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viernes, 15 de julio de 2016

Protestas masivas en Argentina contra el tarifazo Macrista

Foto: Kaloain/Cubadebate

Foto: Kaloian/Cubadebate
“Ruidazo contra el tarifazo” fue la consigna tras la que cientos de miles de personas coparon plazas y calles a todo lo largo y ancho de la República Argentina para, de esta forma, rechazar los deliberados y excesivos aumentos en las boletas de gas, luz, agua y electricidad impuestas por el gobierno de Mauricio Macri. 
“Mientras el Presidente pide que la gente en medio del invierno se abrigue dentro de su casa y deje de “andar en patas”, y mientras la Corte Suprema posterga una definición, esta noche se realizó la primera protesta contra el tarifazo, también la primera contra la administración de Cambiemos. Clubes de barrio, pequeños comerciantes, centros culturales y usuarios sueltos se nuclearon en “multisectoriales” que propusieron, además de hacer ruido, concentraciones en plazas y esquinas de las principales ciudades del país”, describió Página 12.
“Es una forma de manifestar la disconformidad con la forma en que el Gobierno y los dueños de las empresas de energía dictaron los aumentos”, aseguró el titular de Consumidores Libres, Héctor Polino.
La convocatoria se propuso canalizar el rechazo de los consumidores que “no pueden pagar los aumentos del gas, los aumentos de luz, de transporte, de la canasta básica, del alquiler, cuando lo único que no aumentó fueron los sueldos”, dijo Polino.
“Lamentablemente el presidente de la Corte se reúne con el Presidente de la Nación, pero no recibe a las asociaciones”, denunció en la víspera Osvaldo Bassano, presidente de la Asociación de defensa de usuarios y consumidores (ADDUC).
“La gente quiere pagar, pero no puede. No es una rebeldía: es sencillamente un aumento imposible”, opinó Polino, quien relató que recibió consultas de usuarios que sufrieron hasta “1200 por ciento de aumento”. “A todos les digo que no paguen, que esperen”, agregó.
Ni el invierno ni la lluvia pudieron mitigar la protesta convocada, casi en su plenitud, por las redes sociales. También fueron estas vías las fuentes de información de lo sucedido ya que grupo mediático Clarín, el diario La Nación y la Televisión Pública Argentina, obviaron olímpicamente los hechos, poniendo en evidencia el blindaje mediático del que goza el gobierno de Cambiemos.
Foto: Kaloian/Cubadebate
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(Con información de Página 12)

lunes, 20 de junio de 2016

Líderes de Texas se unen a Engage Cuba para suprimir bloqueo contra la Isla



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engage cuba coalitionUn grupo de líderes de Texas se unió este jueves a la coalición nacional para levantar totalmente el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, con el objetivo de estimular el comercio entre el estado y la isla.
Los políticos, líderes empresariales y defensores se unieron al nuevo Consejo Estatal de Texas Engage Cuba, que ejerce presión desde Washington, DC, para poner fin a la prohibición de viajar y eliminaran el embargo de comercio de EE.UU. con Cuba.
La iniciativa de Texas es la octava que se presenta.
Los texanos que se unieron a Engage Cuba incluyen líderes de la Autoridad del Puerto de Houston, la Universidad de Texas, la Asociación de Negocios de Texas y el gobierno de la ciudad de Houston. El grupo tiene previsto celebrar eventos este otoño para impulsar el libre comercio con Cuba.
“Creemos que el fin a la prohibición de viajar y bloqueo de comercio es una necesidad para los negocios de Texas”, dijo el presidente de la Asociación de Negocios de Texas, Chris Wallace, durante una conferencia telefónica el jueves.
“Ellos francamente necesitan los productos que son conocidos por aquí en Texas, especialmente en torno a la agricultura.”
Para Texas, la apertura de libre comercio daría a los productos agrícolas del estado un mercado más amplio. Durante la primera mitad del siglo 20, Cuba fue el principal mercado para las exportaciones estadounidenses de arroz de grano largo, con muchos productores que se concentraron en la costa del Golfo.
El Instituto Peterson de Economía Internacional ha estimado que las exportaciones de Estados Unidos a Cuba podrían alcanzar los $ 6 mil millones al año a nivel nacional.
El comercio de EE.UU. con Cuba también aumentaría las exportaciones a través del puerto de Houston. Su comisionado Theldon Rama dijo el jueves que el puerto ha enviado artículos no embargados, principalmente granos y productos agrícolas, pero que el comercio total aumentaría en gran medida de negocio para el puerto.
“Significaría un aumento de puestos de trabajo y tienen un gran impacto en la economía local”, dijo Branch.
“Creo que Houston tiene una ubicación única para ser el puerto de elección para Cuba lo que se refiere a productos como trigo, arroz y maíz de ser enviado allí.”
La proximidad de Cuba a Texas también posiciona el estado de ser un jugador clave para que Cuba se convierta en un socio comercial de los EE.UU.
David Shaw, presidente del grupo de liderazgo en Texas Lyceum, lo calificó como “una oportunidad extraordinaria y rara” para Tejas “para desarrollar un nuevo socio comercial en nuestra región”.
(Con información de Houston Chronicle)

lunes, 30 de mayo de 2016

La desaparición de las URSS 25 años después: Algunas reflexiones (III)

V

La salida de Nikita Khruschov del gobierno soviético en octubre de 1964, marcó el fin del enfrentamiento oficial al fenómeno del estalinismo y también el final de una ejecutoria que tuvo sin duda méritos, pero que de igual modo mereció la crítica de sus contemporáneos por la falta de sistematicidad en las transformaciones económicas y políticas que trató de introducir; los métodos de dirección signados de una alta centralización de funciones en su persona; la oscilante política agraria, donde los éxitos fueron solo temporales; la insensata competencia para tratar de igualar la economía de Estados Unidos en un breve plazo; y los descalabros en política internacional que condujeron a la ruptura con China, al levantamiento del Muro de Berlín, en 1961, y a la Crisis de Octubre, en 1962.
La valoración histórica de la figura de Khruschov ha sido controversial, pues algunos autores como Roger Keeran y Thomas Kenny –autores del libro El socialismo traicionado, que se publicó en Cuba -, valoran a esta personalidad como continuadora de tendencias socialdemócratas en el PCUS, estableciendo una valoración a todas luces prejuiciada y sesgada de su desempeño. Por otro lado, Hans Modrow –último secretario general del Partido Socialista Unificado de la RDA, en su libro La perestroika: impresiones y confesiones, señala:
“El hecho de que Krushchov haya tenido el valor de señalar con toda claridad las fechorías cometidas en nombre de Stalin, y por consiguiente en nombre del socialismo, le asegura un importante puesto en la historia. Sólo dogmáticos incorregibles defienden el criterio de que la decadencia del socialismo comenzó con él.”
El equipo de dirección que lo sucedió se inició con una división de poderes entre Leonid Brezhnev, como Secretario General del PCUS y máximo dirigente del país; Alexei Kosyguin como Presidente del Consejo de Ministros, y Anastas Mikoyan, como Presidente del Presidium del Soviet Supremo de la URSS, el cual fue sustituido por Nicolai Podgorni en 1965. A partir de 1977 Brezhnev ocuparía también la presidencia del país.
Brezhnev, al igual que Khruschov, había nacido en Ucrania y ambos tuvieron muchos puntos de contacto en sus carreras políticas, al punto de que Khruschov lo consideraba como su segundo en el Partido a la altura de 1964. Sin embargo, a diferencia de Khruschov, Brezhnev siempre fue muy conservador en su actuación y decisiones, factor que incidiría en su ejercicio como máximo dirigente soviético durante 18 años.
De tal modo, el equipo de dirección del PCUS que se instala en 1964 trató de buscar una estabilidad que contrastaba con las reformas que había tratado de impulsar el sucesor de Stalin –muchas de ellas controversiales- durante 11 años.
Sin embargo, la situación en esos momentos indicaba claramente que resultaban indispensables cambios en el sistema de dirección de la economía y en esa circunstancia, los debates que habían comenzado en 1958 apuntaban también en esa dirección, tomando en cuenta que los resultados económicos mostraban un descenso del ritmo de crecimiento de la producción industrial, que alcanzó el 8,6% entre 1961 y 1965 de 10,4% entre 1956 y 1960, a lo que se añadían desastrosos resultados de las cosechas agrícolas en la primera mitad de los años 60.
Esta tarea la asumió Alexei Kosyguin, cuya trayectoria era la de un magnífico dirigente empresarial que había transitado por cargos de alta responsabilidad estatal desde antes de la Segunda Guerra Mundial hasta el gobierno de Khruschov. En tal sentido, todavía hoy se reconocen sus méritos como miembro del Consejo de Defensa de la URSS en los años del conflicto bélico al organizar el traslado exitoso hacia el este de las industrias que iban a quedar en la zona ocupada por Alemania.
Luego de intensos debates, en septiembre de 1965, fue aprobada la reforma económica soviética que trataba de combinar una mayor presencia de mecanismos de mercado con una planificación centralizada, donde esta última mantenía la preponderancia.
Nuevamente desde su aprobación la adecuada combinación entre la gestión macroeconómica y la dirección empresarial, traducida en la relación entre la planificación centralizada y la descentralización de un grupo de decisiones, no encontró un cauce adecuado al abordar conceptualmente la vinculación entre plan y mercado. Por un lado, resultaban evidentes las deficiencias de una economía donde se planificaba centralmente hasta el detalle todas las operaciones de la empresa. Pero –por otro lado- pretender que el mercado regulara la actuación de la empresa estatal, tomando como criterio rector básico la rentabilidad, no aseguraba que se cumplieran los objetivos a alcanzar en una sociedad socialista.
Se acordó entonces incluir algunas medidas propias de una economía de mercado a nivel empresarial con el objetivo de flexibilizar y descentralizar su gestión –limitando el alcance de las transformaciones propuestas por Evsei Liberman en 1962-, añadiéndole incentivos para administradores y trabajadores, pero manteniendo prácticamente sin cambios el sistema central de planificación.
En este último aspecto no se trabajó con igual intensidad y una planificación más flexible en la microeconomía, especialmente para la formación de los precios a partir del uso de modelos económico-matemáticos fue totalmente subestimada. En los medios académicos se extendió el criterio de que la única solución a los problemas transitaba por una ampliación del mercado a lo cual tendría que adaptarse la planificación, criterio tecnocrático de fatales consecuencias que se abriría paso definitivamente en la crisis de finales de los años 80.
Lógicamente, las contradicciones no tardaron en aparecer tomando en cuenta –además- de que la visión burocrática de los fenómenos económicos estaba presente tanto a nivel de los ministerios como de las empresas y ello se apreció claramente por la ausencia total de modificaciones en lo referido a lograr una mayor participación de los trabajadores en el proceso de toma de decisiones, elemento central para el éxito de cualquier política económica socialista.
Por otra parte, el esfuerzo de Kosyguin por impulsar los cambios encontró resistencia en los niveles superiores de dirección y si bien no puede decirse que Brezhnev se opusiera a las reformas, tampoco las apoyó visiblemente.
No obstante, los resultados económicos –aun cuando no alcanzaron los objetivos previstos- tuvieron un impacto positivo por cuanto creció la renta nacional en la economía soviética de 1966 a 1970 un 7,8% y mantuvo un incremento promedio anual de 5,7% entre 1971 y 1975, cifras que mostraron un desempeño incluso superior al crecimiento de Estados Unidos en esos años.
La situación comenzó a mostrar mayores dificultades cuando de 1976 a 1980 la renta creció 4,3%, lo que motivó nuevamente la reversión de diferentes aspectos del sistema de dirección hacia una mayor centralización en 1979 y entró definitivamente en un proceso de estancamiento de 1981 a 1985, cuando solo aumentó un 3,6%. Más allá de estas cifras, los factores intensivos en el crecimiento de la economía –que miden la calidad de ese crecimiento- bajaron del 28,4% de los incrementos en 1966-70, a 21,3% en 1976-80.
En este último aspecto destaca que siendo la URSS un país con un alto potencial científico –el país llegó a concentrar el 25% de los científicos de todo el mundo-, fuera difícil el desarrollo de la innovación y la introducción los adelantos científico técnicos en la economía, salvo en el complejo militar industrial.
Adicionalmente no debe pasarse por alto que todo esto ocurre en medio de un proceso de crecimiento de la economía informal, también llamada segunda economía cuyo peso –según estimados de los propios soviéticos- pasó de un nivel equivalente al 3,4% del PIB en 1960, al 20% en 1988.
Por otro lado, las transformaciones políticas internas y externas entre 1965 y 1985 tuvieron también en muchos aspectos un impacto desfavorable en el desempeño económico, político y social de la URSS.
En primer término, la limitada apertura a la discusión de los problemas de la sociedad soviética que se expresó sobre todo en la literatura y el cine, así como en los debates académicos en la época de Khruschov, prácticamente cesó a partir de 1965. En este sentido todo indica que primó el criterio de que lo fundamental era la elevación del nivel de vida material de los ciudadanos soviéticos –fenómeno que efectivamente ocurre entre 1965 y 1975-, pero no se atendieron los aspectos que redundarían en una existencia espiritualmente más plena del hombre y en el desarrollo de una cultura socialista en el mismo.
Como se ha señalado por los analistas Ariel Dacal y Francisco Brown:
“Todo esto trajo como resultado una laguna en la opinión pública que fue relativamente fácil de ocupar con la propaganda capitalista, que alentaba el descrédito del socialismo, basada fundamentalmente en la incitación al consumo y a la libertad, lo que lógicamente surtía efecto en una población necesitada de consumo y libertades básicas.”
Esta situación se vio –además- agravada por la ausencia de vínculos entre la población y la llamada nomenklatura de la dirección política del país que envejeció en sus cargos, gozando de privilegios que mellaron la ejemplaridad social que debían tener.
Igualmente el manejo de la política exterior soviética durante estos años que imponía una línea de acción incondicional a Moscú, conllevó la invasión de Checoslovaquia en 1968, para tratar de frenar las posiciones socialdemócratas que se observaban en sus dirigentes, pero en una acción violatoria de la soberanía nacional de ese estado socialista y que daría lugar a la llamada Doctrina Brezhnev de la soberanía limitada en Europa oriental. Esta decisión que se argumentó como inevitable para evitar la transición al capitalismo en un país socialista, tuvo un alto costo político que –a la larga- no propició la rectificación necesaria del conservadurismo en la dirección del PCCh, ni condujo al análisis de las verdaderas causas de esos acontecimientos.
Una intervención similar se produciría con la invasión de Afganistán en 1979 para apoyar una de las facciones en pugna en el gobierno de ese país, que se extendió durante diez años, donde las tropas soviéticas no lograron dominar la situación y que tuvo nefastas repercusiones para el prestigio de la URSS en el Tercer Mundo y en particular para el Movimiento de Países no Alineados.
Finalmente, el poderío militar de la URSS se incrementó de forma notable durante estos años en el contexto de una política de coexistencia pacífica como premisa para preservar la paz entre las dos superpotencias, alcanzando la paridad estratégica entre ellas a costa de un enorme esfuerzo, lo cual sin dudas fue un logro significativo por la parte soviética.
Sin embargo, la extrapolación de esa coexistencia pacífica a las relaciones con los países que luchaban contra la dominación colonial y neocolonial, colocó a la dirección soviética en una posición de incomprensión de la lucha antimperialista y anticolonial en el Tercer Mundo. No obstante lo cual, y en honor a la verdad debe decirse que muchos países recibirían para su lucha el apoyo militar de la patria de Lenin en los años 70 y 80.
Cuando se produce la muerte de Leonid Brezhnev en1982 resultaban todavía más evidentes si cabe, la necesidad de reformas económicas y políticas para salir del estancamiento en que se encontraba el país.
Accede entonces al poder como Secretario General del PCUS Yuri Andropov, considerado un hombre de firmes convicciones y experiencia, que había dirigido los servicios de seguridad (KGB) desde 1967. Su trayectoria abarcaba desde la lucha guerrillera tras las filas del ejército alemán en la Segunda Guerra Mundial, pasando por diferentes cargos en el aparato del PCUS, incluyendo su labor como embajador en Hungría en los años 50, jefe del departamento del Comité Central que atendía las relaciones con otros partidos comunistas y miembro del Buró Político desde 1973.
Se le consideraba un dirigente culto y consciente de la necesidad de los cambios en el la sociedad soviética, aunque no propuso un programa amplio de reformas, pero sí implementó –a partir de julio de 1983- una serie de medidas que retomaban aspectos de la reforma económica de 1965 ante el fracaso de las decisiones adoptadas en 1979 y a las que se denomino como “experimento económico.”
Andropov enfrentó también a la indisciplina laboral, el alcoholismo y la corrupción. Especialmente en este último aspecto se centró en los cargos de dirección más elevados en la sociedad y en 15 meses sustituyó a 18 ministros y numerosos cuadros en la nomenklatura del PCUS, al tiempo que introducía personas más jóvenes en los puestos de dirección más importantes, incluyendo entre ellos a Mijail Gorbachov.
A pesar de sus esfuerzos –que enfrentaron también fuerte oposición en la burocracia partidista- su mayor limitación fue su propio estado que salud, ya que en el momento en que fue nombrado como máximo dirigente de la sociedad soviética con 67 años padecía de una insuficiencia renal, lo que lo obligaba a someterse a diálisis de forma regular, situación que fue reduciendo su capacidad de trabajo hasta que falleció en febrero de 1984.
La implementación de una llamada política de estabilidad en los cuadros durante la administración de Brezhnev llevó a un inmovilismo y a la no promoción de dirigentes más jóvenes, fenómeno que hizo crisis con la muerte de Andropov. De ahí que se eligiera a un candidato de transición –supuestamente para ganar tiempo- que resultó ser Konstantin Chernenko de 73 años, que se encontraba también gravemente enfermo.
El nuevo secretario general había desarrollado su carrera política esencialmente en el aparato del PCUS, donde fue jefe del Departamento General del Comité Central en 1965 –ocupándose principalmente como jefe de despacho del secretario general-, siendo promovido ulteriormente al secretariado en 1976 y finalmente al buró político en 1978.
Se ha reconocido que Chernenko no era una persona con la preparación necesaria para el cargo que ocuparía, tomando en cuenta la complejidad de la situación interna prevaleciente en la URSS en 1984 y la situación internacional, marcada por tensiones crecientes en las relaciones con Estados Unidos.
Culminaba así una etapa donde a la altura de 1980 donde solo el 7% de los miembros permanentes del Buró Político y el 17% de los ministros tenían 60 años o menos.
Konstantin Chernenko falleció en marzo de 1985 13 meses después de haber asumido el cargo. En esa fecha fue electo Secretario General del PCUS Mijail Gorbachov que permanecería en el mismo hasta 1991 cuando desaparece la Unión Soviética.
(Continuará)

miércoles, 18 de mayo de 2016

Engage Cuba: EEUU desaprovecha oportunidades de comercio con la Isla



engage cuba coalition

Un análisis de Engage Cuba muestra cómo se limita el comercio de Cuba con EE.UU., en especial con el estado de Misisipi.
“Estados Unidos se excluye de las oportunidades comerciales con Cuba”, afirma un informe de la CoaliciónEngage Cuba. Sobre las oportunidades de comercio del estado de Mississippi plantea que esa región se beneficiaría con el incremento de los negocios con la nación caribeña.
Sin embargo, según Lee Ann Evans, principal asesor de política del grupo,las propias directrices estadounidenses excluyen a los productores locales de un mercado de cerca de dos mil millones de dólares.
Evans subrayó que la Isla importa cerca del 80 por ciento de sus alimentos, oportunidades que aprovechan proveedores de la Unión Europea, Argentina, Brasil y Vietnam, en detrimento de los agricultores norteamericanos.
Cuba compra productos como las aves de corral, productos lácteos, maíz, arroz, trigo, soja, que están disponibles en la nación norteña, señala, y específicamente Mississippi, puede comerciar la soja, carne de ave, harina de soja y maíz.
Brian Williams, un economista especializado en agricultura de la Universidad Estatal de Mississippi, plantea que la alta calidad de los productos locales es probable que ayuden a los proveedores de este estado sureño a entrar al mercado cubano con rapidez si se eliminan las barreras comerciales.
Al respecto, Evans señaló que el obstáculo clave para el comercio es una ley que les impide otorgar crédito a los importadores cubanos, la cual forma parte del andamiaje del bloqueo económico, financiero y comercial que mantiene Washington por más de 50 años.
Agrega que la agricultura está en una posición muy singular en cuanto al régimen de sanciones, ya que en el año 2000 fue aprobada una ley (Trade Sanctions Reform and Export Enhancement Act) que permitió la exportación de productos agrícolas bajo ciertas condiciones.
No obstante, esa norma no permite la financiación del comercio y requiere que las importaciones cubanas sean pagadas en efectivo por adelantado, algo inusual en el comercio internacional.
El asesor sostiene que eso no es competitivo para la agricultura de su país, por lo que en la actualidad existen proyectos de ley en la Cámara de Representantes y el Senado estadounidenses para cambiar esa regla.
Los norteamericanos ocupan el quinto lugar en las exportaciones de alimentos a Cuba y si el Congreso cambia las normas ante la creciente demanda de insumos por el auge del turismo, las exportaciones de Mississippi, por ejemplo, serían más competitivas y capaces de recuperar la cuota de mercado perdida, plantea el informe.
La cercanía de ese estado y sus puertos a lo largo del Río Mississippi y el Golfo ayudarían a un incremento del comercio.
Misisipi, señalado en azul, es uno de los estados más al sur de EE.UU. y tendría grandes posibilidades de comercio con Cuba, según Engage Cuba.
Misisipi, señalado en azul, es uno de los estados más al sur de EE.UU. y tendría grandes posibilidades de comercio con Cuba, según Engage Cuba.
(Con información de PL)

lunes, 16 de mayo de 2016

La desaparición de la URSS 25 años después: Algunas reflexiones (I)


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urss

I

Este año se cumplirán 25 años de la desaparición de la Unión Soviética, ocurrida el 25 de diciembre de 1991, luego de un proceso de descomposición que hizo naufragar la mayor experiencia de cambio social en la historia de la humanidad.
Se perdieron así el esfuerzo y el sacrificio de los pueblos que en medio de una lucha heroica, entregaron las vidas de muchos de sus hijos para construir una sociedad mejor. Solamente en la II Guerra Mundial murieron alrededor de 27 millones de soviéticos enfrentando el fascismo al que lograron derrotar a sangre y fuego, abriendo el camino también para la liberación de los pueblos de Europa del este y dando un impulso decisivo a las revoluciones anticoloniales en el Tercer Mundo.
En la postguerra el imperialismo no gozó de un poder hegemónico indiscutible. La existencia de la URSS y de los países socialistas europeos, unida a la Revolución socialista en China primero y en Cuba después, cambió la correlación de las fuerzas políticas en el mundo, obligando a un repliegue –no sin resistencia- de las fuerzas más reaccionarias en todo el planeta, proceso que duraría hasta la década de los años 70 del pasado siglo.
Sin embargo, la ofensiva del capitalismo tanto interna –para liquidar las conquistas de los trabajadores-, como externa –para frenar el avance de las políticas más revolucionarias y progresistas- comenzó a imponer sus condiciones en los años 80 bajo los gobiernos de Ronald Reagan en Estados Unidos y Margaret Thatcher en Inglaterra. Y ello ocurre –no por casualidad- en medio de un debilitamiento del campo socialista europeo, tanto en la política doméstica, como en la arena internacional, resultando el antecedente inmediato de la crisis terminal que se desata en la segunda mitad de los años 80.
Mucho se ha escrito en los últimos años sobre las causas del derrumbe del socialismo en Europa, pero en una gran parte de los casos, los autores solo buscan confirmar –como lo hiciera el politólogo norteamericano Francis Fukuyama- la prevalencia del capitalismo como único régimen posible para la existencia de la humanidad, en cuyo enfoque el experimento socialista solo se evalúa como un accidente en una trayectoria que culmina con el “fin de la historia” concebida como el fin de la ideologías.
En realidad, no se ha agotado el análisis sobre la multiplicidad de causas del derrumbe del socialismo europeo, aunque a la luz del tiempo transcurrido desde entonces, sí es posible identificar un grupo de elementos que permiten ilustrar la complejidad de la construcción socialista y el peso de los errores cometidos en ese proceso, que condujeron finalmente a su frustración.
Este ejercicio analítico no solo tiene utilidad desde el punto de vista del conocimiento histórico, sino que debe permitirnos asimilar las lecciones pertinentes a aquellos que persistimos en la construcción del socialismo como la mejor alternativa para el desarrollo de nuestros pueblos. No por gusto nuestro Comandante en Jefe nos advertía el 17 de noviembre de 2005:
“Una conclusión que he sacado al cabo de muchos años: entre los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante error era creer que alguien sabía de socialismo, o que alguien sabía de cómo se construye el socialismo.”
Y más adelante añadía:
“Este país puede autodestruirse por sí mismo; esta Revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos; nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra.”
En esa línea de análisis, hace ya algún tiempo concedí a la destacada periodista Rosa Miriam Elizalde una entrevista de trabajo –inédita- donde abordé diversos aspectos de este tema que hoy pudieran servir de base para una reflexión un poco más amplia acerca de las causas del derrumbe en el caso de la URSS y qué papel jugaron los medios en la misma. Igualmente sería útil tomar en cuenta lo recientemente publicado en el sitio Catalejo de la revista Temas en torno a las complejidades de la construcción del socialismo bajo el título “El socialismo si no se asimila conscientemente, se queda en la superficie.”

II

No se puede pasar por alto que el socialismo ha sido hasta el presente una sociedad en construcción, no totalmente consolidada en ninguna parte, ni en el caso del socialismo real, ni en de los procesos actualmente existentes, con los modelos de China, Vietnam, Cuba, y la RPD de Corea.
Examinando las experiencias en Europa Oriental y sobre todo en la antigua Unión Soviética, se observa que los procesos que derivaron en el derrumbe del socialismo tuvieron muchos aspectos en común y también-aunque hubo algunas particularidades-, los errores fueron también comunes. Hubo un punto de partida similar, porque en todos los casos existió la expectativa de superar rápidamente las enormes inequidades, injusticias, desigualdades que había provocado el capitalismo a lo largo de su historia.
Eso llevó siempre a tratar de quemar etapas, pero la experiencia indica que una transformación de la profundidad que requiere el diseño de un modelo socialista, sobre todo en su elemento fundamental, que es la transformación de las personas, de la mente de las personas, lo que en Cuba se ha llamado más recientemente “cambio de mentalidad”; es un proceso muy complicado y de largo plazo. Las personas no cambian de opinión, no transforman sus ideas porque se produzca únicamente un cambio en las relaciones de propiedad; es necesario un cambio cultural muy profundo para transitar del individualismo capitalista a una mentalidad colectiva, a la solidaridad social y la gestión económica consensuada y en todo este proceso juega un papel fundamental la política propia del socialismo.
Esta diferencia –al menos conceptualmente- fue advertida desde muy temprano. Lenin afirmó que había una gran diferencia entre nacionalizar y socializar la producción. Nacionalizar es un acto jurídico que se ejecuta en un momento determinado y provoca que cambien las relaciones de propiedad a partir de ahí. Pero que las personas se sientan dueñas y que piensen de manera diferente a como venían actuando en el capitalismo – que lleva siglos de funcionamiento en todo el planeta – eso no se produce rápidamente. Probablemente una parte de la sociedad sí lo hace, la vanguardia lo hace, pero la gran masa de las personas no cambia así. Y eso lo comprobó Lenin en la práctica desde los primeros años de existencia de la URSS.
Entonces, en medio del fragor revolucionario y luego la guerra civil, se llegó a conclusiones que parecen hoy extraordinariamente erradas. En efecto, a la altura de 1919 se propuso eliminar el dinero porque la guerra prácticamente había desmonetizado la sociedad. El dinero dejó de cumplir sus funciones, y empezaron a cambiarse en forma de trueque unos bienes por otros. Parecía que ese era el camino, porque por otro lado, Lenin había retomado de Marx y Engels la idea de que en el socialismo no existirían las relaciones mercantiles, a partir del nivel de desarrollo que podía lograr la sociedad.
En el Anti Duhring está presentado el tema de esa manera. Ciertamente, Marx y Engels hablaban de una transición en su contexto, en el mundo más desarrollado entonces bajo el capitalismo. Una transición simultánea al socialismo en tanto que posibilidad real se presentaba entonces como una meta lograble y es eso lo que da lugar a la Internacional y a los movimientos que avanzan en paralelo en los países europeos del mundo desarrollado en pos de una sociedad superior. Existía la idea de que se podía, efectivamente, transitar simultáneamente al socialismo en todo el sistema; y que dado el alto nivel de desarrollo alcanzado se podía prescindir del mercado en un plazo relativamente breve.
el abc del comunismoEsa idea se retoma en el contexto de la guerra civil que estalla en marzo de 1918 en Rusia y aparecen notables expresiones de idealismo como aquella que proclamaba la desaparición del dinero. Incluso esa tesis fue conceptualizada en el libro El ABC del comunismo, de Nicolás Bujarin y Eugenio Preobazhenski publicado en 1920.
Cuando termina la guerra civil a finales de 1920 desaparecen esas condiciones extraordinarias de sobrevivencia, se desmoviliza una enorme masa de campesinos del Ejército Rojo y hay que empezar a producir en condiciones normales. Lenin se da cuenta de que no es posible seguir utilizando los factores de movilización propios de situaciones extraordinarias y hay que tomar en cuenta las condiciones muy complejas de la reconstrucción de un país devastado por la guerra en la vida real.
La realidad indicaba claramente que con un ochenta por ciento de campesinos, esa población no podía cambiar su forma de actuar de un día para otro, por lo que había que utilizar otros mecanismos para que esas personas se sintieran estimuladas a producir. No valía decir solamente que las tierras les pertenecían a todos, y –en medio de un país amenazado por el hambre- en marzo de 1921 hubo que implantar la Nueva Política Económica, conocida como la NEP.
Rusia en tiempos de la NEP.
Un mercado en tiempos de la NEP.
La NEP en su momento creó casi un cisma teórico, porque un año antes se había dicho que prácticamente estaban creadas las condiciones para transitar a una sociedad superior; y de pronto, en marzo de 1921, hay que volver al impuesto en especie, al pago en dinero, hay que estimular mercantilmente al campesino y hay que ir a un proceso de reconocimiento de la realidad de que Rusia –como país de muy bajo desarrollo- no podía ignorar la necesidad de desarrollar la producción mercantil para sobrevivir. Más allá de que esa experiencia traería otras consecuencias, Lenin siempre concibió la NEP como un proceso temporal, de transición, hasta tanto se crearan las condiciones para ir a la cooperación, primera fase de socialización de la producción, entendiendo como ese proceso de socialización, la producción directamente vinculada a las necesidades de la sociedad.
Las ideas de esa necesidad de avanzar en ese proceso Lenin las expuso en un artículo que se titula “Sobre la cooperación”, escrito en marzo de 1923, donde reclama que se tome en cuenta que la NEP no es el camino definitivo y que hay que ir estimulando la unión de las fuerzas productivas para que la población entienda que trabajando juntos se tiene más productividad mediante un proceso gradual de cooperación.
Todo este período inicial de construcción del socialismo en la Unión Soviética se da en circunstancias extraordinarias: la guerra civil lo fue en el orden militar, en el orden de la sobrevivencia; y también la NEP fue una circunstancia extraordinaria.
A partir de los resultados indudablemente positivos de la NEP cuando se recuperan en 1926 los niveles productivos de 1913, las cosas parecían marchar a un nuevo ritmo y se empieza a discutir ya cómo abordar la industrialización, es decir, una etapa superior de crecimiento para llegar al desarrollo.
Lamentablemente, la extensión en el tiempo de las circunstancias extraordinarias empezó a generar otro fenómeno y esto ocurre en una coyuntura en la que se incrementa la hostilidad de los países capitalistas contra el socialismo naciente. De este modo, entre 1920 y mediados de los años treinta las agresiones eran de todo tipo, probablemente de la misma intensidad de las que padeció Cuba en los primeros años del triunfo de la Revolución: agresiones militares, sabotajes, espionaje, aislamiento internacional, fenómenos exacerbados además por errores que inevitablemente se cometían en un proceso inédito en la creación de una sociedad de nuevo tipo. Y esto lógicamente hizo que lo que era una táctica para enfrentar condiciones extraordinarias, se convirtiera poco a poco en algo al parecer permanente y que comenzara a interpretarse lo extraordinario como un proceso normal de construcción socialista. De ahí que muchos años después el Che –que comprendió estos peligros- planteara que a la NEP no se le podía dar carácter de regularidad universal para la construcción del socialismo, sino que obedecía a las circunstancias concretas que enfrentó la URSS en esos años.
Puede decirse que a partir de la muerte de Lenin en enero de 1924, se empezaron a desarrollar medidas extraordinarias en un escenario que –en muchos aspectos- ya no correspondía con las necesidades del momento. Se empiezan a aplicar normas que –a la luz de lo que ocurrió posteriormente-, están en la base del fracaso del socialismo en la Unión Soviética, por ejemplo, la cooperativización forzosa, que alcanza su clímax entre 1929 y 1934. De aquella llamada de Lenin en 1923 a ir a la cooperación mediante la persuasión, el convencimiento, se pasa a un proceso mediante el cual simplemente la cooperación se impone. Se fue a la represión, supuestamente ante circunstancias extraordinarias, pero ya no eran las de la guerra o las de la NEP, sino que se empieza a extender la noción de lo extraordinario en el tiempo.
Por otro lado, Lenin, enfermo e incapacitado de ejercer la dirección del país en muy complejas circunstancias, fue consciente de los peligros que asechaban a la Revolución de Octubre. En su testamento político –documento conocido como la “Carta al Congreso”- advertía sobre el peligro de la escisión del partido como resultado de las divergencias entre José Stalin –sobre el que recomendara su democión del cargo que ocupaba por sus defectos de carácter y métodos arbitrarios de dirección- y Leon Trotsky. Ese peligro se materializaría rápidamente después de su muerte.
Comienza así a transitarse un camino que conduciría a la desnaturalización del consenso político indispensable en el socialismo. Ya Lenin se había visto forzado a limitar la participación democrática en 1921 cuando la sublevación de Kronstadt, etapa en la cual se eliminan las facciones dentro del Partido y la posibilidad de hacer oposición a líneas de dirección dentro de la organización, pero todo eso ocurre en medio del peligro de un cisma dentro del Partido que hubo que frenar.
arton2175Sin embargo, ya en 1923 las divergencias internas sobre cómo avanzar hacia la industrialización, lleva a que las posiciones de los trotskistas sean reprimidas en medio de un debate que podía considerarse legítimo. Posteriormente en la polémica entre Bujarin y Preobrazenski de 1926 sobre cómo conducir la industrialización, también ocurre ese fenómeno y el gran debate se cierra abruptamente en 1927 y desaparecen de la escena política los dos contrincantes. Preobazhenski pasa a ser una figura suspendida y Bujarin es separado de los cargos que tiene en 1929 y terminaría de director del periódico Pravda, una posición menor.
Estas graves violaciones de la democracia socialista alcanzarían su punto crítico en los fenómenos de represión que suceden a partir de 1936. Los cuatro procesos que hubo en aquellos años condujeron prácticamente a la eliminación física de la dirección del Ejército Rojo y de la dirección tradicional del Partido Bolchevique bajo cargos de traición que nunca pudieron ser realmente demostrados.
Estos hechos causarían un daño enorme a las ideas del socialismo en todo el mundo y se ubican también como otro antecedente del derrumbe del socialismo en Europa.
No obstante, en lo inmediato la causa del socialismo resistió y en su nombre los pueblos de la URSS vencieron en la II guerra mundial, aun a costa de enormes sacrificios y se logró reconstruir el país en muy pocos años.
Sin embargo, en el devenir de la postguerra los problemas económicos comenzaron a demandar soluciones efectivas a contradicciones que hasta ese momento no habían llegado a un punto crítico.
Un tema no resuelto en la práctica desde que se inició en el año 1917 la construcción efectiva del socialismo en Rusia, fue el de las relaciones mercado-planificación, o pudiéramos decir, libre juego de las fuerzas de desarrollo en la sociedad y desarrollo controlado, previsto, planificado; primero, porque hubo una gran incomprensión durante muchos años de la esencia de las relaciones monetario-mercantiles.
Igual que no se podía cambiar la mentalidad de quien había vivido siglos bajo la influencia del egoísmo capitalista, en la economía no cambian las estructuras de un día para otro y para lograr esa socialización efectiva hace falta un nivel de desarrollo elevado. Este es un proceso complicado, de largo plazo, que requiere un nivel de crecimiento de las fuerzas productivas que no se ha logrado hasta hoy.
En la misma medida en que no existe socialización suficiente, o lo que es lo mismo, la no correspondencia entre lo que hace toda la sociedad y lo que requiere, ¿qué espacio queda para concordar esos intereses que son a veces contrapuestos?: el mercado. El mercado existe así objetivamente, dado un determinado nivel de desarrollo de la sociedad, que no se cambia de inmediato por el hecho de nacionalizar los medios de producción.
La explicación de por qué subsistía el mercado en el socialismo no ha sido un proceso sencillo y aún hoy subsisten muchas interpretaciones erradas al respecto.
Una de las primeras explicaciones, las dio Preobazhenski en los años veinte, por lo menos es uno de los autores que habló más profundamente del tema. Según el existían relaciones de mercado porque existían distintas formas de propiedad: estatal, privada, cooperativa y esas relaciones de propiedad no tienen un punto de contacto común, por lo que es necesario el mercado para unirlas con su interrelación. Argumento relativamente razonable, pero dejaba afuera un gran problema: ¿por qué subsiste el mercado en el seno de la propiedad estatal? Es decir, por qué es necesario el dinero, el cálculo económico, la contabilidad, los créditos bajo una misma forma de propiedad social.
En el funcionamiento de la economía estatal eso no se lograba comprender, porque durante muchos años en los análisis no se iba a la base del asunto, que consistía en que el mercado existía aún antes de la propiedad privada, es decir, que podía existir el mercado y no haber propiedad privada propiamente dicha: tal es el caso de la producción mercantil simple, donde el propietario es el mismo productor.
En el transcurso de los años se añadió mayor complejidad al análisis producto de los intentos de justificar -sin una base lógicamente fundamentada- la presencia de las relaciones de mercado en el seno de la propiedad estatal.
Así en 1935 se institucionaliza el cálculo económico como una fórmula para dar raciocinio a la conducta de dirección económica de la sociedad, pero se cometió un gran error, ya que se dijo que el cálculo económico era formal y que nada de eso tenía contenido. Una categoría no existe sin contenido, y el cálculo económico tiene una base que es la existencia del mercado a partir de determinadas condiciones, pero eso nunca se explicó correctamente entonces.
Ya en 1951 -ante los problemas que confrontaba la URSS para avanzar en el crecimiento extensivo de la economía- se abrió de nuevo la discusión. Stalin – en su ensayo “Los problemas económicos del socialismo en la URSS”- vuelve a plantear que la presencia de las relaciones monetario-mercantiles se debía a distintas formas de propiedad, tesis muy similar a lo planteado por Preobrazenski muchos años atrás.
Esa explicación permaneció sin una solución científica, hasta los años sesenta. Es en los debates en torno a la reforma económica en la URSS que duraron de 1958 a 1965 que se empieza a profundizar en cómo es posible que exista el mercado si ha desaparecido como algo preponderante la propiedad privada.
Surgió entonces una explicación –basada en una relectura del tomo I de El Capital-, que los productores aislados entre sí no hallan formas de conectar sus intereses de modo común, diríamos, socializándolos. Tiene que haber un mecanismo de vínculo entre ellos, y ese mecanismo lo da el mercado. Por lo tanto es el aislamiento económico relativo aún en el seno de la propiedad social –que persiste unido a un bajo nivel de desarrollo relativo en la construcción del socialismo- el que provoca la existencia o la permanencia de relaciones mercantiles en el socialismo aunque no exista propiedad privada, pero esa explicación demoró sesenta años en llegar, lo que provocó un daño terrible a la teoría económica y a todo el funcionamiento del socialismo.

jueves, 5 de mayo de 2016

Confirman que Cuba no ha podido hacer ninguna operación bancaria con el dólar


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Casi dos meses después del anuncio de la administración Obama de las regulaciones que permitirían a Cuba el uso del dólar a los cubanos a sus instituciones financieras para ciertas transacciones, la nación caribeña no ha podido realizar ninguna operación bancaria, confirmó a Cubadebate una fuente gubernamental.
“No hemos podido hacer ninguna operación bancaria”, ratificó un funcionario de alto nivel de la Cancillería a propósito de la medida anunciada por los departamentos del Tesoro y Comercio, que entró en vigor el pasado 16 de marzo.
Hoy, la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) emitió una declaración sobre el anuncio del Departamento de Estado de incluir el café en la lista de productos cubanos del sector no estatal, que se podrían importar en ese país.  La ANAP recordó que para ese comercio, entre otras condiciones, tendrían que producirse transacciones financieras en dólares, “que hasta ahora no se han podido concretar”.
La política de persecución financiera contra bancos de terceros países, que se ven frenados para operar con Cuba, ha generado multas por más de diez mil millones de dólares solamente en los últimos tres años. No se permite que las entidades financieras cubanas tengan bancos corresponsales en EEUU, encareciendo y alargando innecesariamente trámites, incluso cuando la Isla utiliza una moneda diferente al dólar.
En vísperas de la visita del Presidente Barack Obama a La Habana a finales de marzo, el Canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla aseguró que Cuba dejará de aplicar el gravamen de 10% al dólar a su entrada al país, pero solo cuando se compruebe que verdaderamente no hay persecución contra las transacciones de las finanzas cubanas en esa moneda.
Pero las sanciones siguen aplicándose, a pesar de la decisión del ejecutivo estadounidense. El 20 de abril pasado trascendió un litigio en un tribunal europeo contra la empresa estadounidense de pagos electrónicos PayPal, que bloqueó las cuentas de un cliente en Luxemburgo por hacer una transacción -comprar un boleto para ver una obra en cartelera que tenía la palabra Cuba en su título-, con el argumento de las sanciones estadounidenses.
En entrevista a un grupo de medios cubanos en marzo, el principal asesor en política exterior de Obama, Ben Rhodes, reconoció que no ha bastado con tomar la decisión de autorizar las transacciones con el dólar. Los bancos siguen expresando temor ante posibles sanciones. Rhodes dijo que, para cumplir su compromiso, la administración iba a “acudir a los bancos y entablar un diálogo con ellos para que entiendan; uno, que ya está permitido este tipo de transacción y dos, que no van a enfrentar ningún tipo de penalidad si toman esa medida”.
La inercia de las sanciones aplicadas por tan largo tiempo ha provocado que los bancos estadounidenses tienen en sus computadoras programado el rechazo a las transacciones con Cuba, dijo Rhodes, “por ello trabajamos para tener un diálogo con ellos, explicarles que esto es un cambio y que ellos tienen que implementar cambios a su vez para que pueda este tipo de transacción ocurrir. Y nos hemos comprometido a ello, y lo dijimos nuevamente, que vamos a tener ese diálogo para que los bancos entiendan los cambios y los cubanos tengan acceso al dólar”.
Economistas han estimado que solo el ahorro que supondría eliminar las pérdidas por la devaluación de las monedas que debe utilizar Cuba en las operaciones financieras del país en casos como el euro y el dólar canadiense, sumarían para la Isla cientos de millones de dólares al año.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Abril, el peor mes de Macri

Por: Juan Manuel Karg

Pasaron apenas meses en la Argentina vertiginosa y dinámica: Macri pasó de ser comparado con Mandela por el nuevo “periodismo militante” en diciembre pasado, a recibir embates hasta de Cavallo y Mirtha Legrand en los últimos días. ¿Qué sucedió en el medio? Una devaluación de 60% en la moneda, más de 100 mil despidos y un tarifazo a la luz, el agua, el gas y el transporte. En resumen: medidas que provocaron creciente descontento social que se verifica en las calles (y hasta en las propias redes sociales del presidente). Dos movilizaciones multitudinarias tuvieron lugar en abril, con apenas 16 días de diferencia y sendos reclamos al gobierno: el regreso de Cristina Fernández, promovido por una torpe actuación del juez Bonadío y la hábil construcción de épica de la ex presidenta, acostumbrada a doblar la apuesta, y la multitud de las CGT y las CTA por el día del trabajador. Todo ello, ante un gobierno que ha tenido que suspender diversos eventos públicos ante el temor a protestas. Es decir: ante un poder que no domina el espacio público, al menos durante sus primeros meses.
Hay que decirlo: Moyano también tuvo que cambiar. Pasó de inaugurar un monumento a Perón junto al propio Macri, en plena campaña electoral, a fustigar sus políticas económicas en apenas 4 meses. No esperaba el desmoronamiento rápido que las encuestas detectan. No esperaba el poco olfato político inicial del macrismo en Balcarce 50. Pero ello sucedió merced al temprano ajuste, desaconsejado hasta por Durán Barba, y el líder camionero decidió volver a su hábitat natural: el sindicalismo. En el camino quedó su ¿ex? socio Barrionuevo, que sin ir a la marcha de las centrales, tampoco asistió al 1° de mayo de Macri, dejando en soledad a un presidente de por si solitario.
El desgaste también llega a los medios afines al gobierno: la nueva cadena nacional de las excavadoras sirve apenas para pasar el tiempo, pero mide menos que antes. Son los peligros de forzar una construcción mediática a 2500 kilómetros del epicentro del poder político (independientemente del rol de Báez, que deberá ser esclarecido). Así se da un fenómeno inédito: se comienza a buscar la realidad allí donde se pueda detectar, en las pocas voces alternativas que han quedado en pie. Por eso volvió Tiempo Argentino, en forma de cooperativa, y aumentaron las ventas de Página 12. Por eso el periodista Roberto Navarro mide más que canales de aire durante sus punzantes emisiones dominicales con su programa “Economía Política”. Por eso Victor Hugo Morales también retornó a su hábitat, la radio, tras el intento de acallamiento que sufrió. No son casos aislados: muestran que el tono monocorde aburre, y que hay necesidad de otras lecturas. Esto fue detectado hasta por periodistas afines al gobierno, que comenzaron a plantear algunos problemas comunicacionales del macrismo. Sin embargo, a juzgar por lo enunciado previamente, el problema del gobierno de MM de cara a las mayorías no es comunicacional, sino de políticas concretas. En definitiva, de para quien se gobierna.
Las próximas semanas serán cruciales para comprender mejor el nuevo escenario político del país. ¿Se animará el presidente a vetar la ley antidespidos, ante las presiones de los empresarios off shore con los que se reunió recientemente en Olivos? ¿Se animará el sector más envalentonado del poder judicial a embestir directamente contra CFK, esta vez bajo la forma de una prisión preventiva? Hay más preguntas que certezas. El único gran titular que hay a esta hora es el siguiente: el que pasó fue el peor mes de Macri en el gobierno. Si el kirchnerismo reaccionó ante sus momentos más complejos con dinámica política -y, precisamente, con una matriz: redoblar la apuesta, ganar la agenda pública- la fórmula del macrismo ante momentos esquivos en la Rosada no queda del todo claro.

jueves, 24 de marzo de 2016

Obama y la economía cubana: Entender lo que no se dijo

"Viva Cuba Libre", en en una calle de La Habana, este 22 de marzo de 2016. Foto: Desmond Boylan/ AP
“Viva Cuba Libre”, en en una calle de La Habana, este 22 de marzo de 2016. Foto: Desmond Boylan/ AP
Tuve la oportunidad de participar en varios encuentros con la delegación que acompañó al Presidente Obama y escucharlo en tres intervenciones; y siento ahora el deber de compartir con mis compañeros lo que interpreté de lo que se dijo, y también de lo que no se dijo, pues en política lo que se deja de decir suele ser tan importante como lo que se dice.
Hay dos direcciones complementarias de pensamiento para interpretar esta visita y todo el proceso de intento de normalización de las relaciones: interpretar lo que significa para una valoración del pasado, e interpretar lo que significa para una proyección hacia el futuro.
De cara al pasado es evidente que el proceso de normalización recién iniciado en las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos hay que interpretarlo como una victoria mayúscula del pueblo revolucionario y socialista cubano, de sus convicciones, de su capacidad de resistencia y sacrificio, de su cultura, de su compromiso ético con la justicia social; así como también como una victoria de la solidaridad con Cuba de América Latina.
Hay cosas que nos resultan tan evidentes a los cubanos que a veces olvidamos subrayarlas.
  • Se inició esta normalización en vida de la generación histórica que hizo la Revolución, y conducida por líderes de esa misma generación.
  • Implicó un reconocimiento de la institucionalidad revolucionaria cubana, reconocimiento que no hubo hacia el Ejército Libertador en 1898, ni hacia el Ejército Rebelde en 1959 (si lo hubo, sin embargo, hacia las dictaduras de Gerardo Machado y Fulgencio Batista).
  • Incluyó un reconocimiento explícito de los logros de la Revolución, al menos en Educación y Salud (que fue lo que se mencionó)
  • Incluyó un reconocimiento explícito a la ayuda solidaria de Cuba hacia otros pueblos del mundo, y su aporte a causas nobles tales como la salud mundial, y la eliminación del apartheid en África.
  • Incluyó una aceptación explícita de que las decisiones sobre los cambios y los modelos socioeconómicos en Cuba corresponden exclusivamente a los cubanos, que tenemos (hemos ganado) el derecho a organizar nuestra sociedad de manera diferente a como otros lo hacen.
  • Implicó la declaración del abandono de la opción militar y subversiva, así como la intención de abandonar la coerción, como instrumentos de la política norteamericana hacia Cuba.
  • Expresó el reconocimiento del fracaso de las políticas hostiles contra Cuba de las administraciones precedentes, lo que implica (aunque no fuese declarado así) el reconocimiento de resistencia consciente del Pueblo Cubano, ya que las políticas hostiles solamente fracasan ante las resistencias tenaces.
  • Reconoció el sufrimiento que el bloqueo ha causado al Pueblo Cubano.
  • No partió este proceso de concesiones cubanas en uno solo de nuestros principios. Tampoco en los reclamos de cese del bloqueo y devolución del territorio ilegalmente ocupado en Guantánamo.
  • Incluyó el reconocimiento público de que los Estados Unidos estaban aislados en América Latina y en el mundo por su política hacia Cuba.
No creo que haya nadie medianamente lúcido e informado en el mundo que pueda interpretar este proceso de normalización en curso como otra cosa que no sea una victoria de Cuba en su diferendo histórico con los Estados Unidos.
De cara al pasado es esa la única interpretación posible.
Ahora bien, de cara al futuro las cosas son más complejas, y hay al menos dos interpretaciones extremas posibles, y sus variantes intermedias:
  • La hipótesis de la conspiración perversa
  • La hipótesis de las concepciones divergentes sobre la sociedad humana
En las calles de Cuba se discute hoy sobre ambas. Alerto al lector en este punto que no voy a argumentar por ahora a favor o en contra de una de estas dos hipótesis, o de las combinaciones diversas de ambas. Los acontecimientos futuros se encargarán de hacerlo, y cada cual sacará “sus propias conclusiones” en este “pasaje a lo desconocido”.
Quienes se adhieren a la hipótesis de la conspiración perversa ven las palabras del Presidente Obama como una falsa promesa o un sutil engaño que responde a un plan concebido para que abramos las puertas al capital norteamericano y a la influencia de sus medios de comunicación; para que permitamos la expansión en Cuba de un sector económicamente privilegiado, que con el tiempo se iría transformando en la base social de la restauración capitalista y el renunciamiento a la soberanía nacional. Serían los primeros pasos del camino de retorno hacia la Cuba de ricos y pobres, dictadores y mafiosos, que teníamos en los años 50.
Los cubanos que piensan así, tienen derecho a hacerlo: hay muchos hechos en la historia común que justifican esa enorme desconfianza. Son conocidos y no necesito enumerarlos aquí.
Mucha gente recuerda la famosa frase atribuida al Presidente Franklin D. Roosevelt cuando dijo del dictador nicaragüense Anastasio Somoza: Tal vez Somoza sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”.
Ciertamente ni el Presidente Obama, ni las actuales generaciones de norteamericanos de buena voluntad (que hay muchos) tienen la culpa, como personas individuales, de las primeras etapas de esa trayectoria histórica. Pero también es innegable que  esa historia está ahí, y que impone condicionamientos a lo que ellos pueden hacer, y a nuestra manera de interpretar lo que ellos hacen. Los procesos históricos son mucho más largos que una vida humana, y eventos ocurridos hace muchas décadas influyen en nuestras opciones de hoy, porque condicionan actitudes colectivas que tienen una existencia objetiva, relativamente independiente de las ideas y las intenciones de los líderes.
Aún distanciando al Presidente Obama de las políticas agresivas e inmorales de administraciones precedentes, que organizaron invasiones, cobijaron terroristas, estimularon asesinatos de líderes cubanos e implementaron el intento de rendir por hambre al Pueblo Cubano; aún estableciendo esa distinción, no se puede olvidar que Obama solo no es la clase política de los Estados Unidos. Hay muchos otros componentes del poder ahí, que siempre han estado presentes, lo están hoy, y lo estarán cuando termine el mandato de Obama dentro de algunos meses, y en el futuro previsible. Los estamos viendo en la campaña electoral en curso.
Para ser honesto con todo el que lea esta nota, debo reconocer que el Presidente Obama no dio aquí la impresión de ser el articulador de una conspiración perversa, sino la de ser un hombre inteligente y culto, que cree en lo que dice. Lo que sucede entonces es que las cosas en las que él cree (con todo su derecho) son diferentes a las que creemos nosotros (también con todo nuestro derecho).
Esa es la segunda hipótesis, la de las concepciones divergentes sobre la sociedad humana, las cuales fueron muy evidentes en todos los momentos de la visita a Cuba del Presidente Obama y su delegación, en todo lo que se dijo, y también en lo que se dejó de decir.
Fue muy claro que la dirección principal de la relación de los Estados Unidos con Cuba estará en el campo de la economía, y dentro de este, la estrategia principal será relacionarse con el sector no estatal y apoyarlo.
Fue muy claro, en el discurso y en los mensajes simbólicos, en tomar distancia de la economía estatal socialista cubana, como si la propiedad “estatal” significase propiedad de un ente extraño, y no propiedad de todo el pueblo como realmente es.
En la necesidad de que exista un sector no estatal en la economía cubana no tenemos divergencias. De hecho la expansión del espacio de los cuentapropistas y las cooperativas es parte de la implementación de los Lineamientos surgidos del 6º Congreso del Partido. Donde está la divergencia es en el rol que debe tener ese sector no estatal en nuestra economía:
  • Ellos lo ven como el componente principal de la economía; nosotros lo vemos como un complemento al componente principal que es la empresa estatal socialista. De hecho hoy ese sector no estatal, si bien se acerca a ser el 30% del empleo, no alcanza a aportar el 12% del PIB, lo que indica su carácter limitado para la generación de valor agregado.
  • Ellos lo hacen equivaler a “la innovación”; nosotros lo vemos como un sector de relativamente bajo valor agregado. La innovación está en la alta tecnología, la ciencia y la técnica, y sus conexiones con la empresa estatal socialista. El espíritu innovador del pueblo cubano se expresó en estos años de muchas otras maneras, tales como el desarrollo de la biotecnología y sus medicamentos y vacunas, la formación masiva de informáticos en la UCI, la agricultura urbana, la revolución energética y otros muchos logros del periodo especial, nada de lo cual se mencionó en los discursos de nuestros visitantes.
  • Ellos ven el emprendimiento privado como algo que “empodera” al pueblo; nosotros lo vemos como algo que empodera a “una parte” del pueblo, y relativamente pequeña. El protagonismo del pueblo está en las empresas estatales, y en nuestro gran sector presupuestado (que incluye la salud, la educación, el deporte, la seguridad ciudadana) que es donde se trabaja realmente para todo el pueblo y donde se genera la mayoría de la riqueza. No se puede aceptar el mensaje implícito de hacer equivaler el sector no estatal con “el pueblo cubano”. Eso no fue dicho de esa manera tan brutal, pero se interpreta del discurso de una forma demasiado clara.
  • Ellos separan tácitamente el concepto de “emprendimiento”, y el de propiedad estatal. Nosotros vemos en el sector estatal nuestras principales opciones de emprendimientos productivos. Así lo explicamos en el Foro de empresarios al ilustrar la organización en que trabajo (El Centro de Inmunología Molecular) como “una empresa con 11 millones de accionistas”.
  • Ellos ven al sector no estatal como una fuente de desarrollo social; nosotros lo vemos en un rol doble, pues también es una fuente de desigualdades sociales (de lo que ya tenemos evidencias, como ilustran los recientes debates sobre los precios de los alimentos), desigualdades que habrá que controlar con una política fiscal reflejo de nuestros valores.
  • Ellos creen en la función dinamizadora de la competencia (aunque este concepto ha sido cuestionado ya incluso por ideólogos serios de la economía capitalista). Nosotros conocemos su función depredadora y de erosión de la cohesión social, y creemos más en la dinámica que proviene de programas de país.
  • Ellos creen en que el mercado distribuye eficientemente la inversión respondiendo a la demanda; nosotros creemos que el mercado no responde a la demanda real sino a la “demanda solvente”, y profundiza las desigualdades sociales.
  • Ellos se apoyan en la trayectoria de desarrollo empresarial de los Estados Unidos, cuya economía despegó en el Siglo XIX, en condiciones de la economía mundial que son irrepetibles hoy. Nosotros sabemos que las realidades de los países subdesarrollados de economía dependiente son otras, especialmente en el Siglo XXI, y que el desarrollo económico y científico-técnico no ocurrirá a partir de pequeños emprendimientos privados en competencia, ni intentando reproducir la trayectoria de los países hoy industrializados, con 300 años de diferencia. Sería la receta de la perpetuación del subdesarrollo y la dependencia, con una economía diseñada como apéndice y complemento de la economía norteamericana, cosa que ya ocurrió en el Siglo XIX, cuando esa dependencia nos sumió en el monocultivo y cerró el camino de la industrialización. Para entender eso sirve la Historia, y por ello no podemos olvidarla.
Emprender el camino de la convivencia civilizada “con nuestras diferencias”, implica conocer bien a fondo y por todo el Pueblo Cubano, dónde es que están esas diferencias, para poder evitar que decisiones puntuales aparentemente racionales ante problemas económicos tácticos, nos puedan llevar a errores estratégicos; y peor aún, que otros nos empujen a ello, a través de las cosas que se dicen y las que no se dicen.
Supimos evitar esos errores en los inicios del periodo especial, ante la desaparición del campo socialista europeo y la marea ideológica neoliberal de los 90. Sabremos hacerlo mejor ahora.
La convivencia civilizada ciertamente nos aleja del riesgo y la barbarie de la guerra (militar y económica), pero no nos exonera de dar la batalla en el plano de las ideas.
Necesitamos vencer en esa batalla de ideas para poder vencer en la batalla económica.
La batalla económica del Siglo XXI cubano se dará en tres campos principales:
  1. El de la eficiencia y capacidad de crecimiento de la Empresa Estatal Socialista, y la inserción de esta en la economía mundial
  2. El de la conexión de la ciencia con la economía a través de empresas de alta tecnología, con productos y servicios de alto valor añadido que enriquezcan nuestra cartera de exportaciones
  3. El de la limitación consciente de la expansión de las desigualdades sociales, a través de la intervención del Estado Socialista
En esos campos se decidirá el Siglo XXI de los cubanos.
La batalla de ideas consiste en consolidar pensamiento y consenso sobre hacia donde queremos ir, y sobre los caminos concretos para llegar.
Las aguas del estrecho de La Florida no deben ser un campo de conflicto bélico, y es muy bueno para todos que así sea, pero esas aguas seguirán separando por mucho tiempo dos concepciones diferentes de la convivencia humana, de la organización de los hombres para la vida social y el trabajo, y de la distribución de sus frutos. Y también es muy bueno que así sea. Nuestro ideal de sociedad humana está enraizado en nuestra experiencia histórica y en el alma colectiva de los cubanos, sintetizada magistralmente por el pensamiento de José Martí. Él estudió y entendió mejor que nadie en su tiempo la sociedad norteamericana y dijo: “nuestra vida no se asemeja a la suya, ni debe en muchos puntos asemejarse”.
La creencia básica del capitalismo, incluso en los que así lo creen honestamente, es la construcción de prosperidad material basada en la propiedad privada y la competencia. La nuestra se basa en la creatividad movida por los ideales de equidad social y solidaridad entre las personas, incluidas las generaciones futuras. Nuestro concepto de sociedad es el futuro, y aunque el futuro se demore, atrapado en los condicionamientos objetivos del presente, sigue siendo el futuro por el que hay que luchar.
La propiedad privada y la competencia son el pasado, y aunque ese pasado siga existiendo necesariamente dentro del presente, pasado sigue siendo.
Hay que saber siempre ver los conceptos que están detrás de las palabras que se dicen, y las razones que están detrás de las palabras que no se dicen.
La batalla por nuestro ideal de convivencia humana estará en las manos de las actuales generaciones de jóvenes cubanos, que enfrentarán en su tiempo desafíos diferentes a los de las generaciones revolucionarias del Siglo XX, pero igualmente grandes y trascendentales, y también más complejos.
Al analizar la complejidad de sus desafíos les confieso que quisiera ingresar otra vez en la Unión de Jóvenes Comunistas, cuyo carnet (Nº7784, de 1963) tengo ahora mismo sobre mi mesa. Sigo siendo comunista, pero he de aceptar que ya no puedo seguir siendo “joven”. Pero si puedo compartir con los jóvenes el análisis de lo que hoy se dice, y la develación de lo que no se dice, y construir junto con ellos las herramientas intelectuales que necesitamos para las batallas que vienen.
José Martí escribió en abril de 1895: “De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: Ganémosla a pensamiento”.