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viernes, 5 de agosto de 2016

La Ciencia: Otra Batalla de Ideas de Fidel Castro

Nos acercamos al 90 cumpleaños de quien ha sido una de las personalidades mayores de la Historia del Siglo XX en el mundo: Fidel Castro.
Sus ideas y sus acciones se proyectan en muchos campos de la existencia social humana. Estos apuntes son sobre uno de esos campos: el desarrollo científico y tecnológico.
Y de inmediato nos damos cuenta, al empezar a ordenar ideas, de que aunque estemos hablando de la historia, del pensamiento de Fidel en diferentes etapas de la historia revolucionaria cubana, este no es un debate sobre el pasado, sino más bien sobre el futuro al que ese pasado nos lleva y convoca,  porque el pensamiento de Fidel tiene todavía mucho que hacer y que influir en las tareas que tenemos por delante los revolucionarios cubanos, y en el presente y futuro de la América Latina, y de ese inmenso mundo de “los pobres de la tierra”.
Es cierto que fue en los años 90 cuando empezamos a utilizar ampliamente en Cuba la expresión “Batalla de Ideas”, pero cuando miramos en retrospectiva al pensamiento y la ejecutoria de Fidel Castro, ahora desde la distancia de sus nueve décadas, se nos hace evidente que es eso precisamente lo que Fidel ha estado haciendo toda su vida: DAR  BATALLAS DE IDEAS.
Hay tres planos en los que podemos emprender este análisis: las ideas y las acciones; los conceptos que se expresan a través de esas ideas; y finalmente las raíces éticas que nutren esos conceptos y que sustentan el pensamiento y la acción de Fidel.
Ello se pudiera sintetizar en tres expresiones de Fidel en momentos muy distintos:
• la primera en 1960, antes de la Campaña de Alfabetización, cuando en un país sin tradición científica, y enfrentado a muchas urgencias dijo: “El futuro de nuestra Patria tiene que  ser necesariamente un futuro de hombres de Ciencia, de hombres de pensamiento”.
• luego en 1991, cuando se desplegaba ya la crisis del campo socialista europeo y se planteaba la ingente tarea de defender nuestra soberanía expresó: “La independencia no es una bandera, o un himno, o un escudo. La independencia no es cuestión de símbolos. La independencia depende del desarrollo, la independencia depende de la tecnología, depende de la ciencia en el mundo de hoy”.
• Y después en 1993, año en que tocó fondo la crisis económica del periodo especial que siguió a la desaparición del campo socialista europeo y al reforzamiento oportunista del bloqueo norteamericano contra Cuba, Fidel re-tomó la idea de las funciones de la ciencia en la economía cuando expresó: “La Ciencia, y las producciones de la ciencia deben ocupar algún día el primer lugar de la economía nacional. Pero partiendo de los escasos recursos, sobre todo de los recursos energéticos que tenemos en nuestro país, tenemos que desarrollar las producciones de la inteligencia, y ese es nuestro lugar en el mundo, no habrá otro”.
Quienes vivimos esta etapa sabemos muy bien que no fueron solamente expresiones discursivas, sino que esas ideas fueron seguidas y respaldadas por acciones concretas.
Esas acciones que materializaron su pensamiento son muchas, imposibles siquiera de enumerar en estas breves notas. Ellas incluyen el  desarrollo educacional, la creación masiva de escuelas y universidades en todas las provincias, la edición de libros científicos, la formación de miles de científicos en Cuba y en el exterior, la construcción de una institucionalidad para la ciencia, la creación de centros científicos en varios organismos del estado (MINSAP, MINAGRI, otros), la Academia de Ciencias, el CITMA, el Fórum de Ciencia y Técnica, el Polo Científico de la Biotecnología, la Universidad de las Ciencias Informáticas, y muchas otras, que contaron todas con el impulso, el diseño estratégico y la presencia fundacional del mismo Fidel.
Destaca entre ellas el surgimiento del Sector Biotecnológico a partir de 1981, cuando la propia Biotecnología estaba apenas siendo inventada en los países de mayor avance tecnológico. De este esfuerzo emergió nada menos que un nuevo sector de la economía nacional y de la capacidad exportadora del país. Esta historia contiene el concepto de “CENTROS DE INVESTIGACION Y PRODUCCION”, una trascendental innovación organizacional, de la que surgieron instituciones que transitaron en un periodo sorprendentemente breve a la rentabilidad por sus propias exportaciones y se convirtieron en el embrión de LA EMPRESA SOCIALISTA DE ALTA TECNOLOGIA, hoy llamada a tareas superiores dentro de nuestro modelo económico.  La viabilidad y perspectiva del desarrollo de la biotecnología en Cuba fue una “batalla de ideas” de Fidel.
Esa historia de desarrollo científico tiene conexiones inseparables con el desarrollo educacional, y con el desarrollo de la salud pública: Desarrollo educacional basado en el concepto de acceso universal a la educación superior, y luego en las sedes universitarias en casi todos los municipios, que se convirtieron en muchos de ellos en el dispositivo principal de captación y circulación de conocimiento para el desarrollo local.
Sabemos que esos conceptos fueron polémicos en sus primeros momentos, y debieron ser ampliamente explicados y discutidos. Desde muy temprano Fidel defendió esas ideas expresando que: “no podemos renunciar al objetivo humano fundamental del socialismo… no podríamos resignarnos al principio de: siembra escuelas y te quedarás sin obreros agrícolas. Mas bien dirás: siembra escuelas y tendrás decenas de miles de científicos, siembra escuelas y tendrás decenas de miles de buenos cuadros”.
La implementación de esos conceptos en la educación, y especialmente en la educación superior, fue otra “batalla de ideas” de Fidel.
También tiene el desarrollo científico conexiones con el desarrollo de la Salud Publica, con el mismo concepto de que “no podemos renunciar al objetivo humano fundamental del socialismo…” que aquí se concretó en la aspiración (y el logro) del acceso universal y gratuito al sistema de salud, que comenzó desde 1959 con el Servicio Medico Social-Rural, y se desarrolló después con el Programa del Medico y la Enfermera de la Familia. Ello no se concibió nunca como un servicio masivo de bajo nivel técnico. Todo lo contrario, implicó la proliferación de universidades médicas en todas las provincias, el desarrollo de las especialidades médicas, y los institutos científicos de tercer nivel en el sistema de salud.   El diseño e implementación de ese Sistema de Salud que nos llevó a una mortalidad infantil por debajo de 5 y a una esperanza de vida de 78 años fue también, otra “batalla de ideas” de Fidel.
Tanto en la Educación como en la Salud Publica vemos la misma estrategia de combinar acceso masivo y alta calidad, comprendiendo que ni la masividad mediocre, ni la alta tecnología elitista pueden aisladamente producir impacto en la sociedad. La capacidad de trabajar simultáneamente sobre esos dos ejes ortogonales, de la extensión masiva y la profundidad, es lo que explica los resultados de la sociedad cubana en la educación y la salud.
Es ese concepto de extensión y profundidad simultáneamente, el que vemos en el desarrollo de la biotecnología, en la Universidad de las Ciencias Informáticas, en los “Joven Club de Computación”, en el acceso masivo a la cultura, y en muchas otras iniciativas de Fidel.
Nuestra generación de científicos, educadores, y profesionales de la salud en Cuba tuvo el privilegio de trabajar de manera muy cercana con Fidel en  esas tareas.
Todos los que vivimos esa experiencia tenemos decenas de anécdotas y experiencias personales que contar, sobre el pensamiento y la ejecutoria de Fidel, su capacidad de persuasión, de motivación y de transformación rápida de las ideas en acciones.
Anécdotas como la de aquella visita de 1989 a un pequeño grupo de científicos en un laboratorio quasiartesanal en el 4º piso de un hospital (Fidel mismo les llamó “los científicos de la buhardilla”), que apenas había acabado de obtener 30 gramos de anticuerpos monoclonales, y en la que Fidel indagó por las mayores empresas productoras de esos anticuerpos en el mundo y sus capacidades (que eran en ese momento 2000 veces superiores) para inmediatamente retar al grupo diciéndoles: “y ustedes ¿no piensan competir con esa gente?”.
O cuando se detuvo a explicarles personalmente a los obreros que sembraban plátano en el terreno donde se construiría un nuevo centro biotecnológico las razones por las cuales se debía demoler el platanal; explicación ésta que ilustra esa combinación de pensamiento estratégico, metas colosales y sensibilidad humana por los detalles, combinación que es muy rara en los políticos del mundo de hoy.
Quizás en otro espacio se cuenten en detalle estas y otras muchas anécdotas. Pero estas reflexiones de hoy, alrededor del cumpleaños 90 de Fidel, serían superficiales si se limitasen a la enumeración de anécdotas, o la compilación de datos.
Lo que es imprescindible hacer hoy es subrayar y trasmitir LOS CONCEPTOS que subyacen en cada una de esas interacciones, e intentar identificar  lo esencial que hemos aprendido de Fidel, precisamente para trasmitirlo a las nuevas generaciones y perpetuarlo.
Conceptos esenciales tales como:
1. El compromiso con el futuro, aun en medio de enormes dificultades inmediatas
2. El valor del conocimiento para la defensa de la soberanía nacional y la justicia social
3. El acceso masivo a los conocimientos y la cultura como derecho humano, y como pre-requisito para el desarrollo económico, no como consecuencia distal del crecimiento de la economía.
4. La confianza en las enormes potencialidades intelectuales y éticas del ser humano. Hay que decir, porque es la verdad, que Fidel siempre tuvo una percepción de lo que éramos capaces de hacer, más allá de la percepción que teníamos nosotros mismos.
5. La voluntad de plantearse metas cada vez más altas y más audaces. Gabriel García Márquez caracterizó una vez a Fidel como “un hombre de ilusiones insaciables, incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal….”
6. El sentido de urgencia, captado en esa frase del propio Fidel, que dice: “milito en el bando de los impacientes, de los apurados…..”
7. La consagración al trabajo, como una expresión concreta de la ética del científico
8. La idea de una economía basada en la Ciencia y la Tecnología, como palanca principal de nuestro desarrollo.
Finalmente y en un plano más profundo, sustentando esas ideas, debemos identificar en Fidel Castro una actitud ética que pudiéramos llamar el sentido de  LA INMEDIATEZ DEL FUTURO. Esa idea de que el futuro es para hoy,  idea que vemos una y otra vez en el pensamiento de Fidel, en el propósito de eliminar el analfabetismo en un solo año, en la reforma agraria superando el minifundio e incluyendo formas más avanzadas de producción, en la universalización de la enseñanza universitaria aun más allá de la demanda laboral del momento, en el acceso masivo a la cultura, en el objetivo de potencia médica y esperanza de vida superior a 80 años, en la introducción de formulas comunistas de distribución dentro de la construcción del socialismo, y en tantos y tantos otros ejemplos.
Una ética del intelectual que Fidel ha aplicado en primer lugar a si mismo, y que exige que una vez que concebimos claramente una idea de cómo las cosas deben ser, con ello viene de inmediato el compromiso de luchar porque sean así, lo antes posible.
Compromiso con el futuro,  coherencia y audacia en la transformación de las ideas en acciones, eso es precisamente lo que la palabra “ética” quiere decir.
Si aprendemos eso, y lo integramos al alma colectiva del cubano, Fidel nos habrá dado poderosas herramientas con las que abrir nuestro Siglo XXI, con todas sus complejidades y desafíos.

lunes, 20 de junio de 2016

Líderes de Texas se unen a Engage Cuba para suprimir bloqueo contra la Isla



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engage cuba coalitionUn grupo de líderes de Texas se unió este jueves a la coalición nacional para levantar totalmente el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, con el objetivo de estimular el comercio entre el estado y la isla.
Los políticos, líderes empresariales y defensores se unieron al nuevo Consejo Estatal de Texas Engage Cuba, que ejerce presión desde Washington, DC, para poner fin a la prohibición de viajar y eliminaran el embargo de comercio de EE.UU. con Cuba.
La iniciativa de Texas es la octava que se presenta.
Los texanos que se unieron a Engage Cuba incluyen líderes de la Autoridad del Puerto de Houston, la Universidad de Texas, la Asociación de Negocios de Texas y el gobierno de la ciudad de Houston. El grupo tiene previsto celebrar eventos este otoño para impulsar el libre comercio con Cuba.
“Creemos que el fin a la prohibición de viajar y bloqueo de comercio es una necesidad para los negocios de Texas”, dijo el presidente de la Asociación de Negocios de Texas, Chris Wallace, durante una conferencia telefónica el jueves.
“Ellos francamente necesitan los productos que son conocidos por aquí en Texas, especialmente en torno a la agricultura.”
Para Texas, la apertura de libre comercio daría a los productos agrícolas del estado un mercado más amplio. Durante la primera mitad del siglo 20, Cuba fue el principal mercado para las exportaciones estadounidenses de arroz de grano largo, con muchos productores que se concentraron en la costa del Golfo.
El Instituto Peterson de Economía Internacional ha estimado que las exportaciones de Estados Unidos a Cuba podrían alcanzar los $ 6 mil millones al año a nivel nacional.
El comercio de EE.UU. con Cuba también aumentaría las exportaciones a través del puerto de Houston. Su comisionado Theldon Rama dijo el jueves que el puerto ha enviado artículos no embargados, principalmente granos y productos agrícolas, pero que el comercio total aumentaría en gran medida de negocio para el puerto.
“Significaría un aumento de puestos de trabajo y tienen un gran impacto en la economía local”, dijo Branch.
“Creo que Houston tiene una ubicación única para ser el puerto de elección para Cuba lo que se refiere a productos como trigo, arroz y maíz de ser enviado allí.”
La proximidad de Cuba a Texas también posiciona el estado de ser un jugador clave para que Cuba se convierta en un socio comercial de los EE.UU.
David Shaw, presidente del grupo de liderazgo en Texas Lyceum, lo calificó como “una oportunidad extraordinaria y rara” para Tejas “para desarrollar un nuevo socio comercial en nuestra región”.
(Con información de Houston Chronicle)

jueves, 2 de junio de 2016

Coherentes, consecuentes

Autor:  | pedro@granma.cu

La Cuba de hoy nada tiene que ver con aquel “palmar vendido, sueño descuartizado, duro mapa de azúcar y de olvido” que tanto le dolió a Nicolás Guillén. Esto que parece obvio no lo es para algunos trasnochados nostálgicos, que pretenden maquillar el pasado mediante delirantes e insostenibles malabarismos estadísticos.
En más de medio siglo de transformaciones revolucionarias, el país ha registrado notables e indiscutibles avances, reconocidos no solo por los amigos sino también por instituciones y personas para nada sospechosas de afinidades políticas o cercanías ideológicas.
Estas realidades no implican que hayamos cumplido nuestras aspiraciones, ni satisfecho nuestras expectativas. No hablemos ya de aquellas fundadas en la lógica de un proceso en permanente construcción, que se ha abierto paso en medio de agresiones, hostilidades y coyunturas adversas, sin descontar errores propios. Agobios, carencias y necesidades se triangulan en la cotidiana existencia de una sociedad que no se arredra y resiste, y lucha por salir adelante.
El mundo  tampoco es el de hace 50 o 60 años. Ni siquiera el de tres décadas atrás. Desde entonces hasta la fecha hemos sobrevivido a la desaparición del orden bipolar, a la peor crisis económica que jamás hubiéramos imaginado, a recurrentes amenazas imperiales, a despiadados intentos injerencistas, a los virus neoliberales que circulan por el orbe y a las imposiciones hegemónicas.
Hay que saber leer ese mundo —el de afuera y el de adentro— y atemperar nuestras estrategias y programas para no perder la brújula y continuar avanzando, como suele decir Raúl, sin prisa pero sin pausa.
Dicho sea esto en atención a dos compulsiones encontradas y extremas. Están, de un lado, los que nos incitan a pisar a fondo el acelerador y apuestan por la restauración capitalista, la desregulación de las leyes del mercado, la teología de la privatización y la naturalización de la desigualdad. Están, del otro, los inmovilistas, los dogmáticos, los adocenados, los acomodados, los inertes; algunos de estos últimos, avezados en las artes del gatopardismo, esa doctrina que propugna aparentes cambios para que nada sea cambiado.
En un reciente ensayo, titulado Problemas del socialismo cubano, el intelectual Fernando Martínez Heredia resume es­te contrapunto a partir de un deslinde conceptual que comparto: “Cuba está entrando en una etapa de dilemas y alternativas diferentes, entre los que sobresalen los que existen entre el socialismo y el capitalismo, teatro de una lucha cultural abierta en la que se pondrá en juego nuestro futuro. El gran dilema planteado es desarrollar el socialismo o volver al capitalismo. No servirá aferrarse meramente a lo que existe, habrá que desarrollar el socialismo. Tampoco debemos creer que el capitalismo será un futuro inevitable, que hasta podría traer progresos consigo: sería regresar al capitalismo. No se está librando una pugna cultural entre el neoliberalismo y la economía estatal: es entre un socialismo que tendrá que transformarse y ser cada vez más socialista, o perecerá, y un capitalismo que ha apostado a acumular cada vez más fuerza so­cial, ir conquistando con sus ilusiones a la sociedad y que se vayan acostumbrando los cubanos a sus hechos, sus relaciones y su conciencia social”.
Si bien es cierto que la naturaleza de ese escenario nos remite a la cultura, aprehendida en su más amplia  acepción, creo pertinente situar en el terreno de la práctica política y económica inmediata ciertas claves para dilucidar la cuestión.
Una de estas claves pasa por la profundización de los mecanismos de participación ciudadana en los debates públicos y su contribución a la toma de decisiones, voluntad que debe ponerse nuevamente de manifiesto durante el proceso que en estos momentos da continuidad al 7mo. Congreso del Partido. El debate amplio y democrático de los documentos programáticos con la militancia del Partido, la UJC, representantes de las organizaciones de masas y de diversos sectores de la sociedad, el cual exige, como lo reclamó el Primer Secretario del Partido, “escuchar, razonar y tener en cuenta la opinión de la militancia y del pueblo en general”, debe conducirnos a asumir conscientemente responsabilidades y compromisos, individuales y colectivos.
Tenemos que aprender a trabajar por conquistar metas me­dibles, posibles, inmediatas, a sabiendas de que otras, de al­cance más dilatado, dependerán de la consistencia con que sepamos consolidar aquellas.
En 1989, Silvio Rodríguez, ante la vista del ya próximo fin de siglo, entonó en una memorable canción: “Pero ahora que se acerca saco en cuenta/que de nuevo tengo que esperar/que las maravillas vendrán algo lentas/porque el mundo tiene aún muy corta edad”. Mas no por ello dejó de clamar: “Venga la esperanza, pase por aquí…”.
Como para saber que mientras todo lo que hagamos se revertirá en ganancias futuras, no podemos darnos el lujo de renunciar a trabajar por mejorar el presente, ahora y aquí, nosotros mismos.
El único modo de hacerlo es siendo coherentes y consecuentes a la vez.

martes, 31 de mayo de 2016

Alfonso Múnera: “Cuba es una fuerza que ha movido la historia del Caribe”

Alfonso David Múnera Cavadía es un historiador, investigador, profesor y ex embajador colombiano. En 2010 fue galardonado como uno de los 12 ciudadanos afrodescendientes destacados de Colombia.
Alfonso David Múnera Cavadía es un historiador, investigador, profesor y ex embajador colombiano. Foto: El Universal, Colombia.
La unidad, la sostenibilidad de la región y el compromiso con la paz son ejes que centrarán la VII Cumbre de la Asociación de Estados del Caribe, que del 2 al 4 de junio se realizará en La Habana.
En entrevista exclusiva a Radio Rebelde, concedida telefónicamente desde su oficina en Puerto España, Trinidad y Tobago, el Secretario General de la AEC, Embajador Alfonso Múnera, destacó la contribución de Cuba a la revitalización de la agrupación, los desafíos del Gran Caribe en el actual contexto regional y las expectativas ante la reunión de Jefes de Estado y de Gobierno que tendrá como escenario la capital cubana.
Embajador, ante la proximidad de la Cumbre que se realizará en La Habana, ¿cuáles son las expectativas y qué temas fundamentales serán discutidos en esta agenda común?
Ante todo, Cuba siempre ha sido un actor y un protagonista de primera importancia en la AEC. Ustedes sabrán que esta Asociación, cuando hizo su primera Asamblea General en 1995, tuvo el privilegio de tener aquí mismo en Trinidad y Tobago al Presidente Fidel Castro. De manera que desde su momento fundacional, Cuba le ha dado la mayor importancia a la Asociación y ha contribuido decisivamente a que los objetivos de la Asociación se cumplan.
Este año tuvimos la fortuna de que Cuba obtuviera la presidencia del Consejo de Ministros, máximo órgano de dirección de la AEC; y Cuba decidió, de común acuerdo con la Secretaría General, hacer esta Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno, que va a tener lugar en pocos días en La Habana.
Para nosotros, esta Cumbre tiene varios ejes de enorme importancia. En primer lugar, es que venimos de un proceso de revitalización que ha sido muy exitoso, y esta Cumbre va a ayudar a consolidar la unidad de los pueblos caribeños para la cooperación en áreas estratégicas. De manera que de este espacio de La Habana, la Asociación saldrá más fortalecida, con lo cual saldrá más fortalecida la unidad de los pueblos.
La VII Cumbre se hace bajo el supuesto de fortalecer la unidad para el desarrollo sostenible del Caribe. Y entramos al segundo gran tema, ¿qué queremos hacer en esta Cumbre? Queremos fortalecer la cooperación para la sostenibilidad del Caribe.
Estamos enfrentando grandes desafíos en el Caribe, y uno de ellos tiene que ver con el cambio climático y su impacto negativo sobre los pueblos del Caribe. Un buen número de nuestros pueblos son islas pequeñas, de poblaciones igualmente pequeñas, que no cuentan con los recursos adecuados; pero incluso los grandes tampoco cuentan con los recursos necesarios para enfrentar eficazmente los impactos del cambio climático.
Se hace absolutamente imprescindible construir la unidad para enfrentar este problema central de la humanidad, por eso estamos hablando de la sostenibilidad del Caribe.
Creemos que entre todos podemos empezar a construir una estrategia, es lo que llamo construir un diálogo político, es decir, un diálogo entre los estados que permita avanzar en esa dirección. Creo que la VII Cumbre va a tener ahí uno de sus objetivos principales.
En nuestra agenda, el diálogo entre los Jefes de Estado se dirigirá también a la necesidad de fortalecer y de seguir proclamando el Gran Caribe como una zona de paz. Para los pueblos del Caribe poder trabajar en paz es una condición fundamental de su progreso.
Personalmente, como Secretario General, creo que el Caribe tiene ese gran desafío, y digo el Gran Caribe, donde incluyo Centroamérica, Colombia, Venezuela, México, y todas las islas; tienen que aprender a trabajar juntos, a construir propósitos comunes, porque va a ser la única forma en que el Caribe pueda encontrar las estrategias, los planes, los proyectos, los recursos, para protegerse y lograr su desarrollo ante las amenazas que hoy enfrenta.
Usted en otras oportunidades ha reiterado que no hay ninguna región en el mundo donde se hable tanto de una identidad y una cultura compartidas como en el Caribe. Sin embargo, parece ser que esta zona geográfica no es completamente visible en otras partes del mundo. Usted ha hablado de los desafíos, del tema de la cooperación y de llevar al mismo tiempo la concertación política. Entonces, ¿cuánto podrá estar ayudando esta Cumbre de La Habana para enfrentar esos retos?
Esta VII Cumbre es de enorme importancia, porque es la primera Cumbre de las que hemos donde el gran tema es la unidad para la sostenibilidad del Caribe, aunque se ha tratado en otras Cumbres.
Tenemos un propósito fundamental y yo estoy seguro que todos los países estarán representados en esta Cumbre y me atrevería a asegurar que por lo menos el 80 por ciento, o todos los Jefes de Estados, van a estar aquí, en este diálogo.
De modo que lo que resulte de esta Cumbre va a ser un gran paso adelante en el proceso de unidad. Y es cierto, porque además en mi condición de historiador he escrito y he reflexionado mucho sobre el tema de nuestra identidad. Nosotros somos obsesivos con el tema de la identidad y eso es porque somos muy diversos al mismo tiempo.
Sabemos que hay algo que nos une, sabemos que está en la raíz misma de nuestra existencia eso que nos une, pero sabemos también que somos muy diversos. Esa siempre es la interesante contradicción que existe en la vida real de los pueblos del Caribe.
Es casi imposible encontrar que en una región tan pequeña existan tantas lenguas distintas, tantas expresiones raciales y combinaciones raciales distintas, tantos pueblos diversos que se han juntado por razones históricas que se remontan a la época de las dominaciones imperiales.
Hay una tremenda riqueza en la diversidad, pero también hay un anhelo y una gran pasión caribeña por encontrar eso que nos une y nos identifica. Yo siento que vamos avanzando en esa dirección, y siento que esta gran Cumbre va a ayudar muchísimo a que ese anhelo se traduzca en realidad, en estrategias, en planes, en proyectos, en desarrollos prácticos que ayuden a fortalecer esa unidad, y que nos ayude a conducirnos por el progreso, y por una vida más justa.
Embajador, la Asociación de Estados del Caribe llega a su VII Cumbre revitalizándose, pero son muchos los retos. Al principio de esta entrevista usted nos recordaba que Cuba es país fundador de la AEC desde 1994, allá en Cartagena de Indias, en su querida Colombia. Y Cuba durante todos estos años ha mostrado su compromiso con la agrupación, el desarrollo y la integración de la región. ¿Cómo usted valora el papel de Cuba, su contribución a la unidad de la región caribeña y sobre todo, este papel que juega ahora hasta el 2017, de llevar las riendas de la Asociación?
Cuba es uno de los actores fundamentales de la AEC y siempre ha tenido un gran entusiasmo. En estos cuatro años yo lo he percibido de manera directa, pero también en los años anteriores he visto esa participación permanente, esa capacidad de intervenir con sus aportes y cooperación en los asuntos del Caribe.
No tengo ninguna duda de que con este esfuerzo que Cuba hace por realizar esta Cumbre en La Habana y por darle todo este realce a la AEC, está haciendo una enorme contribución a nuestro desarrollo, está ayudándonos a todos a logar estos objetivos que tanto queremos lograr.
No mentiría ni exageraría, si dijera que Cuba ha sido históricamente una fuerza que ha movido la historia del Caribe. Y debo decirle al pueblo cubano que estoy profundamente agradecido por el apoyo, la colaboración permanente, los buenos consejos cuando ha sido necesario, que han hecho para mí como Secretario General, la estancia en la Asociación mucho más placentera y productiva. Eso lo he expresado en diversas ocasiones al Gobierno cubano y no está de más contarlo a ustedes también.
Hoy la región latinoamericana y caribeña vive una compleja situación. Los 25 países que integran la AEC también conforman la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, Celac, que justamente en La Habana, en enero de 2014, proclamó a América Latina y el Caribe como Zona de Paz. En estos momentos tan difíciles para la región, ¿cuál es el compromiso del Caribe con la paz?
Yo estuve invitado a esa histórica Cumbre de la Celac que se celebró en La Habana, donde todos los países miembros estuvieron representados al más alto nivel, y donde se hizo la declaración de América Latina y el Caribe como zona de paz. Allí estuve como invitado especial del Gobierno de Cuba y pude ser testigo de ese gran evento.
Sin dudas, la zona del Caribe y América Latina hoy atraviesa situaciones complejas, difíciles, pero no tengo la más mínima duda de que las vamos a superar, que vamos a avanzar por el camino correcto.
Vamos a lograr lo que en mi opinión es históricamente inevitable, la unidad de los pueblos latinoamericanos y caribeños en pos de su propio bienestar, de su progreso, por la justicia social, donde reine una mayor igualdad, donde los pueblos se merezcan, como se merecen, una vida mejor.
Hay que dejar que la historia avance. Como historiador estoy acostumbrado a ver la historia en su larga duración, de manera que eso me permite ser mucho más optimista que algunos amigos que se llenan de pesimismo ante las dificultades.
Vamos logrando esa unidad tan soñada, y creo que ese es un camino inevitable.
(Tomado de Radio Rebelde)

lunes, 30 de mayo de 2016

Linaje antimperialista en Cuba: Diálogo con Ana Cairo y Pedro Pablo Rodríguez

Ana Cairo Ballester y Pedro Pablo Rodríguez en el Estudio de Grabación "Lucía Huergo", grabando el podcast. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Ana Cairo Ballester y Pedro Pablo Rodríguez en el Estudio de Grabación “Lucía Huergo”, grabando el podcast.  Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cubadebate comparte con sus lectores el diálogo que se generó durante la grabación de un podcast (transmisión de audio por Internet) entre dos Premios Nacionales de Ciencias Sociales e historiadores imprescindibles del país, Ana Cairo Ballester y Pedro Pablo Rodríguez. Ambos se asoman a un tema siempre actual, la conciencia antiimperialista en Cuba, a partir del cual emergen anécdotas, referencias y emociones que explican de dónde venimos y a qué linajes pertenecemos los cubanos.
A continuación, la transcripción del diálogo, que usted puede escuchar también al final de esta página o en nuestro canal en Spreaker:
Rosa M. Elizalde: Desde los Estudios de Grabación “Lucía Huergo”, en La Habana, conversamos con dos invitados especialísimos, ambos Premios Nacionales de Ciencias Sociales, autores muy conocidos, cubanos que han ayudado a tejer el mapa emocional de la Isla con sus extraordinarias investigaciones históricas: Ana Cairo Ballester y Pedro Pablo Rodríguez.
Conversaremos tema bastante llevado y traído, pero a veces poco comprendido: el imperialismo. Visto desde la orilla cubana: nuestras primeras nociones del fenómeno, su peso en el pensamiento de José Martí, su itinerario en la República, la conciencia antiimperialista que nos llega hasta hoy. Me gustaría partir de una idea de Cintio Vitier, quien decía, a inicios de este milenio, que estábamos en la misma encrucijada del ‘98, porque “el reformismo vuelve por sus fueros y el anexionismo, por sus desafueros”. ¿Cuál fue el dilema del 98? ¿Por qué regresa ahora?
Ana Cairo: Hasta cierto punto, porque en los inicios de la década del noventa ya empieza a haber una clara conciencia de que hay un nuevo tipo de fenómeno imperial.
Rosa M. Elizalde: Estamos hablando de finales de los noventa del siglo XIX.
Ana Cairo: Sí, un poco antes. Pero no creo que todo el mundo tuviera la conciencia que tenía José Martí del asunto. Estoy pensando específicamente en una serie de problemas que se dan a partir de la Conferencia Panamericana o Primera Conferencia Internacional de Washington, de 1889, donde hay muy clara conciencia de que los Estados Unidos ya no son exactamente lo que habían sido antes. Cuando se describía el imperialismo en el siglo XIX, se pensaba sobre todo en Inglaterra, en Francia. Los Estados Unidos no se veían de esa manera.
Pero al mismo tiempo, la propia Conferencia Internacional de Washington pone sobre el tapete nuevas cosas en la mirada de los delegados latinoamericanos que asistieron.
Esa década del noventa es importante dentro de Estados Unidos porque empieza la discusión de los políticos sobre el monopolio, y hay una población cubana, y no sólo cubana, que está en Estados Unidos observando el problema. Cuando se desata la guerra del ‘95 hay preocupación por los Estados Unidos; hay quienes están de acuerdo en que ese país intervenga, y hay quienes no están de acuerdo.
manuel sanguily
Manuel Sanguily (1848-1925).
Pienso en un hombre como Manuel Sanguily, exiliado en EEUU. Él escribe en Cuba y América, una publicación que se hace para la emigración de Nueva York. En 1897, en el primer número deCuba y América, Sanguily está diciendo que esta nación hostil nos puede traer dolores de cabeza. No estoy hablando solo de José Martí, que sí tiene una clara conciencia de ese problema desde mucho antes, sino que en intelectualidad comienzan a existir esa visión, y de ahí las preocupaciones que va a generar la ocupación. Pedro Pablo es un experto en Enrique José Varona, que tiene una clara conciencia de esto que estoy diciendo.
Rosa M. Elizalde: En Martí la plenitud de esta visión, que es bastante temprana en el pensamiento del siglo XIX, está soterrada. Se hace mucho más explícita en sus cartas.
Pedro P. Rodríguez: Lo que él escribió en su última carta, “Cuanto hice hasta hoy y haré, y ha de andar oculto”, sin embargo, no estaba tan oculto. Desde los años 1883, ‘84, en La América, el periódico mensual que él dirigió un tiempo en Nueva York, es muy claro sus advertencias del peligro que significaban los Estados Unidos, y que además, lo consideraba ya, no usa la palabra inminente, como pone en “Nuestra América” y en su texto sobre la Conferencia Panamericana, pero ya dice que se encuentra próxima esa ola de encuentros, y que será tan fuerte ese encuentro que es peligroso, porque puede arrastrar con todo. Hay una conciencia desde mucho antes que se va soltando, que se va expresando públicamente en algunos casos. Y diría que no sólo fue Martí, como dice Ana.
Rosa M. Elizalde: Ana lanzó una provocación: la memoria de Enrique José Varona.
Pedro P. Rodríguez: Sí, pero antes de Varona quería referirme a otro, que fue un hombre también cercano a Martí, con el cual tuvo amistad desde antes, Diego Vicente Tejera.
Ana Cairo: ¡Tejera!
Pedro P. Rodríguez: Diego Vicente Tejera dio inclusive un ciclo de conferencias en 1897 en la Florida, en las que entre otras cosas predijo la posibilidad de que, efectivamente, Cuba terminase de alguna manera bajo la hegemonía de los Estados Unidos, y pronunció contra aquello. Con una gran mirada de sociólogo inteligente, predijo también que se formarían probablemente, como en el resto del continente, dos grandes partidos, uno llamado conservador y otro liberal, como sucedió, y que sin embargo, tenderían a responder de algún modo a esa línea dominante que establecería Estados Unidos.
Con Varona sucede lo mismo, siempre hablamos de cuando Varona publica en 1905 su ensayo “El imperialismo a la luz de la sociología”, pero es que esas ideas comienzan a expresarse desde antes en textos periodísticos e inclusive en algunas de las cosas que publicó en Patria.
Enrique José Varona (1849-19339). En 1921 pronuncia su discurso «El imperialismo yanqui en Cuba».
Enrique José Varona (1849-19339). En 1921 pronuncia su discurso “El imperialismo yanqui en Cuba”.
A Varona le debemos muchas cosas: nunca hemos publicado sus obras completas, ni siquiera hemos compilado sus escritos, por ejemplo, los de Patria,en los tiempos en que él dirigió la publicación. En más de uno hay alusiones cuidadosas -porque desde luego, él estaba escribiendo en un periódico que en esa época se presentaba como un periódico de la Delegación cubana en los Estados Unidos-, y de todas maneras en más de una ocasión él da vueltas al interés de Estados Unidos por Cuba, y que hay que tratar de evitar que esto se convierta en alguna forma de dominación.
Y no fueron sólo los cubanos. Arsenio Martínez Campos, ese brillante político español -que por ser tan brillante fue muy hábil para darle un respiro más largo al colonialismo español sobre Cuba-, declaró desde los años ochenta en las Cortes españolas que la soberanía española sobre la Isla se limitaba cada vez más simplemente a una bandera, y que el país realmente estaba controlado por los Estados Unidos.
Hay un grado de conciencia mucho mayor del que a veces se habla, quizás porque no hemos leído los periódicos, no hemos revisado la vida cotidiana, las ideas de la época. Eso explica la reacción después de 1898 durante la ocupación militar de la la gran mayoría de los cubanos, de lo que hoy diríamos la sociedad civil. El Estado estaba en manos de los norteamericanos y la mayoría no quería ni la anexión ni que se mantuviera el régimen de ocupación militar.

¿Cuándo se van?

Pluma y lápiz, Barcelona, 17de agosto de 1902.
Ana Cairo: Y la pregunta era ¿y cuándo se van?
Pedro P. Rodríguez: Esa era la pregunta. Que es un poco despectiva, ¿no?
Rosa M. Elizalde: Hay una discusión conceptual que en un debate reciente salió a la luz, la diferencia entre anexionismo y plattismo. ¿Son la misma cosa?
Ana Cairo: No son la misma cosa.
Ana Cairo: El anexionismo es una vieja tendencia. En sus orígenes estuvo ligado a la posibilidad de un proyecto de independencia en los años veinte del siglo XIX, y se manejan dos variantes, unirnos a Venezuela o a México, porque no se percibe la posibilidad de lograr la independencia por nosotros solos. Después de 1836, a partir de la guerra de independencia de Texas, es que entra la opción estadounidense. Las Cortes españolas han declarado a Cuba y Puerto Rico como territorios particulares, coloniales, que están fuera de todo. Ahí es donde florece la idea: “Bueno, hacemos lo de Texas y salimos de esta gente”.
El anexionismo no es igual hasta la Guerra de Secesión. Había un anexionismo del norte y otro del sur. Narciso López representa el anexionismo del sur. Hay quien quiere anexarse a los estados esclavistas para que no se toque el tema de la esclavitud, y hay quienes están hablando de salir de España, salir de la esclavitud, y anexarse a los estados del norte, que tienen un modelo de desarrollo mucho más moderno y actualizado. Eso se despeja después de 1865, pero no termina el debate.
Ahora, en el caso del plattismo su nombre lo está diciendo. El plattismo parte de la existencia de un estado neocolonial, pero hay un estado nacional, cosa que yo siempre digo que hay que tener en cuenta —que le pregunten a los puertorriqueños si no es importante tener un estado nacional—. El plattismo, como su nombre lo indica, es tener conciencia de algo que se debatió durante toda esa primera década del siglo: somos un estado nacional, pero tenemos un problema, que es ese plattismo.
Hay quien está de acuerdo con el plattismo. Estrada Palma, por ejemplo. Pero ese es quizás el caso más escandaloso de aplicación del plattismo, cuando hace renunciar a todo el mundo, y sencillamente renuncia él para que se aplique la Enmienda Platt; pero también están los otros, que dicen: ya que existe esta enmienda, tenemos que ver cómo negociamos las relaciones con los Estados Unidos.
Leopoldo Cancio Luna (1851-1927).
Leopoldo Cancio y Luna (1851-1927).
Y quiero recordar a Leopoldo Cancio y Luna, que era un viejo autonomista, profesor universitario, que se había leído a Marx a finales del siglo XIX, y cuando se está discutiendo, justamente en 1906 el tema del plattismo, dice:
“Precisamente porque Marx dice que el tema económico es el que en última instancia decide, el primer punto que nosotros tenemos que ver es el tema de las relaciones económicas con los Estados Unidos”.
Eso es muy importante. Lo dice en 1906, año de la segunda ocupación, cosa que no se ha examinado. Los impactos de esta segunda ocupación fueron diferentes a la primera. La primera tenía como objetivo salir de la Reconcentración, mejorar un mínimo las condiciones de vida y por eso la pregunta de “cuándo se van”. Pero esta de 1906 fue terrible. Esa sí nadie la quiso y es la que va a generar un fuente sentimiento antiplattista.

El anexionismo aportó una corriente de lucha armada

Pedro P. Rodríguez: Estaba pensando que nosotros tenemos que examinar con mucho más tacto y profundidad, lo que a veces se llama las corrientes ideológicas en Cuba en el XIX y en los principios del XX, porque el anexionismo se sigue muchas veces viendo en bloque, como decía Ana.
Cierta corriente anexionista aportó una cosa importante a la cultura cubana: una tradición de lucha armada. Ignacio Agramonte contó que a él le llevaron el pañuelo empapado en la sangre de Joaquín de Agüero y de sus compañeros. Todo parece indicar, por los documentos que han ido apareciendo, que efectivamente estaban en una postura independentista, pero muy relacionados con ciertos grupos anexionistas democráticos, antiesclavistas, abolicionistas y demás.
A los ojos de aquellas personas veían más cercanas la independencia de Cuba vinculada a Estados Unidos. Se hablaba de los mártires de la expedición de Narciso López, de los mártires que vinieron de un modo u otro vinculados con los anexionistas, de los que se alzaron, como el propio Agüero y como Isidoro Armenteros, en Trinidad. Fueron considerados mártires de la patria en ese libro formidable que hizo Vidal Morales al triunfar la República, después que escribió su Nociones de Historia de Cuba, la primera que se usó en las escuelas cubanas, y escribió ese formidable y muy bien documentado libro para su hijo que se llama Iniciadores y primeros mártires de la revolución cubana. Vidal Morales, que fue un patriota, y lo fue hasta que murió, intachable, no vaciló en incluir a todas estas personas y a todos estos movimientos armados.
En la tradición de formar una conciencia de que el camino para separarse de España tenía indefectiblemente que pasar por la lucha armada, estas personas, algunos anexionistas raigales y otros que quizás lo usaron como un vehículo para darle salida a una postura realmente independentista, abrieron un camino contrario al que fueron estableciendo los reformistas. Estos últimos creían en que debía producirse una revolución, una guerra, y no querían liberar a los esclavos, porque los negros acabarían con los blancos. Promovieron criterios profundamente racistas en una sociedad que ya lo era. Salvando las distancias históricas, algo similar ocurrió a principios del siglo XX. No se puede calificar de plattista a aquellos patriotas independentistas que votaron a favor de la Enmienda Platt en la segunda votación, porque dijeron: “Estamos ante una disyuntiva. O una república -es verdad- con una soberanía limitada, o no hay república. ¿Y cómo lo vamos a resolver, entrando en una guerra con los Estados Unidos?”
Ana Cairo: Ocupación indefinida.
Pedro P. Rodríguez: Cuando además, se había desarmado al Ejército Libertador; cuando todo el mundo estaba leyendo en los periódicos -y creo que fue una política editorial de los periódicos-, los detalles de la guerra en Filipinas. Eso se ha estudiado poco, Jorge Ibarra sí ha escrito un poquito sobre eso. La guerra fue un desastre para Filipinas, una guerra larguísima de más de diez años en la que EEUU aplastó a sangre y fuego al ejército libertador de Filipinas, que controlaba el país prácticamente, excepto Manila. Todo esto se siguió con suma atención en Cuba. ¿Y por qué ese interés? Porque esa podía haber sido, entonces, si se mantenía la ocupación militar, el camino cubano: una guerra con los Estados Unidos.
Ana Cairo: Y por eso la pregunta de “¿cuándo se van?” Están viendo Filipinas y están viendo a Puerto Rico, y están viendo la amenaza de una intervención en Santo Domingo. Siempre deberíamos tratar de entender a las personas en una época. Cuando estaba preparando el libro 20 de Mayo, ¿fecha gloriosa?, percibí que se entendía que la Enmienda Platt era el mal menor.
Era el mal menor, ¿pero después que ya está aprobada la Enmienda Platt se fueron? No. No había fecha para salir de Cuba, porque el Presidente William McKinley estaba en contra de crear la República; Leonard Wood estaba en contra de crear la República; el secretario de Estado y el del Ejército, el de Guerra, estaban en contra de crear la República. Querían dar largas para ir pacificando de otra manera, que era tratando de deslumbrar a los cubanos. Eso fue lo que pasó.
Pedro P. Rodríguez: Perdón, inclusive quitaron al primer gobernador, John Brooke, porque lo consideraron demasiado pro-cubano.
Ana Cairo: Exactamente, exactamente, o sea, pero Leonard Wood, McKinley y el de la Guerra, los tres, estaban totalmente en contra. Ahora, si no llega a ocurrir el azar de un loco que mata a McKinley -la carta no prevista, lo que está afuera de todo pronóstico-, no habría llegado Theodore Roosevelt a la presidencia. Roosevelt, en uno de sus primeros actos de gobierno, dice: “Ah, bueno, sí, vamos a darle la independencia a Cuba”. Esa es una casualidad, porque la idea que estaba sobre el tapete era la ocupación indefinida.
Hay que estudiar mejor para entender las posibilidades reales que tenían y incluso voy decir algo más. ¿Por qué se usó la carta de Estrada Palma?, ¿a quién se le ocurrió la carta de Estrada Palma?, ¿a quién se le ocurrió, Pedro Pablo?
Pedro P. Rodríguez: Bueno, entre otros a Máximo Gómez.
Ana Cairo: A Máximo Gómez.
Pedro P. Rodríguez: Un hombre honrado, honesto.
Ana Cairo: Máximo Gómez fue a buscar a Estrada Palma, ¿para qué? Básicamente le dije a los norteamericanos: “¿Este no es el que a ustedes les gusta? Aquí lo tienen”. Fue para que se acabaran de ir. Esa es la verdad.
Pedro P. Rodríguez: Y además, es honesto, no va a robar, no va a permitir corrupción, Tomasito es limpio.
Ana Cairo: Tienen el candidato perfecto, pero es para poder echar a andar esa República. Por eso 1906 es tan importante.
Pedro P. Rodríguez: La segunda ocupación.
Ana Cairo: Porque lo que ocurrió en 1906 no estaba previsto. Ni estaba previsto que Estrada Palma se reeligiera, porque esa no era la política de Máximo Gómez, quien además no pensaba morirse. Máximo Gómez se muere en el ‘05 por un accidente. La idea de Máximo Gómez era que cada cuatro años cambiara.
Pedro P. Rodríguez: Exactamente.
Ana Cairo: Estrada Palma primero, el segundo iba a ser Emilio Núñez, él lo tenía previsto y todo. El primero era para echar a andar aquello. Sencillamente Estrada Palma hasta días antes estuvo diciendo, y está la entrevista que le hizo Manuel Márquez-Sterling, que dijo: “Yo no, yo no voy a aceptar”, y quien lo convence es Domingo Méndez Capote para que vaya a una reelección. Son muchos azares, entonces hay que entender el ‘06, si no entendemos lo que fue esa gran ocupación de 1906 a 1909, no se podrán valorar en toda su dimensión los matices.
Pedro P. Rodríguez: Ni los mismos norteamericanos esperaban aquello. Deja ver si cuando uno vaya a alguna parte después que se muera puede entrevistar a Estrada Palma y pedirle: “A ver, díganos la verdad, ¿toda esa jugada suya de dejar al país acéfalo y provocar la intervención de Estados Unidos, realmente qué estaba buscando?” Porque él tenía que saber, y se lo deben haber hecho saber también, que ellos no querían en ese momento aplicar la Enmienda Platt.
Ana Cairo: Claro.
Pedro P. Rodríguez: No es que lo diga yo, está dicho por ellos mismos, el secretario de la Guerra así lo escribió y el gobernador que mandan, Magoon, también lo dice: “Esto hay que arreglarlo rápido.” Lo trató de arreglar rápido de una manera muy fácil: dándole dinero a todo el mundo, poniendo contento a todo el mundo, trayendo a los liberales y diciendo: vámonos rápidos de aquí y que ellos se las entiendan como puedan.
Ana Cairo: Magoon estaba muy bien fuera de Cuba, era el gobernador del Canal de Panamá. Panamá en ese momento era mucho más importante, sin dudas.
Pedro P. Rodríguez: Sin dudas.
Ana Cairo: Y cosa que también olvidamos en ese análisis. Detrás de Cuba viene Panamá, y Panamá es mucho más importante estratégicamente, porque es apropiarse de un territorio, inventar una República y controlar el centro del continente.

La República que no fue

Rosa M. Elizalde: En la saga plattista, ¿de dónde sale entonces la tendencia de tratar de reinventar nostálgicamente una figura como Estrada Palma?
Pedro P. Rodríguez: Esa tendencia para mí no es nostálgica, sino antisocialista, y me atrevería a decir que hasta contrarrevolucionaria, porque se trata de presentar la República que no fue.
Rosa M. Elizalde: ¿Cuáles son los rasgos de esa República que no fue y que nos están tratando de vender ahora?
Pedro P. Rodríguez: Sobre todo la República después del ‘33, después de la caída de Gerardo Machado y el fracaso del movimiento revolucionario. No las venden como una República democrática, de libre expresión, de gran desarrollo económico, un modelo para América Latina.
Ana Cairo: El que dice eso en esa Arcadia que quiere crearse olvida, por ejemplo, la Ley Mordaza, terrible en tiempos de Prío. El control de la información en tiempos de la Guerra Fría generó una fuerte censura. Es construir sobre sueños, sobre cuentos de hadas, y no sobre las realidades concretas. Oí a decir a una persona que no era verdad que existía la Causa 82 de 1949, contra Grau. Dígole: “¿Entonces Grau no robó?”. Grau reconoció que había robado, Grau lo reconoce cuando Pelayo Cuervo interpone la Causa en la que, además, lo que le molestó a Grau fue que le contó hasta los centavos, le dijo: “174 millones y tantos centavos”. No me acuerdo la cifra de los centavos, y Grau dijo: “Bueno, yo tenía superávit, pero estos muchachos, como no iban a ganar las elecciones, se gastaron el dinero”, y José Manuel Alemán, su ministro de Educación, dijo: “La cifra está equivocada, pero yo no se las voy a arreglar.” Se publicó en la prensa americana que el robo de José Manuel Alemán era el robo del siglo. Entonces ahora Grau no robó y me dicen que el doctor Grau es una maravilla.
Pedro P. Rodríguez: Grau no robó, Batista no asesinó. La Guerra Fría no provocó la salida a tiro limpio y asesinatos de los comunistas del movimiento sindical, en fin.
Ana Cairo: O sea, se pueden construir todas las cosas que se quieran.
Pedro P. Rodríguez: Lo cual no quiere decir, por ejemplo, que nosotros no reconozcamos las contradicciones. El de Prío fue el único gobierno latinoamericano que apoyó hasta con un envío de armas al gobierno de Arbenz en Guatemala.
Ana Cairo: Es verdad.
Pedro P. Rodríguez: Fue el gobierno cubano el único latinoamericano, que al crearse las Naciones Unidas, se paró Manuel Bisbé y planteó un lucidísimo análisis de por qué no se podía crear el Estado de Israel, y Cuba votó el contra. Creo que eso llena de gloria al diplomático, a Bisbé, y es un punto a favor de ese gobierno, con todos sus problemas, porque eso debe haberle traído dificultades con los Estados Unidos, desde luego.
Rosa M. Elizalde: ¿Por qué Cuba no vota a favor del Estado de Israel?
Marcus Mosiah Garvey (17 de agosto de 1887 – 10 de junio de 1940), una figura emblemática para la tradición negra mundial fue un predicador, periodista y empresario jamaicano y fue el fundador de la Asociación Universal para la Mejora del Hombre Negro (UNIA, por las siglas en inglés), con su lema One god, one aim, one destiny (Un dios, un objetivo, un destino).
Marcus Mosiah Garvey (1887-1940), una figura emblemática para la tradición negra mundial, fue un predicador, periodista y empresario jamaicano. Fundó la Asociación Universal para la Mejora del Hombre Negro (UNIA, por las siglas en inglés), con su lema “One god, one aim, one destiny” (Un dios, un objetivo, un destino).
Pedro P. Rodríguez: Porque a veces ni los gobiernos más plegados a otros son absolutamente plegados. El Presidente Mario García Menocal tuvo contradicciones con los norteamericanos, y trató inclusive de salirse del esquema dominador del azúcar, por eso invitó a Cuba a Marcus Garvey. Y uno se pregunta, qué hacía Menocal en 1921 recibiendo en Palacio a Marcus Garvey, un negro jamaiquino que está perseguido por las autoridades norteamericanas. Pero estaba creando una compañía de navegación, la Cruz Negra, y era la posibilidad de exportar azúcar fuera de los barcos de las grandes compañías, de la United Fruit Company y demás. Menocal, vinculado a los sectores azucareros, trató de buscar eso, claro, hasta que los yanquis dijeron: “¿Cuál es el juego?, ¿nos quieres sacar del cuento del azúcar? Pórtate bien”, y desde luego, entonces todo se detuvo.
Ana Cairo: Todo momento tiene contradicciones, eso me parece que es importantísimo. No se pueden subestimar las contradicciones, ni ignorarlas. Hay una tendencia a vivir de cuentos de hadas.

Solidaridad

Ana Cairo: Quisiera decir una pequeña oración en homenaje a mi amigo Panchito Pérez Guzmán, que en alguna parte del paraíso revolucionario está. Cuando Panchito estuvo haciendo el libro sobre la Reconcentración, que es un libro capital también para entender muchas cosas, recordó que una parte del pueblo estadounidense que se solidarizó con el pueblo cubano, y que fueron los que denunciaron los horrores de Valeriano Weyler.
Clara Barton (1821-1912).
Clara Barton (1821-1912).
Quisiera mencionar el caso de Clara Barton, una estadounidense que trabajaba en la Cruz Roja. Ella es la que moviliza a la opinión pública internacional para ayudar y acabar con la Reconcentración. Si a mí me preguntaran una persona que puede sintetizar la amistad entre el pueblo cubano y el pueblo estadounidense a finales del siglo XIX, fue Clara Barton.
Pedro P. Rodríguez: Toda sociedad tiene sus complejidades, y toda época histórica también. Teddy Roosevelt, cuando asumió la presidencia, en el siglo XX, aprobó una Ley Antitrust. Era, sin embargo, un imperialista en el plano de la expansión territorial, pero consideraba que la concentración de la propiedad en monopolios era negativa.
Ana Cairo: Y además, es uno de los padres del movimiento ambientalista en los Estados Unidos.
Rosa M. Elizalde: Es la misma contradicción que tenemos ahora. No es lo mismo unobamista que un bushista, y cuando creíamos haberlo visto todo, aparece Trump.
Pedro P. Rodríguez: Exactamente, exactamente. Entonces yo creo que hay que ver esas contradicciones en todo momento para poder entender los contextos. Cuando pasen cincuenta años, como tú decías, no podremos ver a Obama como a Bush; hoy estamos en el medio de un debate fuerte.
Rosa M. Elizalde: A pesar de que uno nos quiere matar a puñaladas y el otro a besos.
Pedro P. Rodríguez: Ofrece un mayor margen de maniobra defenderse de los besos que de las puñaladas. Lo que pasa es que quizás nos hemos acostumbrado demasiado, porque no teníamos otras posibilidades tampoco, a esperar las puñaladas, a estar curándonos de las heridas, y tratando también de hacerle daño al enemigo. Eso hay que explicarlo en cada momento histórico y en cada circunstancia.
No podemos pensar que todo el mundo podía entender a principios del siglo XX el fenómeno imperialista, el cual, por cierto, Cuba fue quizás de los primeros países en que se comprendió mejor, por lo menos en su funcionamiento económico. Varona lo está explicando desde 1905, y hay una línea de pensamiento cubano, Sanguily, de hecho, que lo asoma en sus discursos en el Senado, y varias personas más. En la revista Cuba Contemporánea, donde publicaban por lo general personas de derecha, sin embargo se estaba denunciando la presencia de ese capital norteamericano mayoritario. Esta línea de pensamiento culmina en un momento dado en un hombre como Rubén Martínez Villena, que para hacer su análisis desde el marxismo al imperialismo, se vale de las ideas de toda esta crítica nacionalista, en la que hay nacionalismo de derecha y nacionalismo de izquierda, contra la presencia del capital norteamericano en Cuba.
Rosa M. Elizalde: ¿Es el mismo imperialismo de entonces y de ahora? ¿Qué lo diferencia? ¿Qué rasgos se mantienen?
Ana Cairo: Por supuesto que no es el mismo imperialismo. Recuerdo que después que se acabó la Mesa Redonda en la que participé recientemente, una persona en la calle me preguntó: “¿Por qué usted dijo que había distintos tipos de imperialismo?” El imperialismo en el siglo XXI no es el imperialismo del siglo XIX ni es el del siglo XX. Franklin Delano Roosevelt le dio un giro muy grande a esa sociedad, a tal punto que en este momento cierto grupo político se está planteando el retorno al programa de Franklin Delano Roosevelt.

Guiteras

Rosa M. Elizalde: No quisiera que dejemos todavía el viaje por la República. Hablemos de algunos personajes tremendos de esta etapa, que marcan a fuego la conciencia nacional frente al imperialismo. Ya se mencionó a Rubén Martínez Villena. Otro gran actor de la época es Antonio Guiteras Holmes.
Ana Cairo: ¿De quién es hijo Guiteras? De un cubano y de una estadounidense que viene de la tradición irlandesa. Y eso es muy importante. No es lo mismo una rama italiana que una estadounidense, una alemana, una inglesa, y por lo tanto hay un componente muy importante en la formación de Guiteras desde la línea irlandesa, que están luchando también contra el colonialismo inglés. Hay movimientos de solidaridad en Cuba con Irlanda en tanto que tenían el mismo estatus colonial de nosotros.
Antonio Guiteras (1909-1935). Hablando de la Revolución del 30, que se fue a bolina: "Fracasamos porque una revolución solo pude llevarse adelante cuando esta mantenida por un núcleo de hombres identificados ideológicamente, poderoso por su unión inquebrantable, aunados por los mismos principios"
Antonio Guiteras (1909-1935). Hablando de la Revolución del 30, que se fue a bolina: “Fracasamos porque una revolución solo pude llevarse adelante cuando esta mantenida por un núcleo de hombres identificados ideológicamente, poderoso por su unión inquebrantable, aunados por los mismos principios”.
Guiteras es hijo de una estadounidense de origen irlandés, pero es hijo de un cubano descendiente de una familia matancera, y recuerdo que un gran amigo me dijo: “No sabía que Guiteras estaba emparentado con Pedro José Guiteras”, un ilustre matadero. Dígole: “Sí, está emparentado con Pedro José Guiteras”, y no sólo con Pedro José, con Eusebio y con Antonio, que era el más chiquito de los tres hermanos y abuelo de Guiteras, y por eso él se llama Antonio.”
Ahora, ¿qué significa estar relacionados con los Guiteras? Es estar relacionado con José de la Luz y Caballero, porque ellos tres fueron alumnos de Luz, y fundaron en Cuba colegios de la más alta pedagogía de la época. Eran los colegios que estaban en la línea de Luz, el gran modelo pedagógico, el más moderno no sólo para Cuba, sino para América Latina. Era un modelo totalmente descolonizador. Calixto, el padre de Tony era un hijo de esa escuela, y él educó a su hijo también.
Guiteras es un cubano, pero es un cubano universal por la educación que recibió, igual que de hecho es un estadounidense universal. Recordemos que ese niño nace en los Estados Unidos y su primera lengua es el inglés. Hay un momento en que esa familia no piensa regresar a Cuba, pero la crisis económica en los Estados Unidos lo que los trae de regreso.
Sabe inglés, aprende español y en la casa se habla francés también. Y como son todos melómanos, saben italiano. Es una casa cosmopolita, es una casa que está llena de referentes culturales. Tony cantaba ópera con su madre. Tony leía a Baudelaire en francés. Un día me dijo un amigo: “Es raro encontrarse a un político que leyera a Baudelaire”. Me lo dijo también alguien cuando salió mi libro de Chibás: “¿Que Chibás sabía quién era Kafka?”, “Sí”, ¿pero por qué no van a saber? “Y también leía a Marcel Proust, en inglés”. Estamos hablando de una política culta. El antiimperialismo de estos hombres está lleno de elementos culturales, lleno de matices, cosa que hay que entender, porque de lo contrario serían personas dogmáticas, fanáticas, y no es el caso. No estamos hablando de políticos fanáticos, de políticos ignorantes, sino estamos hablando de personalidades de la cultura que eligen la acción, y aquí quiero retomar lo que decía Pedro Pablo, la acción es una elección, porque están convencidos de que no hay otras vías.
Pedro P. Rodríguez: Pienso como tú. La Revolución del ‘30 no triunfó pero cambió mucho los procedimientos y las maneras de ser de la política. Se sigue pensando que la República era algo así como el alcalde de San Nicolás del Peladero, que los había, pero casi ningún político de altura y de posiciones elevadas era ese tipo de persona. Y voy a poner el caso más llamativo quizás. El Fulgencio Batista que aparece como sargento en el momento del golpe de los sargentos, no es el asesino y el dictador posterior, no, no, no, cuidado con eso, fue un hombre que se educó.
Ana Cairo: Que sabe inglés.
Pedro P. Rodríguez: Que llega a ser quien fue por su profunda voluntad de estudiar, de superarse, de trabajar, con un sentido del enriquecimiento personal, a costa de hacerlo sobre la vida de cualquiera, pero no era ni un tonto ni era un hombre inculto. ¿Quién se encargó de él? Arístides Sosa de Quesada, que era uno de los militares más cultos de la época de los treinta y los cuarenta en Cuba, y que fue uno de sus padrinos intelectuales de él, y el otro, este, el historiador…
Ana Cairo: Emeterio Santovenia.
Pedro P. Rodríguez: Emeterio Santovenia, que su maestro y le daba clases particulares. Uno lee un discurso de Batista de finales de los treinta y otro de cuando está ejerciendo la presidencia tras las elecciones del ‘40, y se da cuenta que ese hombre se ha cultivado. Está hablando de otra manera, está buscando otra proyección en su acción, que sigue siendo, desde luego, motivada por personalismos, por afanes dictatoriales, y lograr su propósito a cualquier costo.
Ana Cairo: El quiere ser, vamos a decir la verdad, él quiere ser un self made man.
Pedro P. Rodríguez: Exactamente, exactamente, y por eso siempre trató de presentarse como un demócrata, cosa que no logró en la mayoría de los casos. No podía lograrlo por las cosas que hacía, y eso explica su actuación durante el período presidencial después, entre el ‘40 y el ‘44, en que jugó con la línea que trazaban los Estados Unidos, en una fase aparentemente muy democrática. Cosa que ponía muy mal a Raúl Roa, que cada vez que podía le echaba arriba todos los muertos del ‘35 al ‘40, y tenía toda la razón.
Ana Cairo: Batista construía equipos que trabajaban para él, lo que hizo también Gerardo Machado. ¿Cómo obviar el equipo de gobierno que tiene Machado? Y voy a poner un ejemplo. Cuando Menocal asume la presidencia crea un equipo para la prensa extranjera. Cambia las reglas del juego de la prensa en Cuba. Tiene un equipo de prensa, tiene su periódico El Día, pero además, le paga a periodistas para que le hagan buena prensa en Cuba y en los Estados Unidos. Desde Menocal y hasta el ‘59 hay un equipo de prensa permanente al que se le paga para dar una buena imagen de los presidentes. O sea, saben las reglas del juego de esa sociedad.
Pedro P. Rodríguez: Son políticos modernos.
Ana Cairo: Fíjate si son políticos modernos que cuando Roosevelt crea en el año ‘33 el programa de radio, todos los políticos cubanos ya desde el año ‘34, todos, tienen programas de radio. Eso está totalmente incorporado.
Pedro P. Rodríguez: Recordemos que Arthur Schlesinger, uno de los más brillantes hombres que acompañó a Kennedy, dijo que el Presidente aprendió a usar la televisión cuando vio cómo Fidel Castro usó la televisión en 1959 y 1960.
Ana CairoPatria es un periódico que está hecho con la máxima modernidad de la prensa hispana de Nueva York.
Rosa M. Elizalde: Martí fue pionero en el uso la máquina de escribir.
Ana Cairo: Y si Martí hubiera tenido laptop e internet las hubiera usado.
Rosa M. Elizalde: No me queda la menor duda de que habría sido feibusero (usuario de Facebook). No habría despreciado una plaza con más de 1 500 millones de personas concurrentes.
Ana Cairo: Exacto. ¿Entonces por qué digo esto? A partir de ahí la política también se hace por radio, y se hace con cine, todo el mundo tiene una división de cine, todo el mundo tiene noticieros. Se olvida de que Fidel Castro fue dirigente estudiantil, y no había dirigente estudiantil en los años cuarenta que no tuviera un programa de radio.
Si tú no existías en el radio no existías en la política. Sencillamente todo el mundo se moviliza hacia la última tecnología. Algún día habrá que hacer un estudio de la hazaña tecnológica que fue transmitir, usando un avión que daba vueltas, porque no había otra tecnología, el discurso, en directo, de Fidel en la ONU. Porque eso no fue satélite ni nada.
Pedro P. Rodríguez: Salió en vivo.
Ana Cairo: Eso fue un invento de la gente de televisión cubana, de poner un avión dando vueltas y así transmitieron ocho horas para poder transmitir ese discurso, que la gente lo vio en Cuba. Recuerdo de niña a mi padre viendo el discurso.
Pedro P. Rodríguez: Yo lo vi y estamos diciendo nuestra edad.
Ana Cairo: Sí, es verdad, yo no tengo problemas con la edad, creo que hay que tenerla bien vivida y ya.

Linajes

Pedro Pablo Rodríguez. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Pedro Pablo Rodríguez. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Pedro P. Rodríguez: Nosotros tenemos también que abrirnos a comprender mejor las personalidades en el plano histórico, porque nos puede servir para entendernos mejor en el presente.
Ana Cairo: Tenemos que entrenarnos socialmente más para entender. Que tú estés en desacuerdo con una persona no quiere decir que tú te entres a galletas y a golpes con esa persona. Sino que se usa el lenguaje de la ironía, se usan muchos lenguajes y hay que aprenderlos e incorporarlos. Cuando estoy ante mis alumnos y les presento algún texto de Martí, les digo: “Fíjense cuántas lenguas tiene Martí”.
Pedro P. Rodríguez: Para analizar la historia y los políticos hay que hacer lo mismo. ¿Vamos a eliminar a Céspedes y a Agramonte de nuestra Historia, porque tuvieron contradicciones entre ellos?
Ana Cairo: Claro.
Pedro P. Rodríguez: ¿Vamos a eliminar a Gómez y a Maceo porque al fracasar el Plan de San Pedro Sula en ese momento terminaron disgustados? Sin embargo, después fueron personas de tal altura ética y de tal patriotismo que trabajaron juntos en la guerra del ‘95 e hicieron juntos la Invasión. Ahí es donde está, digamos, la grandeza de un hombre, y en este caso de personas como Maceo y como Gómez, que dejaron detrás las diferencias de un momento para trabajar juntos por el ideal patriótico.
Ana Cairo: O la grandeza de José Martí, que se da cuenta que tiene que escribir un texto titulado “¿Céspedes o Agramonte?”, y frente a una polémica que amenazaba el movimiento independentista y dice: “Los dos”. Ese es el mejor ejemplo de la diversidad cubana: los dos representan a Cuba.
Pedro P. Rodríguez: O haberle escrito una carta tan dura.
Ana Cairo: Como la del ‘84.
Pedro P. Rodríguez: Como la del ‘84 a Gómez, y después aparecérsele en la República Dominicana a decirle: “Aquí estoy para ofrecerle el ramo de la guerra”.
Ana Cairo: “Aquí está mi autocrítica”.
Pedro P. Rodríguez: “Y lo que le ofrezco es, nada más y nada menos, que la ingratitud probable de los hombres”.
Rosa M. Elizalde: En esta complejidad que ustedes han expresado de manera tan extraordinaria, ¿qué esencias, qué elementos fundamentales del sentimiento antiimperialista están presentes o recorren la República y llegan hasta nuestros días?
Pedro P. Rodríguez: Yo creo que muchos.
Ana Cairo: Hay una conciencia de linaje, que no es la aristocracia, sino la tradición. Es el sentido de pertenencia a una familia, lo que nos marca. El antiimperialismo es una marca.
En el mundo de los intelectuales cubanos hay una conciencia de linaje, y voy a poner un ejemplo. José Lezama Lima dijo que él hubiera querido conocer a Antonio Maceo, porque era el hombre que más le fascinaba, pero conoció a Julio Antonio Mella. Lo vio enredado con los policías cuando se estaba haciendo el Parque Zayas, y que para él conocer a Mella era como si hubiera conocido a Maceo. Esa es la razón por la cual, cuando escribe su novela Paradiso -que, por cierto, cumple cincuenta años en dos meses, salió en julio del ‘66-, él pone a un personaje que se llama Apolo o El Estudiante. Es Mella bajando la Escalinata al frente de los estudiantes. Es invención, es literatura, porque ni Mella vio la Escalinata ni la conoció, pero para José Lezama Lima Maceo y Mella se unen. Y como Lezama estuvo en la manifestación del 30 de septiembre, todos los estudiantes del 30 de septiembre son los herederos de Maceo y de Mella. Eso es conciencia de linaje.
Pedro P. Rodríguez: Y yo creo también que ese antimperialismo, el que hoy requerimos, también tiene, de alguna manera es y debe seguir siendo, heredero de cosas a veces muy elevadas y de cosas a veces muy sencillas, ¿no? La dignidad es pura ética. ¿Cómo se ve, cómo se toca, cómo se palpa la dignidad?, Dignidad son esos episodios que nos cuentan de Agramonte, de Céspedes, de Maceo, de Guiteras, de Mella, de Fidel; dignidad es sentirse que realmente hay un orgullo por ser cubano, y eso es interesantísimo porque explica las contradicciones que encontramos a veces en personas que, con una ideología que no es transformadora, que no es revolucionaria, que no busca el cambio social, sin embargo se sintieron cubanos y trataron de mantener una dignidad cubana, y eso también tenemos que saber aprovecharlo.
Cintio Vitier (1921-2009).
Cintio Vitier (1921-2009).
Rosa M. Elizalde: Comenzamos hablando de Cintio Vitier, y ahora que sale a relucir lo máximo y lo mínimo en lo que se puede encontrar una esencia, que es de lo que hemos estado hablando aquí todo este rato, recuerdo que un día le pregunté qué era la Patria, y él me respondió que era la Batalla de Las Guásimas y el dulce de guayaba.
Ana Cairo: Sí, pero Cintio viene también de un linaje. Es nieto de un General de la Guerra de Independencia.
Rosa M. Elizalde: José María Bolaños.
Ana Cairo: Aunque nació en Cayo Hueso, Cintio renunció a la ciudadanía estadounidense, cosa que mucha gente no entendió. Pero él venía de un linaje, su abuelo el General había peleado a las órdenes de Maceo. Eso se ve muy bien en su novela De Peña Pobre, donde se construye un linaje por los dos lados. En la novela está el linaje de los Palma. A Máximo Palma le pusieron el nombre por el General Máximo Gómez, y después, a su hijo mulato lo nombra Sandino Palma. El linaje en Cuba tiene implicaciones familiares, personales y de todo tipo. Cintio es nieto de un General de la Guerra de Independencia, y su gran amigo, Eliseo Diego, era descendiente de un gran autonomista: Eliseo Giberga.
Pedro P. Rodríguez: Los linajes no están identificados con la aristocracia simplemente. Las aristocracias lo hacen patente y viven de eso, y malviven en ocasiones, porque traicionan sus propios linajes en muchos casos; tampoco sólo privativo de intelectuales. Por ejemplo, si Esteban Montejo, el personaje de Cimarrón -la obra de Miguel Barnet- hubiera estado en las fuerzas armadas se hubiera pasado la vida preso, porque era un indisciplinado total.
Él mismo lo cuenta. Se pasaba la vida fugándose, yéndose del campamento, buscando una mujer por aquí, por allá, y después se reincorporaba, cosa que hicieron buena parte de las tropas mambisas, porque ese no era un ejército regular. No era esa imagen que nos da la televisión de esos tipos bien vestidos y a caballo.
Ahora bien, este hombre habla con un orgullo de haber estado en la tropa de Antonio Maceo. Lo que te está diciendo que por encima de su indisciplina, por encima de su personalidad, de un hombre que ha sido cimarrón y ha tenido que vivir de alguna manera solo y apartado de la sociedad un tiempo, él se siente digno, se siente orgulloso de aquello en lo que él no era el mejor ejemplo. Eso es lo mejor que tuvo en la vida.

Conversando con

ana cairo pAna Cairo Ballester: Doctora en Ciencias Filológicas (1985) y Profesora Titular y Consultante de la Universidad de La Habana. Miembro de la Academia de Historia, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y de la sección cubana de la Asociación de Historiadores de América Latina y el Caribe. Imparte Literatura y Cultura cubanas y cursos monográficos sobre personalidades en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de la Habana. Acreedora del Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas 2015.
pedro pablo pPedro Pablo Rodríguez: Doctor en Ciencias Históricas, investigador y profesor Titular, periodista. Miembro efectivo de la Academia de Ciencias de Cuba, de la Academia de la Historia de Cuba, del Tribunal Nacional de Categorías y Grados Científicos, del Consejo Nacional de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), y del Comité Ejecutivo de la misma. Es director general de la edición crítica de las Obras completasde José Martí. Recibió el Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas 2009.