Mostrando entradas con la etiqueta armas de fuego. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta armas de fuego. Mostrar todas las entradas

martes, 14 de junio de 2016

Matar por matar

Resultado de imagen para armas en eeuu



En el imaginario colectivo de gran parte del mundo la sociedad norteamericana es la sociedad ideal. Según esa construcción más que ideológica mitológica, una verdadera proeza de la industria cultural de ese país, los Estados Unidos son una sociedad abierta, de intensa movilidad social, pletórica de derechos, igualitaria, amante de la paz, los derechos humanos, la justicia y la democracia. Una sociedad, además, que se ha arrogado una misión supuestamente encomendada por la Providencia para difundir por todo el mundo el mensaje mesiánico y salvífico que redimiría a la humanidad de sus pecados y sus miserias.
Pero esa imagen nada tiene que ver con la realidad. Estados Unidos es una sociedad profundamente desigual, en donde el diferencial de ingresos y riquezas entre los más ricos y los más pobres asumió, en el último cuarto de siglo, ribetes escandalosos y jamás vistos en su historia. Una sociedad que a siglo y medio de la abolición de la esclavitud sigue estigmatizando y persiguiendo a los afroamericanos con una virulencia que, desde que uno de ellos, Barack Obama, asumió la presidencia de la república no hizo sino crecer. Hacía décadas que policías blancos no mataban a tantos negros en las calles de Estados Unidos. Una sociedad que presume de ser democrática cuando los más brillantes intelectuales de ese país no dudan en caracterizarla como una obscena plutocracia.
Pero sobre todo, Estados Unidos es una sociedad enferma, con una proporción de adictos a toda clase de drogas que no tiene parangón a escala mundial y que constituye el gran estímulo para el negocio del narcotráfico; y con una propensión al asesinato indiscriminado de niños en una escuela, de personas en un cine, de afroamericanos que concurren a su iglesia, de gente que acude a un shopping, de estudiantes que concurren a sus clases en la universidad o de gays que van a un bar con sus amigos y que, de repente, entra uno de estos psicópatas armados hasta los dientes y comienza a disparar sin ton ni son, al voleo, matando por matar. Y no son hechos aislados sino rasgos profundos y reiterativos de una patología social. Un reportaje de la BBC indica que en el año 2015 hubo en Estados Unidos 372 balaceras masivas, que mataron un total de 475 personas e hirieron a 1.870.
La de Orlando, el asesinato masivo más importante de la historia norteamericana, agrega 50 más a esa lista ominosa y 53 heridos, algunos de ellos de extrema gravedad. Un problema crónico que se retroalimenta con los crímenes interminables que la Casa Blanca perpetra sin pausa en Medio Oriente y Asia Meridional, lo que despierta en algunos un incontrolable deseo de venganza. Según el New York Times el atacante en bar de Orlando habría llamado al 911 de la Policía poco antes de efectuar su ataque y manifestó su lealtad el Estado Islámico. Testigos aseguran que antes de comenzar a disparar gritó “Alá es grande”, aunque hay que tener cuidado con estas informaciones.
Más allá de estas dudas, el matar por matar, o matar para vivir un momento de celebridad, como el cretino que acabó con la vida de John Lennon en Nueva York, o matar a cualquiera para vengar los crímenes de Estados Unidos en su cruzada contra el Islam (como parecería ser la motivación en este caso) se ha convertido en una constante histórica y un síntoma del nivel de locura que prevalece en una sociedad que pretende erigirse como el non plus ultra de nuestro tiempo cuando en realidad es una formación social afectada por una grave patología que, poco a poco, va destruyendo los fundamentos mismos de cualquier convivencia civilizada.

jueves, 27 de agosto de 2015

La Casa Blanca pide restringir la venta de armas tras el asesinato de los dos periodistas en Virginia

En la rueda de prensa a raíz de la muerte de los dos periodistas en Virginia, el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, dijo que:”Hay algunas cosas de sentido común que solo el Congreso puede hacer y que sabemos que tendrían un impacto tangible en la reducción de la violencia armada”.
Earnest lamentó que es “otro ejemplo de que la violencia armada se está convirtiendo en algo demasiado común en comunidades pequeñas y grandes de todo EE UU”. Tras la matanza de 20 niños y 6 adultos en 2012 en una escuela de Connecticut, Obama anunció el plan más restrictivo en dos décadas para controlar el uso de armas, pero su iniciativa fracasó en el Congreso.
Obama pretendía extender el control de antecedentes a todas las transacciones comerciales de armas, prohibir los rifles de asalto y limitar el número de balas. Varios tiroteos recientes han reabierto entre algunos legisladores y grupos sociales el debate sobre los resquicios existentes en el sistema de antecedentes. En promedio, cada día 297 personas reciben disparos de armas de fuego en EE UU, de las cuales 89 resultan ser fatales según la Campaña Brady contra la Violencia de las Armas.
De momento, se desconoce cómo obtuvo Vester Lee Flanagan la pistola que usó contra los periodistas en un centro comercial en el pueblo de Moneta. También si tenía antecedentes delictivos o de enfermedades mentales.
En EE UU, con 321 millones de habitantes, se calcula que hay 270 millones de armas de uso privado, lo que se traduce en una media de nueve armas por cada diez ciudadanos. Es la proporción más alta del mundo. Duplica la proporción de Yemen, el segundo país en la clasificación.
(Con información de Última Hora)