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viernes, 15 de julio de 2016

Cuando los de abajo se odian: La lógica del racismo


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Protestas en Minnesota. Foto: Rogelio V. Solis/ AP
El dinero de un blanco vale lo mismo que el dinero de un negro, el de un traficante de drogas vale lo mismo que el de una viuda que se prostituye para criar a sus hijos. Sólo esa lógica podría probar que el capital es amoral y no se le podría atribuir la promoción de, por ejemplo, el racismo. ¿Por qué, entonces, las sociedades capitalistas más avanzadas han sido, a lo largo de los siglos, brutalmente racistas?
Desde mucho antes de la fundación de Estados Unidos, los colonos ingleses en América del Norte administraban las relaciones sexuales entre los negros esclavos. Por lo general, no les convenía una esclava embarazada como hoy no le conviene a las empresas la misma ocurrencia entre sus empleadas mujeres. Cuando los esclavos tenían hijos, con frecuencia eran separados de sus familias. Las emociones humanas nunca fueron productivas hasta la Era de la propaganda y el consumo en el siglo XX.
Para la gente de bien de la época (los propietarios, gente con responsabilidades, las únicas que luego podrán votar y ser elegidas) la promiscuidad de la gente bruta era un pecado inaceptable: los nativos americanos no estaban obsesionados con la virginidad femenina y el sexo no sólo era un acontecimiento frecuente entre los negros sino también entre los negros y los blancos pobres, entre los blancos y los negros y los indígenas que recibían a los fugados del otro lado de los Apalaches. Entre los pobres de la época y entre parte de la clase media, el racismo no era un principio fundamental ni era todavía una recomendación patriótica de Dios.
Para solucionar el problema se establecieron leyes prohibiendo el matrimonio y hasta el ocasional contacto interracial entre los pobres. Pero como las leyes nunca son suficientes, se implementaron políticas que terminaron por reforzar una cultura que, con el tiempo, se convirtió en parte de “la naturaleza humana”.
A principios del siglo XVIII, los gobernantes de las colonias promovieron el odio entre los colores (las diferencias más superficiales pero más visibles) para evitar que el descontento del abuso de clases uniera a blancos pobres, negros esclavos e indios despojados en una revuelta mayor a las que se habían producido con anterioridad, exitosamente abortadas por la fuerza de las armas. En 1758, el gobernador de Carolina del Sur, James Glen, reconoció (o más bien se vanaglorió) que siempre había sido una de sus políticas “crear en los indios una fuerte aversión hacia los negros”. Una de esas formas fue enviando milicias de esclavos para combatir a los indios. Algunos negros desertaron y se refugiaron en entre los indios, se casaron y tuvieron hijos. Pero los astutos gobernantes encontraron la forma de amenazar o corromper a algunos indios ofreciéndoles beneficios a cambio de la entrega de los fugados. Como en América latina, la corrupción fue por siglos una expresión del poder desequilibrado: los poderosos se corrompían por ambición y los despojados se corrompían por necesidad. Esa dinámica persiste hoy atrapada en la simplificación estratégica del lenguaje que pone, en una eterna relación de simbiosis a abusadores y a abusados bajo una misma etiqueta: corruptos.
El sexo entre una blanca y un negro era un pecado mayor (por la misma razón y dinámica entre lo deseado y lo prohibido, entre el poder que domina y se rompe simbólicamente para renovarse, actualmente es un negocio de la pornografía). Cuando un blanco tenía un hijo con una negra, el castigo consistía en enviar al vástago híbrido con el resto de los negros, de forma que la pureza blanca siempre se mantuvo en grados deseables, razón por la cual actualmente cualquier estudio genético revela que los negros estadounidenses tienen una gran proporción de genes europeos, en algunos casos un treinta o cuarenta por ciento, mientras que los blancos prácticamente no muestran trazas de genes africanos. Menos comunes fueron casos como el de los hijos que Thomas Jefferson tuvo con su joven esclava, una mulata de nombre Sally (“tres cuartas partes europea”, hija de otra escava con John Wayles, el suegro de Jefferson), que recibieron la libertad siendo cada uno “siete de ocho partes blancos”. Conceptos similares de fracciones humanas habían sido recogidos por la constitución, cuando se reconoció que un negro valía tres quintos de un blanco en términos electorales; aunque, obviamente, no votaban, más esclavos conferían más poder democrático a sus amos por la lógica de la propiedad privada.
Un siglo antes de que Estados Unidos lograra la independencia, en muchas colonias los indios y los negros superaban en número a los blancos, por lo cual los gobernantes debieron aprobar leyes para controlar esta peligrosa desproporción. Inglaterra no sólo enviaba sus reos a Australia sino a América también, los cuales en muchos casos participaron en revueltas junto con los negros y con la misma frecuencia fueron indultados por el color de su piel. Algunos se convirtieron en supervisores de esclavos, cuando se les exigió a las plantaciones tener al menos un blanco por cada seis trabajadores negros para evitar más desórdenes que amenazaran la paz y el progreso de aquella sociedad tan próspera.
En las colonias del sur, los blancos representaban un quinto de la población y entre ellos la mayoría eran pobres o esclavos que la pobreza en Europa había obligado a venderse por cinco o nueve años, aunque la mayoría no alcanzaba a pagar por su libertad porque morían enfermos o se suicidaban antes. El actual presidente de Estados Unidos, Barack Hussein Obama es descendientes de esclavos, no por su padre negro (que conoció a la madre de Obama cuando en Estados Unidos la unión interracial era ilegal en la mayoría de los estados y se consideraba cosa de comunistas), sino por parte de su madre blanca. Obama es considerado el primer presidente negro de este país, consecuente con una historia de siglos, a pesar que a juzgar por sus familias es tan blanco como negro.
Si miramos a nuestro alrededor nos daremos cuenta que estamos hechos de siglos de historia, nos guste o no, lo sepamos o no. Pero siempre es mejor saberlo. Como es tradición, desde las guerras religiosas de la Edad Media hasta las guerras del último siglo, los pueblos viven las pasiones y otros muchos menos viven los beneficios. Como en el fútbol, pero menos divertido y mucho más trágico.
El dinero es una abstracción sin moral, pero deja de ser neutral apenas representa al poder de turno. El odio tiene sus beneficios económicos, porque es un instrumento infalible de una de las necesidades básicas del poder: la división de otro, la fragmentación. El poder sabe que en una democracia decente será dividido y dividido, razón por la cual, para evitar su propia división, se encarga a su vez de dividir, de deshumanizar.
Cuando los problemas provocados por las brutales desigualdades sociales (hoy en Estados Unidos 0,2 por ciento de la población posee lo mismo que el 90 por ciento) se llevan a todos sus extremos, nada mejor como ocultarlas y fortalecerlas recurriendo al racismo, una vieja y siempre latente tradición. Cuando los de debajo se pelean por un pedazo de pan, los de arriba festejan con caviar y se preparan para sus caritativas donaciones.
Cada tanto esta lógica se expresa en todas sus formas en personajes caricaturescos como Donald Trump.
(Tomado de Alainet)

lunes, 20 de junio de 2016

Líderes de Texas se unen a Engage Cuba para suprimir bloqueo contra la Isla



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engage cuba coalitionUn grupo de líderes de Texas se unió este jueves a la coalición nacional para levantar totalmente el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, con el objetivo de estimular el comercio entre el estado y la isla.
Los políticos, líderes empresariales y defensores se unieron al nuevo Consejo Estatal de Texas Engage Cuba, que ejerce presión desde Washington, DC, para poner fin a la prohibición de viajar y eliminaran el embargo de comercio de EE.UU. con Cuba.
La iniciativa de Texas es la octava que se presenta.
Los texanos que se unieron a Engage Cuba incluyen líderes de la Autoridad del Puerto de Houston, la Universidad de Texas, la Asociación de Negocios de Texas y el gobierno de la ciudad de Houston. El grupo tiene previsto celebrar eventos este otoño para impulsar el libre comercio con Cuba.
“Creemos que el fin a la prohibición de viajar y bloqueo de comercio es una necesidad para los negocios de Texas”, dijo el presidente de la Asociación de Negocios de Texas, Chris Wallace, durante una conferencia telefónica el jueves.
“Ellos francamente necesitan los productos que son conocidos por aquí en Texas, especialmente en torno a la agricultura.”
Para Texas, la apertura de libre comercio daría a los productos agrícolas del estado un mercado más amplio. Durante la primera mitad del siglo 20, Cuba fue el principal mercado para las exportaciones estadounidenses de arroz de grano largo, con muchos productores que se concentraron en la costa del Golfo.
El Instituto Peterson de Economía Internacional ha estimado que las exportaciones de Estados Unidos a Cuba podrían alcanzar los $ 6 mil millones al año a nivel nacional.
El comercio de EE.UU. con Cuba también aumentaría las exportaciones a través del puerto de Houston. Su comisionado Theldon Rama dijo el jueves que el puerto ha enviado artículos no embargados, principalmente granos y productos agrícolas, pero que el comercio total aumentaría en gran medida de negocio para el puerto.
“Significaría un aumento de puestos de trabajo y tienen un gran impacto en la economía local”, dijo Branch.
“Creo que Houston tiene una ubicación única para ser el puerto de elección para Cuba lo que se refiere a productos como trigo, arroz y maíz de ser enviado allí.”
La proximidad de Cuba a Texas también posiciona el estado de ser un jugador clave para que Cuba se convierta en un socio comercial de los EE.UU.
David Shaw, presidente del grupo de liderazgo en Texas Lyceum, lo calificó como “una oportunidad extraordinaria y rara” para Tejas “para desarrollar un nuevo socio comercial en nuestra región”.
(Con información de Houston Chronicle)

martes, 14 de junio de 2016

Matar por matar

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En el imaginario colectivo de gran parte del mundo la sociedad norteamericana es la sociedad ideal. Según esa construcción más que ideológica mitológica, una verdadera proeza de la industria cultural de ese país, los Estados Unidos son una sociedad abierta, de intensa movilidad social, pletórica de derechos, igualitaria, amante de la paz, los derechos humanos, la justicia y la democracia. Una sociedad, además, que se ha arrogado una misión supuestamente encomendada por la Providencia para difundir por todo el mundo el mensaje mesiánico y salvífico que redimiría a la humanidad de sus pecados y sus miserias.
Pero esa imagen nada tiene que ver con la realidad. Estados Unidos es una sociedad profundamente desigual, en donde el diferencial de ingresos y riquezas entre los más ricos y los más pobres asumió, en el último cuarto de siglo, ribetes escandalosos y jamás vistos en su historia. Una sociedad que a siglo y medio de la abolición de la esclavitud sigue estigmatizando y persiguiendo a los afroamericanos con una virulencia que, desde que uno de ellos, Barack Obama, asumió la presidencia de la república no hizo sino crecer. Hacía décadas que policías blancos no mataban a tantos negros en las calles de Estados Unidos. Una sociedad que presume de ser democrática cuando los más brillantes intelectuales de ese país no dudan en caracterizarla como una obscena plutocracia.
Pero sobre todo, Estados Unidos es una sociedad enferma, con una proporción de adictos a toda clase de drogas que no tiene parangón a escala mundial y que constituye el gran estímulo para el negocio del narcotráfico; y con una propensión al asesinato indiscriminado de niños en una escuela, de personas en un cine, de afroamericanos que concurren a su iglesia, de gente que acude a un shopping, de estudiantes que concurren a sus clases en la universidad o de gays que van a un bar con sus amigos y que, de repente, entra uno de estos psicópatas armados hasta los dientes y comienza a disparar sin ton ni son, al voleo, matando por matar. Y no son hechos aislados sino rasgos profundos y reiterativos de una patología social. Un reportaje de la BBC indica que en el año 2015 hubo en Estados Unidos 372 balaceras masivas, que mataron un total de 475 personas e hirieron a 1.870.
La de Orlando, el asesinato masivo más importante de la historia norteamericana, agrega 50 más a esa lista ominosa y 53 heridos, algunos de ellos de extrema gravedad. Un problema crónico que se retroalimenta con los crímenes interminables que la Casa Blanca perpetra sin pausa en Medio Oriente y Asia Meridional, lo que despierta en algunos un incontrolable deseo de venganza. Según el New York Times el atacante en bar de Orlando habría llamado al 911 de la Policía poco antes de efectuar su ataque y manifestó su lealtad el Estado Islámico. Testigos aseguran que antes de comenzar a disparar gritó “Alá es grande”, aunque hay que tener cuidado con estas informaciones.
Más allá de estas dudas, el matar por matar, o matar para vivir un momento de celebridad, como el cretino que acabó con la vida de John Lennon en Nueva York, o matar a cualquiera para vengar los crímenes de Estados Unidos en su cruzada contra el Islam (como parecería ser la motivación en este caso) se ha convertido en una constante histórica y un síntoma del nivel de locura que prevalece en una sociedad que pretende erigirse como el non plus ultra de nuestro tiempo cuando en realidad es una formación social afectada por una grave patología que, poco a poco, va destruyendo los fundamentos mismos de cualquier convivencia civilizada.

lunes, 6 de junio de 2016

La guerra sicológica y la lucha ideológica.

Por Fabián Escalante Font

En estos días, al calor de los últimos acontecimientos políticos ocurridos en nuestro país, -el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos- muchas personas se preocupan y con razón, de las capacidades del Imperio para desestabilizar nuestra sociedad desde adentro y me pareció oportuno precisar el concepto de guerra sicológica, y el de lucha ideológica, en tanto conociéndolos estaremos en mejores condiciones de enfrentar y superar los nuevos combates que se avecinan.
El concepto de “guerra sicológica” se comenzó a formar en Estados Unidos a finales de la década del 40, en el pasado siglo, con el inició de lo que se denominó la “guerra fría”. Es precisamente en 1951 que va a figurar por primera vez en el diccionario del Ejército norteamericano bajo la siguiente definición:
“La guerra sicológica, es el conjunto de acciones emprendidas por parte de una o varias naciones en la propaganda y otros medios de información contra grupos enemigos, neutrales o amigos de la población, para influir en sus concepciones, sentimientos, opiniones y conductas, de manera que apoyen la política y los objetivos de la nación o grupo de naciones a la cual sirve esta guerra sicológica”.
Probablemente por ello, uno de los adalides de la “guerra fría”, representante legal de la conocida “United Fruit Company”, John Foster Dulles, secretario de Estado de aquel país en los años cincuenta, expresara un poco después:
“Hemos gastado millones de dólares preparándonos para la guerra de las armas, pero hemos gastado poco para la guerra de las ideas y ahora sufrimos fracasos que no se pueden compensar con nuestro poderío militar”.
En la misma época, el director de la Agencia de Información de Estados Unidos, USIA enriquecía el concepto con la siguiente idea:
“La simple introducción de la duda, en el cerebro de las personas, ya significa un gran éxito”
La guerra sicológica es pues, un conjunto de acciones enemigas, que utilizando los medios masivos de comunicación e información, pretenden influir en grupos de personas o sociedades, y hacer variar sus sentimientos, opiniones y conducta. Su fin es socavar y desestabilizar al país, organización o persona objeto del proyecto. En otras palabras, la “guerra sicológica” es el arte de la manipulación de la conciencia social. Es necesario desenmascararla y denunciarla sistemáticamente, por todos los medios a nuestro alcance.
Un ejemplo de lo que por estas vías el enemigo ha realizado fue la ley de la “patria potestad” de 1961, una acción de guerra sicológica en la cual la CIA y sus aliados de entonces, lograron a través de diversos medios, (propaganda, rumores, falsificación de documentos oficiales, programaciones radiales, etc.) confundir y atemorizar a un sector de la población cubana con el fin de que enviaran a sus hijos a Estados Unidos y así sacaron del país a más de 15,000 niños en tanto sus padres, aterrados por las calumnias circuladas, creyeron que el gobierno revolucionario iba a “reeducar” a sus hijos en la URSS y quitarles sobre ellos la patria potestad.
Cuba en todos estos años ha sido un laboratorio para estos “guerreros fríos”. Entre los actos preparatorios para la invasión mercenaria de Bahía de Cochinos la CIA creo una radio, localizada en un cayo de Honduras que se denominó Radio Swan, cuya misión consistía en transmitir las 24 horas del día noticias manipuladas, rumores, campañas de descredito y todo aquello que contribuyera a confundir a los cubanos, de manera de desarmarlos en vísperas de la agresión. Más recientemente la mal llamada Radio y TV Martí la sustituyó en tales fines.
Millones de octavillas han arribado a nuestras costas o han sido regadas desde el aire en función de estos objetivos, mientras que en el extranjero, expertos, politólogos, conferencistas, cineastas y documentalistas han trabajado con iguales propósitos. Ha sido una guerra en toda la extensión de la palabra, pero sin hacer un solo disparo.
En la década de los ochenta, durante la feroz y despiadada guerra desatada por Estados Unidos contra Nicaragua, la Agencia Central de Inteligencia estadounidense, inventó, para las fuerzas contrarrevolucionarias un “Manual de Operaciones para la Guerra Sicológica” para entrenar a sus “guerrilleros” que entre otras muchos conceptos, incluidos el asesinato político, puntualizaba:
“La guerra de guerrillas es esencialmente una guerra política. Por eso sus áreas de operaciones exceden los límites territoriales de las guerras convencionales, para adentrarse en la conciencia del hombre (….) el ser humano debe ser considerado como el objetivo prioritario de la guerra política, y concebido como el blanco militar de la guerra de guerrillas, el ser humano tiene su punto más crítico en la mente. Una vez alcanzada su mente, ha sido vencido el animal político, sin recibir necesariamente balas. La guerra de guerrillas nace y crece en un ambiente político; en el combate constante por dominar esa área de mentalidad política que es inherente a todo ser humano, y que colectivamente constituye el “ambiente” en que se mueve la guerra de guerrillas, y que es donde, precisamente, se define su triunfo o fracaso. Esta concepción de guerra de guerrillas como guerra política, convierte a las operaciones sicológicas en el factor determinante en los resultados. El blanco es entonces, las mentes de la población, de toda la población, nuestras propias fuerzas, las del enemigo y la población civil”.
Esta definición treinta años después de las primeras operaciones, explica la experiencia adquirida por los servicios y organismos especializados de Estados Unidos en su actuar contra nuestros pueblos. Numerosas instituciones “no gubernamentales” (ONG) han surgido a la palestra pública, con tales fines. Entre ellas el Fondo Nacional la Democracia (National Endowment for Democracy – NED), el Instituto Internacional Republicano (International Republic Institute- IRI), junto a la archireaccionaria “Heritage Foundation”, ocupan un lugar privilegiado. Fabrican artículos, campañas, imágenes de personas y todo lo que imaginar se pueda, para lograr sus fines: confundir, engañar, desviar. Por otra parte, en cada embajada norteamericana, dependiendo de la CIA, la USIA u otra agencia especializada, una sección se ocupa del trabajo con los medios masivos y las campañas mediáticas.
Cada día aparecen en la prensa capitalista, o en otros novedosos medios, (incluyendo la red de redes), noticias, debates o artículos de opinión, relativos a conflictos políticos, sociales, laborales o de otra naturaleza, con tonos críticos, que en aparente neutralidad enjuician tal o cual situación o la actuación de determinada personalidad política o de cualquier esfera social, con las secretas intenciones de formar o crear un estado de opinión determinado. Así, día tras día, se van acumulando informaciones en nuestras psiquis, que más tarde devienen en juicios, estados de ánimos, opiniones adversas, contradicciones, que tienen la finalidad de actuar sobre un escenario determinado, modificarlo o incluso cambiarlo. Es precisamente eso, lo que los especialistas han denominado “guerra sicológica”, cuyo fines políticos e ideológicos, resultan evidentes.
Al escribir estas líneas, me vienen las imágenes de aquella magnífica película norteamericana “Moviendo la cola del Perro” en que actúan Robert de Niro y Dustin Hoffman, en la cual, un presidente norteamericano, atribulado por el escándalo de una aventura amorosa, vísperas de su reelección, contrata a un productor de Hollywood para fabricar una guerra inexistente, producir héroes, y desviar así la atención de la opinión pública. Esa esa es la finalidad, hacer creer, ganando las mentes y las simpatías, lo que precisamente no existe. De manera tal, las campañas de “guerra sicológica”, lo que pretenden es descomponer una sociedad, desacreditar a sus líderes, instituciones y organizaciones de vanguardia, introducir la duda, la desconfianza, subvertir políticamente el área donde se proyecta, ablandarla, descomponerla, para después, apoderarse de ella.
Hoy se han creado nuevas modalidades y a partir del desmoronamiento del campo socialista europeo surgieron los denominados “golpes blandos”, “rebeliones populares” estimuladas por centros ideológicos externos para derrocar un gobierno existente, con el apoyo mediático internacional de sus organismos de información. A ello le han agregado la utilización de los poderes fácticos, como los casos de Honduras, Paraguay y Brasil o las campañas de desabastecimiento y descredito en Venezuela, todos con la perspectiva de erosionar la opinión pública local e internacional para realizar el cambio gubernamental perseguido.
Es decir, la guerra sicológica es esencialmente una acción externa, premeditada, con una finalidad ideológica, realizada combinando métodos clandestinos y convencionales, que pueden recurrir incluso al crimen político como lo es el caso de la líder indigenista Berta Cáceres recientemente asesinada en Honduras por sus luchas en la defensa de la tierra de sus ancestros. La lucha ideológica es la batalla de las ideas a la cual nos llamó Fidel, aquella que debemos librar contra toda forma de “guerra sicológica”, penetración ideológica, o como quieran llamarla. Es un concepto que se extiende a todas las formas del pensamiento, a las corrientes políticas, culturales, filosóficas, económicas y sociales existentes. Ella es la que traza las pautas de un régimen socioeconómico determinado y de ella derivan las acciones que en todos esos campos se desarrollan. La propagación de las ideas socialistas, el estudio del marxismo leninismo, y en nuestro caso la profundización en el pensamiento martiano y fidelista, permite exponer ideas, contrastar ejemplos, persuadir, debatir, proponer y alcanzar una sociedad más justa y equitativa. La actividad ideológica revolucionaria no puede ser esquemática o dogmática y debe conocer cuáles son los ejes de la guerra sicológica, para en consecuencia tenerlas en cuenta en su accionar, que por supuesto, persigue objetivos más abarcadores, en tanto expone las ideas sociales más avanzadas de nuestra era. Para ello será necesario que se apoye en nuestros medios de comunicación, las organizaciones políticas y de masas, canales insustituibles para dialogar con el pueblo; persuadir y convencer acerca de nuestras verdades y razones. En suma hay que discutir, pensar y analizar más, utilizar todos los espacios posibles, en los que incluimos también los centros de estudio e investigaciones del pensamiento martiano, guevarista, militar, cultural, político y económico. Y sobre todo profundizar en el pensamiento político y social de Fidel Castro, donde podemos encontrar las causas más nobles y solidarias emprendidas por nuestro pueblo en más de medio siglo.
La prensa y los medios de comunicación audiovisual, al igual que todas las organizaciones políticas y sociales del país, deben jugar un papel fundamental en esta lucha a través de la crítica, la exposición de nuestras realidades, los errores en que hemos incurrido y también reflejar los profundos cambios que la Revolución ha realizado en nuestra sociedad, la cual transitó de un ejemplo de consumismo, a uno profundamente solidario e internacionalista. Esos son nuestros mejores valores, los que convencen y persuaden, los que necesitamos para enfrentar los nuevos combates, los que están presentes en el día a día de todos los cubanos.

miércoles, 1 de junio de 2016

Paloma de guerra


Imagen provista por la Escuela Primaria Honkawa, donde fue encontrada, muestra cómo se dividió la nube de hongo tras la caída de la bomba atómica en Hiroshima. Se cree que fue tomada unas horas después del bombardeo, el 6 de agosto de 1945, a unos 10 kilómetros del estallido. Foto: Afp/ Escuela Primaria Honkawa
Imagen provista por la Escuela Primaria Honkawa, donde fue encontrada, muestra cómo se dividió la nube de hongo tras la caída de la bomba atómica en Hiroshima. Se cree que fue tomada unas horas después del bombardeo, el 6 de agosto de 1945, a unos 10 kilómetros del estallido. Foto: Afp/ Escuela Primaria Honkawa
El premio Nobel de la Paz viajó a Vietnam la semana pasada, país que resistió una de las guerras más largas de la historia moderna donde perecieron más de un millón y tal vez hasta 2 millones de vietnamitas y unos 58 mil militares estadunidenses, y, al reconocer las heridas y buscar cerrar este capitulo bélico, ofreció no una rosa, ni un ramo de olivo, ni palomas de la paz, sino… armas.
Más de medio siglo después del inicio de la intervención militar estadunidense en el sureste asiático, el presidente Barack Obama visitó Vietnam en actos de fuerte simbolismo tanto para ese país, y su pueblo, el cual aún padece las secuelas de esa guerra, sobre todo el uso del equivalente de armas químicas como el Agente Naranja y heridas permanentes por el lanzamiento de más bombas que el total arrojado sobre Alemania, Japón e Italia por los aliados en toda la Segunda Guerra Mundial (algunas de las cuales no detonadas siguen estallando y matando). Ahí siguen las imágenes imborrables del uso de armas tan brutales como el napalm para quemar a la población civil, incluidos los niños. Es ese mismo país donde ahora el presidente y otros políticos estadunidenses creen tener la autoridad moral para atreverse a criticar las violaciones de derechos humanos.
Pero la noticia con que culminó el viaje histórico, cuyo objetivo era festejar el inicio de una nueva relación y superar el pasado, fue que Obama anunció que Estados Unidos suspenderá el embargo a la venta de armas a Vietnam. Ese era el regalo que llevaba el premio Nobel de la Paz.
Al parecer, la mejor forma de festejar el fin de la historia bélica entre Washington y un país al cual intentó destruir para salvarlo (la famosa frase es de un mayor estadunidense en referencia al pueblo en Ben Tre, quien le comentó al entonces reportero Peter Arnett, de Ap, que fue necesario destruir al pueblo para salvarlo de las fuerzas del Vietcong), es con una feria de armas.
Vale recordar que Estados Unidos, en el gobierno de Barack Obama, rompió el récord de cualquier presidente desde finales de la Segunda Guerra Mundial en el volumen de ventas de armas y equipo militar al mundo. En el año fiscal 2015, el total del programa de ventas de armas al extranjero –no incluye todas las transferencias de armas a otros países– fue de 46.6 mil millones de dólares, según cifras del Departamento de Defensa.
En Japón, segunda escala de la gira asiática del premio Nobel de la Paz, Obama se convirtió en el primer presidente estadunidense en ir a Hiroshima, sitio del primer y único ejemplo en la historia del uso de un arma de destrucción masiva. Ahí, el 6 de agosto de 1945, Estados Unidos arrojó una bomba atómica que mató a aproximadamente 140 mil hombres, mujeres y niños (y otra tres días después sobre la ciudad de Nagasaki). Tanto Hiroshima, como Nagasaki eran ciudades de civiles, no objetivos militares (aunque había una base militar dentro de la primera ciudad).
Esta semana Obama colocó una corona de flores en el monumento a esa tragedia, y recordó que “hace 71 años… la muerte cayó del cielo y el mundo fue cambiado… un muro de fuego destruyó una ciudad y demostró que la humanidad poseía los medios para destruirse”. No mencionó que la narrativa oficial –esa que indica que se usó la bomba para evitar la prolongación de la guerra que resultaría en muchas más muertes, o sea que era la menor de dos males– ha sido no sólo refutada por historiadores, sino que la mayoría ha concluido que, en gran medida, es falsa, recordó el historiador Alex Wallerstein en The New Yorker.
Obama no ofreció ninguna disculpa (Washington casi nunca se disculpa ante otros países), recordó que Japón tuvo la culpa de la guerra, y en un mensaje emotivo declaró que se requiere un despertar moral alrededor del mundo para deshacerse de armas nucleares, y pidió tener la valentía de escapar de la lógica del temor y promover un mundo sin armas nucleares.
Lo que no dijo entre las palabras siempre tan bonitas de este presidente, es que, en los hechos, su gobierno ha impulsado un ambicioso programa de un billón de dólares para modernizar el arsenal nuclear estadunidenses en los próximos 30 años, que incluye el desarrollo de una nueva generación de bombas nucleares tácticas, o minibombas nucleares, para uso en campos de batalla.
Más aún, un informe del propio Pentágono emitido la semana pasada y analizado por la Federación de Científicos Americanos demuestra que el gobierno de Obama ha reducido el tamaño del arsenal nuclear estadunidenses menos que cualquier otro presidente de la post guerra fría, o sea menos que George W. Bush, Bill Clinton y George Bush padre. En 2015, Estados Unidos tenía 4 mil 571 bombas nucleares, una reducción, sí, de 702 bombas desde 2008, pero más que suficiente para destruir el mundo varias veces.
Aunque el presidente Barack Obama asumió su puesto con un fuerte compromiso de Estados Unidos para reducir el número y el papel de las armas nucleares y dar pasos concretos hacia un mundo sin armas atómicas, su gobierno podría ser recordado, eventualmente, más por su compromiso con modernizar el arsenal nuclear estadunidense, advirtió el Boletín de Científicos Atómicos hace más de un año.
Vale recordar, en este contexto, que este premio Nobel de la Paz ha continuado las guerras que heredó en Irak y Afganistán, y que ahora son las más largas en la historia de este país. A la vez, el comandante en jefe que fue electo a la Casa Blanca, en parte por su promesa de poner fin a estas dos guerras, ha abierto nuevos frentes en Siria y Libia, y ha incrementado la tensión bélica frente a China (parte del propósito del viaje a Vietnam) y Rusia. A la vez, ha ampliado y coordinado una de las campañas más amplias de operaciones especiales y de asesinato e intervención internacional vía control remoto empleando drones en varios puntos del planeta.
En resumen, esta semana en los cielos volaba algo que no se alcazaba identificar: ¿era una paloma de guerra o un águila de la paz?
(Tomado de La Jornada)

lunes, 30 de mayo de 2016

Exigen excarcelación de Oscar López Rivera, luego de 35 años preso en EEUU

San Juan realizará hoy una marcha 2,6 millas, para solicitar la excarcelación de López Rivera. Foto: Twitter.
San Juan realizará hoy una marcha 2,6 millas, para solicitar la excarcelación de López Rivera. Foto: Twitter.
El combatiente puertorriqueño Oscar López Rivera, de 73 años, cumple 35 de encarcelado en Estados Unidos, por lo que miles de puertoriqueños demandarán hoy en San Juan su excarcelación.
San Juan realizará hoy una marcha de 2,6 millas, para solicitar la excarcelación de López Rivera, no su libertad, pues de acuerdo con el portavoz del Comité Pro Derechos Humanos de Puerto Rico, Eduardo Villanueva Muñoz,”no se puede liberar a un hombre libre, comprometido con la independencia y la soberanía de su patria”.
Villanueva Muñoz subrayó que con la marcha se quiere enviar un mensaje al gobierno de Estados Unidos, en particular al presidente Obama, de que este es un reclamo del pueblo puertorriqueño, no de unos pocos.
Aclaró que, contrario a lo que en días pasados se divulgó en algunos medios del país a propósito de su visita a Puerto Rico, el expresidente Bill Clinton “está a favor que se revise el caso de Oscar”. Clinton indultó en 1999 a 19 puertorriqueños prisioneros políticos y de guerra, pero López Rivera rechazó una oferta de salir en una década porque no se incluyó a otros camaradas suyos, los que ya están fuera de prisión.
Muñoz Villanueva detalló que el próximo 20 de junio, cuando el caso colonial de Puerto Rico vuelva a revisarse en las Naciones Unidas, por lo menos en 35 países, uno por cada año, se harán actividades frente a legaciones diplomáticas de Estados Unidos “para reclamar que se excarcele a Oscar”.
Clarisa López Ramos, su hija, asegura que a sus 45 años de edad sueña con caminar al lado de su papá por las calles del Puerto Rico que lo vio nacer y que dejó a los 14 años, cuando emigró a Estados Unidos.
“Mi papá tiene mucho que ofrecer y mucho que disfrutar, como a su nieta Karina, a su pueblo con su corazón gigante; nos falta un puertorriqueño en casa, nos falta Oscar”, dijo emocionada.
La marcha “Oscar 100 x 35 excarcelación ya” ha sido convocada por el CDHPR y el Grupo 33 en 33xOscar, con el respaldo del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH), entre otras organizaciones.
Los organizadores de la actividad, Félix Adorno y Carlos López, explicaron que la marcha culminará en la Plaza de la Barandilla en el Viejo San Juan, donde habrá un acto político-cultural con la participación de agrupaciones de plenas.

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Linaje antimperialista en Cuba: Diálogo con Ana Cairo y Pedro Pablo Rodríguez

Ana Cairo Ballester y Pedro Pablo Rodríguez en el Estudio de Grabación "Lucía Huergo", grabando el podcast. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Ana Cairo Ballester y Pedro Pablo Rodríguez en el Estudio de Grabación “Lucía Huergo”, grabando el podcast.  Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cubadebate comparte con sus lectores el diálogo que se generó durante la grabación de un podcast (transmisión de audio por Internet) entre dos Premios Nacionales de Ciencias Sociales e historiadores imprescindibles del país, Ana Cairo Ballester y Pedro Pablo Rodríguez. Ambos se asoman a un tema siempre actual, la conciencia antiimperialista en Cuba, a partir del cual emergen anécdotas, referencias y emociones que explican de dónde venimos y a qué linajes pertenecemos los cubanos.
A continuación, la transcripción del diálogo, que usted puede escuchar también al final de esta página o en nuestro canal en Spreaker:
Rosa M. Elizalde: Desde los Estudios de Grabación “Lucía Huergo”, en La Habana, conversamos con dos invitados especialísimos, ambos Premios Nacionales de Ciencias Sociales, autores muy conocidos, cubanos que han ayudado a tejer el mapa emocional de la Isla con sus extraordinarias investigaciones históricas: Ana Cairo Ballester y Pedro Pablo Rodríguez.
Conversaremos tema bastante llevado y traído, pero a veces poco comprendido: el imperialismo. Visto desde la orilla cubana: nuestras primeras nociones del fenómeno, su peso en el pensamiento de José Martí, su itinerario en la República, la conciencia antiimperialista que nos llega hasta hoy. Me gustaría partir de una idea de Cintio Vitier, quien decía, a inicios de este milenio, que estábamos en la misma encrucijada del ‘98, porque “el reformismo vuelve por sus fueros y el anexionismo, por sus desafueros”. ¿Cuál fue el dilema del 98? ¿Por qué regresa ahora?
Ana Cairo: Hasta cierto punto, porque en los inicios de la década del noventa ya empieza a haber una clara conciencia de que hay un nuevo tipo de fenómeno imperial.
Rosa M. Elizalde: Estamos hablando de finales de los noventa del siglo XIX.
Ana Cairo: Sí, un poco antes. Pero no creo que todo el mundo tuviera la conciencia que tenía José Martí del asunto. Estoy pensando específicamente en una serie de problemas que se dan a partir de la Conferencia Panamericana o Primera Conferencia Internacional de Washington, de 1889, donde hay muy clara conciencia de que los Estados Unidos ya no son exactamente lo que habían sido antes. Cuando se describía el imperialismo en el siglo XIX, se pensaba sobre todo en Inglaterra, en Francia. Los Estados Unidos no se veían de esa manera.
Pero al mismo tiempo, la propia Conferencia Internacional de Washington pone sobre el tapete nuevas cosas en la mirada de los delegados latinoamericanos que asistieron.
Esa década del noventa es importante dentro de Estados Unidos porque empieza la discusión de los políticos sobre el monopolio, y hay una población cubana, y no sólo cubana, que está en Estados Unidos observando el problema. Cuando se desata la guerra del ‘95 hay preocupación por los Estados Unidos; hay quienes están de acuerdo en que ese país intervenga, y hay quienes no están de acuerdo.
manuel sanguily
Manuel Sanguily (1848-1925).
Pienso en un hombre como Manuel Sanguily, exiliado en EEUU. Él escribe en Cuba y América, una publicación que se hace para la emigración de Nueva York. En 1897, en el primer número deCuba y América, Sanguily está diciendo que esta nación hostil nos puede traer dolores de cabeza. No estoy hablando solo de José Martí, que sí tiene una clara conciencia de ese problema desde mucho antes, sino que en intelectualidad comienzan a existir esa visión, y de ahí las preocupaciones que va a generar la ocupación. Pedro Pablo es un experto en Enrique José Varona, que tiene una clara conciencia de esto que estoy diciendo.
Rosa M. Elizalde: En Martí la plenitud de esta visión, que es bastante temprana en el pensamiento del siglo XIX, está soterrada. Se hace mucho más explícita en sus cartas.
Pedro P. Rodríguez: Lo que él escribió en su última carta, “Cuanto hice hasta hoy y haré, y ha de andar oculto”, sin embargo, no estaba tan oculto. Desde los años 1883, ‘84, en La América, el periódico mensual que él dirigió un tiempo en Nueva York, es muy claro sus advertencias del peligro que significaban los Estados Unidos, y que además, lo consideraba ya, no usa la palabra inminente, como pone en “Nuestra América” y en su texto sobre la Conferencia Panamericana, pero ya dice que se encuentra próxima esa ola de encuentros, y que será tan fuerte ese encuentro que es peligroso, porque puede arrastrar con todo. Hay una conciencia desde mucho antes que se va soltando, que se va expresando públicamente en algunos casos. Y diría que no sólo fue Martí, como dice Ana.
Rosa M. Elizalde: Ana lanzó una provocación: la memoria de Enrique José Varona.
Pedro P. Rodríguez: Sí, pero antes de Varona quería referirme a otro, que fue un hombre también cercano a Martí, con el cual tuvo amistad desde antes, Diego Vicente Tejera.
Ana Cairo: ¡Tejera!
Pedro P. Rodríguez: Diego Vicente Tejera dio inclusive un ciclo de conferencias en 1897 en la Florida, en las que entre otras cosas predijo la posibilidad de que, efectivamente, Cuba terminase de alguna manera bajo la hegemonía de los Estados Unidos, y pronunció contra aquello. Con una gran mirada de sociólogo inteligente, predijo también que se formarían probablemente, como en el resto del continente, dos grandes partidos, uno llamado conservador y otro liberal, como sucedió, y que sin embargo, tenderían a responder de algún modo a esa línea dominante que establecería Estados Unidos.
Con Varona sucede lo mismo, siempre hablamos de cuando Varona publica en 1905 su ensayo “El imperialismo a la luz de la sociología”, pero es que esas ideas comienzan a expresarse desde antes en textos periodísticos e inclusive en algunas de las cosas que publicó en Patria.
Enrique José Varona (1849-19339). En 1921 pronuncia su discurso «El imperialismo yanqui en Cuba».
Enrique José Varona (1849-19339). En 1921 pronuncia su discurso “El imperialismo yanqui en Cuba”.
A Varona le debemos muchas cosas: nunca hemos publicado sus obras completas, ni siquiera hemos compilado sus escritos, por ejemplo, los de Patria,en los tiempos en que él dirigió la publicación. En más de uno hay alusiones cuidadosas -porque desde luego, él estaba escribiendo en un periódico que en esa época se presentaba como un periódico de la Delegación cubana en los Estados Unidos-, y de todas maneras en más de una ocasión él da vueltas al interés de Estados Unidos por Cuba, y que hay que tratar de evitar que esto se convierta en alguna forma de dominación.
Y no fueron sólo los cubanos. Arsenio Martínez Campos, ese brillante político español -que por ser tan brillante fue muy hábil para darle un respiro más largo al colonialismo español sobre Cuba-, declaró desde los años ochenta en las Cortes españolas que la soberanía española sobre la Isla se limitaba cada vez más simplemente a una bandera, y que el país realmente estaba controlado por los Estados Unidos.
Hay un grado de conciencia mucho mayor del que a veces se habla, quizás porque no hemos leído los periódicos, no hemos revisado la vida cotidiana, las ideas de la época. Eso explica la reacción después de 1898 durante la ocupación militar de la la gran mayoría de los cubanos, de lo que hoy diríamos la sociedad civil. El Estado estaba en manos de los norteamericanos y la mayoría no quería ni la anexión ni que se mantuviera el régimen de ocupación militar.

¿Cuándo se van?

Pluma y lápiz, Barcelona, 17de agosto de 1902.
Ana Cairo: Y la pregunta era ¿y cuándo se van?
Pedro P. Rodríguez: Esa era la pregunta. Que es un poco despectiva, ¿no?
Rosa M. Elizalde: Hay una discusión conceptual que en un debate reciente salió a la luz, la diferencia entre anexionismo y plattismo. ¿Son la misma cosa?
Ana Cairo: No son la misma cosa.
Ana Cairo: El anexionismo es una vieja tendencia. En sus orígenes estuvo ligado a la posibilidad de un proyecto de independencia en los años veinte del siglo XIX, y se manejan dos variantes, unirnos a Venezuela o a México, porque no se percibe la posibilidad de lograr la independencia por nosotros solos. Después de 1836, a partir de la guerra de independencia de Texas, es que entra la opción estadounidense. Las Cortes españolas han declarado a Cuba y Puerto Rico como territorios particulares, coloniales, que están fuera de todo. Ahí es donde florece la idea: “Bueno, hacemos lo de Texas y salimos de esta gente”.
El anexionismo no es igual hasta la Guerra de Secesión. Había un anexionismo del norte y otro del sur. Narciso López representa el anexionismo del sur. Hay quien quiere anexarse a los estados esclavistas para que no se toque el tema de la esclavitud, y hay quienes están hablando de salir de España, salir de la esclavitud, y anexarse a los estados del norte, que tienen un modelo de desarrollo mucho más moderno y actualizado. Eso se despeja después de 1865, pero no termina el debate.
Ahora, en el caso del plattismo su nombre lo está diciendo. El plattismo parte de la existencia de un estado neocolonial, pero hay un estado nacional, cosa que yo siempre digo que hay que tener en cuenta —que le pregunten a los puertorriqueños si no es importante tener un estado nacional—. El plattismo, como su nombre lo indica, es tener conciencia de algo que se debatió durante toda esa primera década del siglo: somos un estado nacional, pero tenemos un problema, que es ese plattismo.
Hay quien está de acuerdo con el plattismo. Estrada Palma, por ejemplo. Pero ese es quizás el caso más escandaloso de aplicación del plattismo, cuando hace renunciar a todo el mundo, y sencillamente renuncia él para que se aplique la Enmienda Platt; pero también están los otros, que dicen: ya que existe esta enmienda, tenemos que ver cómo negociamos las relaciones con los Estados Unidos.
Leopoldo Cancio Luna (1851-1927).
Leopoldo Cancio y Luna (1851-1927).
Y quiero recordar a Leopoldo Cancio y Luna, que era un viejo autonomista, profesor universitario, que se había leído a Marx a finales del siglo XIX, y cuando se está discutiendo, justamente en 1906 el tema del plattismo, dice:
“Precisamente porque Marx dice que el tema económico es el que en última instancia decide, el primer punto que nosotros tenemos que ver es el tema de las relaciones económicas con los Estados Unidos”.
Eso es muy importante. Lo dice en 1906, año de la segunda ocupación, cosa que no se ha examinado. Los impactos de esta segunda ocupación fueron diferentes a la primera. La primera tenía como objetivo salir de la Reconcentración, mejorar un mínimo las condiciones de vida y por eso la pregunta de “cuándo se van”. Pero esta de 1906 fue terrible. Esa sí nadie la quiso y es la que va a generar un fuente sentimiento antiplattista.

El anexionismo aportó una corriente de lucha armada

Pedro P. Rodríguez: Estaba pensando que nosotros tenemos que examinar con mucho más tacto y profundidad, lo que a veces se llama las corrientes ideológicas en Cuba en el XIX y en los principios del XX, porque el anexionismo se sigue muchas veces viendo en bloque, como decía Ana.
Cierta corriente anexionista aportó una cosa importante a la cultura cubana: una tradición de lucha armada. Ignacio Agramonte contó que a él le llevaron el pañuelo empapado en la sangre de Joaquín de Agüero y de sus compañeros. Todo parece indicar, por los documentos que han ido apareciendo, que efectivamente estaban en una postura independentista, pero muy relacionados con ciertos grupos anexionistas democráticos, antiesclavistas, abolicionistas y demás.
A los ojos de aquellas personas veían más cercanas la independencia de Cuba vinculada a Estados Unidos. Se hablaba de los mártires de la expedición de Narciso López, de los mártires que vinieron de un modo u otro vinculados con los anexionistas, de los que se alzaron, como el propio Agüero y como Isidoro Armenteros, en Trinidad. Fueron considerados mártires de la patria en ese libro formidable que hizo Vidal Morales al triunfar la República, después que escribió su Nociones de Historia de Cuba, la primera que se usó en las escuelas cubanas, y escribió ese formidable y muy bien documentado libro para su hijo que se llama Iniciadores y primeros mártires de la revolución cubana. Vidal Morales, que fue un patriota, y lo fue hasta que murió, intachable, no vaciló en incluir a todas estas personas y a todos estos movimientos armados.
En la tradición de formar una conciencia de que el camino para separarse de España tenía indefectiblemente que pasar por la lucha armada, estas personas, algunos anexionistas raigales y otros que quizás lo usaron como un vehículo para darle salida a una postura realmente independentista, abrieron un camino contrario al que fueron estableciendo los reformistas. Estos últimos creían en que debía producirse una revolución, una guerra, y no querían liberar a los esclavos, porque los negros acabarían con los blancos. Promovieron criterios profundamente racistas en una sociedad que ya lo era. Salvando las distancias históricas, algo similar ocurrió a principios del siglo XX. No se puede calificar de plattista a aquellos patriotas independentistas que votaron a favor de la Enmienda Platt en la segunda votación, porque dijeron: “Estamos ante una disyuntiva. O una república -es verdad- con una soberanía limitada, o no hay república. ¿Y cómo lo vamos a resolver, entrando en una guerra con los Estados Unidos?”
Ana Cairo: Ocupación indefinida.
Pedro P. Rodríguez: Cuando además, se había desarmado al Ejército Libertador; cuando todo el mundo estaba leyendo en los periódicos -y creo que fue una política editorial de los periódicos-, los detalles de la guerra en Filipinas. Eso se ha estudiado poco, Jorge Ibarra sí ha escrito un poquito sobre eso. La guerra fue un desastre para Filipinas, una guerra larguísima de más de diez años en la que EEUU aplastó a sangre y fuego al ejército libertador de Filipinas, que controlaba el país prácticamente, excepto Manila. Todo esto se siguió con suma atención en Cuba. ¿Y por qué ese interés? Porque esa podía haber sido, entonces, si se mantenía la ocupación militar, el camino cubano: una guerra con los Estados Unidos.
Ana Cairo: Y por eso la pregunta de “¿cuándo se van?” Están viendo Filipinas y están viendo a Puerto Rico, y están viendo la amenaza de una intervención en Santo Domingo. Siempre deberíamos tratar de entender a las personas en una época. Cuando estaba preparando el libro 20 de Mayo, ¿fecha gloriosa?, percibí que se entendía que la Enmienda Platt era el mal menor.
Era el mal menor, ¿pero después que ya está aprobada la Enmienda Platt se fueron? No. No había fecha para salir de Cuba, porque el Presidente William McKinley estaba en contra de crear la República; Leonard Wood estaba en contra de crear la República; el secretario de Estado y el del Ejército, el de Guerra, estaban en contra de crear la República. Querían dar largas para ir pacificando de otra manera, que era tratando de deslumbrar a los cubanos. Eso fue lo que pasó.
Pedro P. Rodríguez: Perdón, inclusive quitaron al primer gobernador, John Brooke, porque lo consideraron demasiado pro-cubano.
Ana Cairo: Exactamente, exactamente, o sea, pero Leonard Wood, McKinley y el de la Guerra, los tres, estaban totalmente en contra. Ahora, si no llega a ocurrir el azar de un loco que mata a McKinley -la carta no prevista, lo que está afuera de todo pronóstico-, no habría llegado Theodore Roosevelt a la presidencia. Roosevelt, en uno de sus primeros actos de gobierno, dice: “Ah, bueno, sí, vamos a darle la independencia a Cuba”. Esa es una casualidad, porque la idea que estaba sobre el tapete era la ocupación indefinida.
Hay que estudiar mejor para entender las posibilidades reales que tenían y incluso voy decir algo más. ¿Por qué se usó la carta de Estrada Palma?, ¿a quién se le ocurrió la carta de Estrada Palma?, ¿a quién se le ocurrió, Pedro Pablo?
Pedro P. Rodríguez: Bueno, entre otros a Máximo Gómez.
Ana Cairo: A Máximo Gómez.
Pedro P. Rodríguez: Un hombre honrado, honesto.
Ana Cairo: Máximo Gómez fue a buscar a Estrada Palma, ¿para qué? Básicamente le dije a los norteamericanos: “¿Este no es el que a ustedes les gusta? Aquí lo tienen”. Fue para que se acabaran de ir. Esa es la verdad.
Pedro P. Rodríguez: Y además, es honesto, no va a robar, no va a permitir corrupción, Tomasito es limpio.
Ana Cairo: Tienen el candidato perfecto, pero es para poder echar a andar esa República. Por eso 1906 es tan importante.
Pedro P. Rodríguez: La segunda ocupación.
Ana Cairo: Porque lo que ocurrió en 1906 no estaba previsto. Ni estaba previsto que Estrada Palma se reeligiera, porque esa no era la política de Máximo Gómez, quien además no pensaba morirse. Máximo Gómez se muere en el ‘05 por un accidente. La idea de Máximo Gómez era que cada cuatro años cambiara.
Pedro P. Rodríguez: Exactamente.
Ana Cairo: Estrada Palma primero, el segundo iba a ser Emilio Núñez, él lo tenía previsto y todo. El primero era para echar a andar aquello. Sencillamente Estrada Palma hasta días antes estuvo diciendo, y está la entrevista que le hizo Manuel Márquez-Sterling, que dijo: “Yo no, yo no voy a aceptar”, y quien lo convence es Domingo Méndez Capote para que vaya a una reelección. Son muchos azares, entonces hay que entender el ‘06, si no entendemos lo que fue esa gran ocupación de 1906 a 1909, no se podrán valorar en toda su dimensión los matices.
Pedro P. Rodríguez: Ni los mismos norteamericanos esperaban aquello. Deja ver si cuando uno vaya a alguna parte después que se muera puede entrevistar a Estrada Palma y pedirle: “A ver, díganos la verdad, ¿toda esa jugada suya de dejar al país acéfalo y provocar la intervención de Estados Unidos, realmente qué estaba buscando?” Porque él tenía que saber, y se lo deben haber hecho saber también, que ellos no querían en ese momento aplicar la Enmienda Platt.
Ana Cairo: Claro.
Pedro P. Rodríguez: No es que lo diga yo, está dicho por ellos mismos, el secretario de la Guerra así lo escribió y el gobernador que mandan, Magoon, también lo dice: “Esto hay que arreglarlo rápido.” Lo trató de arreglar rápido de una manera muy fácil: dándole dinero a todo el mundo, poniendo contento a todo el mundo, trayendo a los liberales y diciendo: vámonos rápidos de aquí y que ellos se las entiendan como puedan.
Ana Cairo: Magoon estaba muy bien fuera de Cuba, era el gobernador del Canal de Panamá. Panamá en ese momento era mucho más importante, sin dudas.
Pedro P. Rodríguez: Sin dudas.
Ana Cairo: Y cosa que también olvidamos en ese análisis. Detrás de Cuba viene Panamá, y Panamá es mucho más importante estratégicamente, porque es apropiarse de un territorio, inventar una República y controlar el centro del continente.

La República que no fue

Rosa M. Elizalde: En la saga plattista, ¿de dónde sale entonces la tendencia de tratar de reinventar nostálgicamente una figura como Estrada Palma?
Pedro P. Rodríguez: Esa tendencia para mí no es nostálgica, sino antisocialista, y me atrevería a decir que hasta contrarrevolucionaria, porque se trata de presentar la República que no fue.
Rosa M. Elizalde: ¿Cuáles son los rasgos de esa República que no fue y que nos están tratando de vender ahora?
Pedro P. Rodríguez: Sobre todo la República después del ‘33, después de la caída de Gerardo Machado y el fracaso del movimiento revolucionario. No las venden como una República democrática, de libre expresión, de gran desarrollo económico, un modelo para América Latina.
Ana Cairo: El que dice eso en esa Arcadia que quiere crearse olvida, por ejemplo, la Ley Mordaza, terrible en tiempos de Prío. El control de la información en tiempos de la Guerra Fría generó una fuerte censura. Es construir sobre sueños, sobre cuentos de hadas, y no sobre las realidades concretas. Oí a decir a una persona que no era verdad que existía la Causa 82 de 1949, contra Grau. Dígole: “¿Entonces Grau no robó?”. Grau reconoció que había robado, Grau lo reconoce cuando Pelayo Cuervo interpone la Causa en la que, además, lo que le molestó a Grau fue que le contó hasta los centavos, le dijo: “174 millones y tantos centavos”. No me acuerdo la cifra de los centavos, y Grau dijo: “Bueno, yo tenía superávit, pero estos muchachos, como no iban a ganar las elecciones, se gastaron el dinero”, y José Manuel Alemán, su ministro de Educación, dijo: “La cifra está equivocada, pero yo no se las voy a arreglar.” Se publicó en la prensa americana que el robo de José Manuel Alemán era el robo del siglo. Entonces ahora Grau no robó y me dicen que el doctor Grau es una maravilla.
Pedro P. Rodríguez: Grau no robó, Batista no asesinó. La Guerra Fría no provocó la salida a tiro limpio y asesinatos de los comunistas del movimiento sindical, en fin.
Ana Cairo: O sea, se pueden construir todas las cosas que se quieran.
Pedro P. Rodríguez: Lo cual no quiere decir, por ejemplo, que nosotros no reconozcamos las contradicciones. El de Prío fue el único gobierno latinoamericano que apoyó hasta con un envío de armas al gobierno de Arbenz en Guatemala.
Ana Cairo: Es verdad.
Pedro P. Rodríguez: Fue el gobierno cubano el único latinoamericano, que al crearse las Naciones Unidas, se paró Manuel Bisbé y planteó un lucidísimo análisis de por qué no se podía crear el Estado de Israel, y Cuba votó el contra. Creo que eso llena de gloria al diplomático, a Bisbé, y es un punto a favor de ese gobierno, con todos sus problemas, porque eso debe haberle traído dificultades con los Estados Unidos, desde luego.
Rosa M. Elizalde: ¿Por qué Cuba no vota a favor del Estado de Israel?
Marcus Mosiah Garvey (17 de agosto de 1887 – 10 de junio de 1940), una figura emblemática para la tradición negra mundial fue un predicador, periodista y empresario jamaicano y fue el fundador de la Asociación Universal para la Mejora del Hombre Negro (UNIA, por las siglas en inglés), con su lema One god, one aim, one destiny (Un dios, un objetivo, un destino).
Marcus Mosiah Garvey (1887-1940), una figura emblemática para la tradición negra mundial, fue un predicador, periodista y empresario jamaicano. Fundó la Asociación Universal para la Mejora del Hombre Negro (UNIA, por las siglas en inglés), con su lema “One god, one aim, one destiny” (Un dios, un objetivo, un destino).
Pedro P. Rodríguez: Porque a veces ni los gobiernos más plegados a otros son absolutamente plegados. El Presidente Mario García Menocal tuvo contradicciones con los norteamericanos, y trató inclusive de salirse del esquema dominador del azúcar, por eso invitó a Cuba a Marcus Garvey. Y uno se pregunta, qué hacía Menocal en 1921 recibiendo en Palacio a Marcus Garvey, un negro jamaiquino que está perseguido por las autoridades norteamericanas. Pero estaba creando una compañía de navegación, la Cruz Negra, y era la posibilidad de exportar azúcar fuera de los barcos de las grandes compañías, de la United Fruit Company y demás. Menocal, vinculado a los sectores azucareros, trató de buscar eso, claro, hasta que los yanquis dijeron: “¿Cuál es el juego?, ¿nos quieres sacar del cuento del azúcar? Pórtate bien”, y desde luego, entonces todo se detuvo.
Ana Cairo: Todo momento tiene contradicciones, eso me parece que es importantísimo. No se pueden subestimar las contradicciones, ni ignorarlas. Hay una tendencia a vivir de cuentos de hadas.

Solidaridad

Ana Cairo: Quisiera decir una pequeña oración en homenaje a mi amigo Panchito Pérez Guzmán, que en alguna parte del paraíso revolucionario está. Cuando Panchito estuvo haciendo el libro sobre la Reconcentración, que es un libro capital también para entender muchas cosas, recordó que una parte del pueblo estadounidense que se solidarizó con el pueblo cubano, y que fueron los que denunciaron los horrores de Valeriano Weyler.
Clara Barton (1821-1912).
Clara Barton (1821-1912).
Quisiera mencionar el caso de Clara Barton, una estadounidense que trabajaba en la Cruz Roja. Ella es la que moviliza a la opinión pública internacional para ayudar y acabar con la Reconcentración. Si a mí me preguntaran una persona que puede sintetizar la amistad entre el pueblo cubano y el pueblo estadounidense a finales del siglo XIX, fue Clara Barton.
Pedro P. Rodríguez: Toda sociedad tiene sus complejidades, y toda época histórica también. Teddy Roosevelt, cuando asumió la presidencia, en el siglo XX, aprobó una Ley Antitrust. Era, sin embargo, un imperialista en el plano de la expansión territorial, pero consideraba que la concentración de la propiedad en monopolios era negativa.
Ana Cairo: Y además, es uno de los padres del movimiento ambientalista en los Estados Unidos.
Rosa M. Elizalde: Es la misma contradicción que tenemos ahora. No es lo mismo unobamista que un bushista, y cuando creíamos haberlo visto todo, aparece Trump.
Pedro P. Rodríguez: Exactamente, exactamente. Entonces yo creo que hay que ver esas contradicciones en todo momento para poder entender los contextos. Cuando pasen cincuenta años, como tú decías, no podremos ver a Obama como a Bush; hoy estamos en el medio de un debate fuerte.
Rosa M. Elizalde: A pesar de que uno nos quiere matar a puñaladas y el otro a besos.
Pedro P. Rodríguez: Ofrece un mayor margen de maniobra defenderse de los besos que de las puñaladas. Lo que pasa es que quizás nos hemos acostumbrado demasiado, porque no teníamos otras posibilidades tampoco, a esperar las puñaladas, a estar curándonos de las heridas, y tratando también de hacerle daño al enemigo. Eso hay que explicarlo en cada momento histórico y en cada circunstancia.
No podemos pensar que todo el mundo podía entender a principios del siglo XX el fenómeno imperialista, el cual, por cierto, Cuba fue quizás de los primeros países en que se comprendió mejor, por lo menos en su funcionamiento económico. Varona lo está explicando desde 1905, y hay una línea de pensamiento cubano, Sanguily, de hecho, que lo asoma en sus discursos en el Senado, y varias personas más. En la revista Cuba Contemporánea, donde publicaban por lo general personas de derecha, sin embargo se estaba denunciando la presencia de ese capital norteamericano mayoritario. Esta línea de pensamiento culmina en un momento dado en un hombre como Rubén Martínez Villena, que para hacer su análisis desde el marxismo al imperialismo, se vale de las ideas de toda esta crítica nacionalista, en la que hay nacionalismo de derecha y nacionalismo de izquierda, contra la presencia del capital norteamericano en Cuba.
Rosa M. Elizalde: ¿Es el mismo imperialismo de entonces y de ahora? ¿Qué lo diferencia? ¿Qué rasgos se mantienen?
Ana Cairo: Por supuesto que no es el mismo imperialismo. Recuerdo que después que se acabó la Mesa Redonda en la que participé recientemente, una persona en la calle me preguntó: “¿Por qué usted dijo que había distintos tipos de imperialismo?” El imperialismo en el siglo XXI no es el imperialismo del siglo XIX ni es el del siglo XX. Franklin Delano Roosevelt le dio un giro muy grande a esa sociedad, a tal punto que en este momento cierto grupo político se está planteando el retorno al programa de Franklin Delano Roosevelt.

Guiteras

Rosa M. Elizalde: No quisiera que dejemos todavía el viaje por la República. Hablemos de algunos personajes tremendos de esta etapa, que marcan a fuego la conciencia nacional frente al imperialismo. Ya se mencionó a Rubén Martínez Villena. Otro gran actor de la época es Antonio Guiteras Holmes.
Ana Cairo: ¿De quién es hijo Guiteras? De un cubano y de una estadounidense que viene de la tradición irlandesa. Y eso es muy importante. No es lo mismo una rama italiana que una estadounidense, una alemana, una inglesa, y por lo tanto hay un componente muy importante en la formación de Guiteras desde la línea irlandesa, que están luchando también contra el colonialismo inglés. Hay movimientos de solidaridad en Cuba con Irlanda en tanto que tenían el mismo estatus colonial de nosotros.
Antonio Guiteras (1909-1935). Hablando de la Revolución del 30, que se fue a bolina: "Fracasamos porque una revolución solo pude llevarse adelante cuando esta mantenida por un núcleo de hombres identificados ideológicamente, poderoso por su unión inquebrantable, aunados por los mismos principios"
Antonio Guiteras (1909-1935). Hablando de la Revolución del 30, que se fue a bolina: “Fracasamos porque una revolución solo pude llevarse adelante cuando esta mantenida por un núcleo de hombres identificados ideológicamente, poderoso por su unión inquebrantable, aunados por los mismos principios”.
Guiteras es hijo de una estadounidense de origen irlandés, pero es hijo de un cubano descendiente de una familia matancera, y recuerdo que un gran amigo me dijo: “No sabía que Guiteras estaba emparentado con Pedro José Guiteras”, un ilustre matadero. Dígole: “Sí, está emparentado con Pedro José Guiteras”, y no sólo con Pedro José, con Eusebio y con Antonio, que era el más chiquito de los tres hermanos y abuelo de Guiteras, y por eso él se llama Antonio.”
Ahora, ¿qué significa estar relacionados con los Guiteras? Es estar relacionado con José de la Luz y Caballero, porque ellos tres fueron alumnos de Luz, y fundaron en Cuba colegios de la más alta pedagogía de la época. Eran los colegios que estaban en la línea de Luz, el gran modelo pedagógico, el más moderno no sólo para Cuba, sino para América Latina. Era un modelo totalmente descolonizador. Calixto, el padre de Tony era un hijo de esa escuela, y él educó a su hijo también.
Guiteras es un cubano, pero es un cubano universal por la educación que recibió, igual que de hecho es un estadounidense universal. Recordemos que ese niño nace en los Estados Unidos y su primera lengua es el inglés. Hay un momento en que esa familia no piensa regresar a Cuba, pero la crisis económica en los Estados Unidos lo que los trae de regreso.
Sabe inglés, aprende español y en la casa se habla francés también. Y como son todos melómanos, saben italiano. Es una casa cosmopolita, es una casa que está llena de referentes culturales. Tony cantaba ópera con su madre. Tony leía a Baudelaire en francés. Un día me dijo un amigo: “Es raro encontrarse a un político que leyera a Baudelaire”. Me lo dijo también alguien cuando salió mi libro de Chibás: “¿Que Chibás sabía quién era Kafka?”, “Sí”, ¿pero por qué no van a saber? “Y también leía a Marcel Proust, en inglés”. Estamos hablando de una política culta. El antiimperialismo de estos hombres está lleno de elementos culturales, lleno de matices, cosa que hay que entender, porque de lo contrario serían personas dogmáticas, fanáticas, y no es el caso. No estamos hablando de políticos fanáticos, de políticos ignorantes, sino estamos hablando de personalidades de la cultura que eligen la acción, y aquí quiero retomar lo que decía Pedro Pablo, la acción es una elección, porque están convencidos de que no hay otras vías.
Pedro P. Rodríguez: Pienso como tú. La Revolución del ‘30 no triunfó pero cambió mucho los procedimientos y las maneras de ser de la política. Se sigue pensando que la República era algo así como el alcalde de San Nicolás del Peladero, que los había, pero casi ningún político de altura y de posiciones elevadas era ese tipo de persona. Y voy a poner el caso más llamativo quizás. El Fulgencio Batista que aparece como sargento en el momento del golpe de los sargentos, no es el asesino y el dictador posterior, no, no, no, cuidado con eso, fue un hombre que se educó.
Ana Cairo: Que sabe inglés.
Pedro P. Rodríguez: Que llega a ser quien fue por su profunda voluntad de estudiar, de superarse, de trabajar, con un sentido del enriquecimiento personal, a costa de hacerlo sobre la vida de cualquiera, pero no era ni un tonto ni era un hombre inculto. ¿Quién se encargó de él? Arístides Sosa de Quesada, que era uno de los militares más cultos de la época de los treinta y los cuarenta en Cuba, y que fue uno de sus padrinos intelectuales de él, y el otro, este, el historiador…
Ana Cairo: Emeterio Santovenia.
Pedro P. Rodríguez: Emeterio Santovenia, que su maestro y le daba clases particulares. Uno lee un discurso de Batista de finales de los treinta y otro de cuando está ejerciendo la presidencia tras las elecciones del ‘40, y se da cuenta que ese hombre se ha cultivado. Está hablando de otra manera, está buscando otra proyección en su acción, que sigue siendo, desde luego, motivada por personalismos, por afanes dictatoriales, y lograr su propósito a cualquier costo.
Ana Cairo: El quiere ser, vamos a decir la verdad, él quiere ser un self made man.
Pedro P. Rodríguez: Exactamente, exactamente, y por eso siempre trató de presentarse como un demócrata, cosa que no logró en la mayoría de los casos. No podía lograrlo por las cosas que hacía, y eso explica su actuación durante el período presidencial después, entre el ‘40 y el ‘44, en que jugó con la línea que trazaban los Estados Unidos, en una fase aparentemente muy democrática. Cosa que ponía muy mal a Raúl Roa, que cada vez que podía le echaba arriba todos los muertos del ‘35 al ‘40, y tenía toda la razón.
Ana Cairo: Batista construía equipos que trabajaban para él, lo que hizo también Gerardo Machado. ¿Cómo obviar el equipo de gobierno que tiene Machado? Y voy a poner un ejemplo. Cuando Menocal asume la presidencia crea un equipo para la prensa extranjera. Cambia las reglas del juego de la prensa en Cuba. Tiene un equipo de prensa, tiene su periódico El Día, pero además, le paga a periodistas para que le hagan buena prensa en Cuba y en los Estados Unidos. Desde Menocal y hasta el ‘59 hay un equipo de prensa permanente al que se le paga para dar una buena imagen de los presidentes. O sea, saben las reglas del juego de esa sociedad.
Pedro P. Rodríguez: Son políticos modernos.
Ana Cairo: Fíjate si son políticos modernos que cuando Roosevelt crea en el año ‘33 el programa de radio, todos los políticos cubanos ya desde el año ‘34, todos, tienen programas de radio. Eso está totalmente incorporado.
Pedro P. Rodríguez: Recordemos que Arthur Schlesinger, uno de los más brillantes hombres que acompañó a Kennedy, dijo que el Presidente aprendió a usar la televisión cuando vio cómo Fidel Castro usó la televisión en 1959 y 1960.
Ana CairoPatria es un periódico que está hecho con la máxima modernidad de la prensa hispana de Nueva York.
Rosa M. Elizalde: Martí fue pionero en el uso la máquina de escribir.
Ana Cairo: Y si Martí hubiera tenido laptop e internet las hubiera usado.
Rosa M. Elizalde: No me queda la menor duda de que habría sido feibusero (usuario de Facebook). No habría despreciado una plaza con más de 1 500 millones de personas concurrentes.
Ana Cairo: Exacto. ¿Entonces por qué digo esto? A partir de ahí la política también se hace por radio, y se hace con cine, todo el mundo tiene una división de cine, todo el mundo tiene noticieros. Se olvida de que Fidel Castro fue dirigente estudiantil, y no había dirigente estudiantil en los años cuarenta que no tuviera un programa de radio.
Si tú no existías en el radio no existías en la política. Sencillamente todo el mundo se moviliza hacia la última tecnología. Algún día habrá que hacer un estudio de la hazaña tecnológica que fue transmitir, usando un avión que daba vueltas, porque no había otra tecnología, el discurso, en directo, de Fidel en la ONU. Porque eso no fue satélite ni nada.
Pedro P. Rodríguez: Salió en vivo.
Ana Cairo: Eso fue un invento de la gente de televisión cubana, de poner un avión dando vueltas y así transmitieron ocho horas para poder transmitir ese discurso, que la gente lo vio en Cuba. Recuerdo de niña a mi padre viendo el discurso.
Pedro P. Rodríguez: Yo lo vi y estamos diciendo nuestra edad.
Ana Cairo: Sí, es verdad, yo no tengo problemas con la edad, creo que hay que tenerla bien vivida y ya.

Linajes

Pedro Pablo Rodríguez. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Pedro Pablo Rodríguez. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Pedro P. Rodríguez: Nosotros tenemos también que abrirnos a comprender mejor las personalidades en el plano histórico, porque nos puede servir para entendernos mejor en el presente.
Ana Cairo: Tenemos que entrenarnos socialmente más para entender. Que tú estés en desacuerdo con una persona no quiere decir que tú te entres a galletas y a golpes con esa persona. Sino que se usa el lenguaje de la ironía, se usan muchos lenguajes y hay que aprenderlos e incorporarlos. Cuando estoy ante mis alumnos y les presento algún texto de Martí, les digo: “Fíjense cuántas lenguas tiene Martí”.
Pedro P. Rodríguez: Para analizar la historia y los políticos hay que hacer lo mismo. ¿Vamos a eliminar a Céspedes y a Agramonte de nuestra Historia, porque tuvieron contradicciones entre ellos?
Ana Cairo: Claro.
Pedro P. Rodríguez: ¿Vamos a eliminar a Gómez y a Maceo porque al fracasar el Plan de San Pedro Sula en ese momento terminaron disgustados? Sin embargo, después fueron personas de tal altura ética y de tal patriotismo que trabajaron juntos en la guerra del ‘95 e hicieron juntos la Invasión. Ahí es donde está, digamos, la grandeza de un hombre, y en este caso de personas como Maceo y como Gómez, que dejaron detrás las diferencias de un momento para trabajar juntos por el ideal patriótico.
Ana Cairo: O la grandeza de José Martí, que se da cuenta que tiene que escribir un texto titulado “¿Céspedes o Agramonte?”, y frente a una polémica que amenazaba el movimiento independentista y dice: “Los dos”. Ese es el mejor ejemplo de la diversidad cubana: los dos representan a Cuba.
Pedro P. Rodríguez: O haberle escrito una carta tan dura.
Ana Cairo: Como la del ‘84.
Pedro P. Rodríguez: Como la del ‘84 a Gómez, y después aparecérsele en la República Dominicana a decirle: “Aquí estoy para ofrecerle el ramo de la guerra”.
Ana Cairo: “Aquí está mi autocrítica”.
Pedro P. Rodríguez: “Y lo que le ofrezco es, nada más y nada menos, que la ingratitud probable de los hombres”.
Rosa M. Elizalde: En esta complejidad que ustedes han expresado de manera tan extraordinaria, ¿qué esencias, qué elementos fundamentales del sentimiento antiimperialista están presentes o recorren la República y llegan hasta nuestros días?
Pedro P. Rodríguez: Yo creo que muchos.
Ana Cairo: Hay una conciencia de linaje, que no es la aristocracia, sino la tradición. Es el sentido de pertenencia a una familia, lo que nos marca. El antiimperialismo es una marca.
En el mundo de los intelectuales cubanos hay una conciencia de linaje, y voy a poner un ejemplo. José Lezama Lima dijo que él hubiera querido conocer a Antonio Maceo, porque era el hombre que más le fascinaba, pero conoció a Julio Antonio Mella. Lo vio enredado con los policías cuando se estaba haciendo el Parque Zayas, y que para él conocer a Mella era como si hubiera conocido a Maceo. Esa es la razón por la cual, cuando escribe su novela Paradiso -que, por cierto, cumple cincuenta años en dos meses, salió en julio del ‘66-, él pone a un personaje que se llama Apolo o El Estudiante. Es Mella bajando la Escalinata al frente de los estudiantes. Es invención, es literatura, porque ni Mella vio la Escalinata ni la conoció, pero para José Lezama Lima Maceo y Mella se unen. Y como Lezama estuvo en la manifestación del 30 de septiembre, todos los estudiantes del 30 de septiembre son los herederos de Maceo y de Mella. Eso es conciencia de linaje.
Pedro P. Rodríguez: Y yo creo también que ese antimperialismo, el que hoy requerimos, también tiene, de alguna manera es y debe seguir siendo, heredero de cosas a veces muy elevadas y de cosas a veces muy sencillas, ¿no? La dignidad es pura ética. ¿Cómo se ve, cómo se toca, cómo se palpa la dignidad?, Dignidad son esos episodios que nos cuentan de Agramonte, de Céspedes, de Maceo, de Guiteras, de Mella, de Fidel; dignidad es sentirse que realmente hay un orgullo por ser cubano, y eso es interesantísimo porque explica las contradicciones que encontramos a veces en personas que, con una ideología que no es transformadora, que no es revolucionaria, que no busca el cambio social, sin embargo se sintieron cubanos y trataron de mantener una dignidad cubana, y eso también tenemos que saber aprovecharlo.
Cintio Vitier (1921-2009).
Cintio Vitier (1921-2009).
Rosa M. Elizalde: Comenzamos hablando de Cintio Vitier, y ahora que sale a relucir lo máximo y lo mínimo en lo que se puede encontrar una esencia, que es de lo que hemos estado hablando aquí todo este rato, recuerdo que un día le pregunté qué era la Patria, y él me respondió que era la Batalla de Las Guásimas y el dulce de guayaba.
Ana Cairo: Sí, pero Cintio viene también de un linaje. Es nieto de un General de la Guerra de Independencia.
Rosa M. Elizalde: José María Bolaños.
Ana Cairo: Aunque nació en Cayo Hueso, Cintio renunció a la ciudadanía estadounidense, cosa que mucha gente no entendió. Pero él venía de un linaje, su abuelo el General había peleado a las órdenes de Maceo. Eso se ve muy bien en su novela De Peña Pobre, donde se construye un linaje por los dos lados. En la novela está el linaje de los Palma. A Máximo Palma le pusieron el nombre por el General Máximo Gómez, y después, a su hijo mulato lo nombra Sandino Palma. El linaje en Cuba tiene implicaciones familiares, personales y de todo tipo. Cintio es nieto de un General de la Guerra de Independencia, y su gran amigo, Eliseo Diego, era descendiente de un gran autonomista: Eliseo Giberga.
Pedro P. Rodríguez: Los linajes no están identificados con la aristocracia simplemente. Las aristocracias lo hacen patente y viven de eso, y malviven en ocasiones, porque traicionan sus propios linajes en muchos casos; tampoco sólo privativo de intelectuales. Por ejemplo, si Esteban Montejo, el personaje de Cimarrón -la obra de Miguel Barnet- hubiera estado en las fuerzas armadas se hubiera pasado la vida preso, porque era un indisciplinado total.
Él mismo lo cuenta. Se pasaba la vida fugándose, yéndose del campamento, buscando una mujer por aquí, por allá, y después se reincorporaba, cosa que hicieron buena parte de las tropas mambisas, porque ese no era un ejército regular. No era esa imagen que nos da la televisión de esos tipos bien vestidos y a caballo.
Ahora bien, este hombre habla con un orgullo de haber estado en la tropa de Antonio Maceo. Lo que te está diciendo que por encima de su indisciplina, por encima de su personalidad, de un hombre que ha sido cimarrón y ha tenido que vivir de alguna manera solo y apartado de la sociedad un tiempo, él se siente digno, se siente orgulloso de aquello en lo que él no era el mejor ejemplo. Eso es lo mejor que tuvo en la vida.

Conversando con

ana cairo pAna Cairo Ballester: Doctora en Ciencias Filológicas (1985) y Profesora Titular y Consultante de la Universidad de La Habana. Miembro de la Academia de Historia, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y de la sección cubana de la Asociación de Historiadores de América Latina y el Caribe. Imparte Literatura y Cultura cubanas y cursos monográficos sobre personalidades en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de la Habana. Acreedora del Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas 2015.
pedro pablo pPedro Pablo Rodríguez: Doctor en Ciencias Históricas, investigador y profesor Titular, periodista. Miembro efectivo de la Academia de Ciencias de Cuba, de la Academia de la Historia de Cuba, del Tribunal Nacional de Categorías y Grados Científicos, del Consejo Nacional de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), y del Comité Ejecutivo de la misma. Es director general de la edición crítica de las Obras completasde José Martí. Recibió el Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas 2009.