencia de la historia contra un pequeño gran país cuyo imperdonable pecado ha sido cumplir con el sueño libertador de Martí. No obstante, después de esta nueva victoria diplomática quedará un largo trecho por recorrer para si no acabar al menos atenuar los efectos del bloqueo: el presidente de Estados Unidos no puede alegar impotencia porque tiene en sus manos una serie de prerrogativas que le permiten hacerlo sin tener que pasar por el Congreso, hoy dominado por una turba inculta y reaccionaria que avergonzaría a los Padres Fundadores de la nación norteamericana. ¡Imagínense a un Washington, un Jefferson, un Hamilton, un Franklin, escuchando a esperpentos como Ileana Ros- Lehtinen, Marco Rubio y Lincoln Díaz-Balart o a quienes ovacionaron de pie en numerosas ocasiones las regurgitaciones racistas y genocidas de Benjamin Netanyahu! Obama puede hacerlo y hay algunas señales de que aspira a retirarse de la presidencia con algunos gestos que le permitan pasar a la historia con un balance final un tanto más favorable.