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martes, 13 de octubre de 2015

El segundo jaque a las mal llamadas Radio y Televisión Martí.

Por Edmundo García

Un blog de Miami dio a conocer una noticia sobre una reunión que tuvo lugar este miércoles 7 de octubre en los predios de la emisora Radio Martí en el sur de la Florida. El director Carlos García se ha traído desde San Diego a Alberto Pando, un experto en medios de comunicación que trabajó antes con Televisa, para entregarle el cargo de gerente general. Pando su unió a la mexicana Natasha Crujeiras, no hace mucho promovida a jefa de contenido de esa agencia del gobierno federal.
esteAlgunos empleados han puesto el grito en el cielo y hablan de una conspiración para descubanizar a Radio Martí, pero en verdad no es más que un intento, bastante tardío por cierto, por detener la emisión inútil de mentiras y calumnias hacia Cuba sin la menor credibilidad y rigor periodístico.
Es risible el punto de vista de los empleados de Radio Martíque se ven amenazados por la presencia del nuevo gerente general, pues solo les está pidiendo cosas que son simplemente de oficio en la práctica del periodismo; como es la contrastación de las fuentes, no usar lenguaje ofensivo, no calumniar, etc.
Si los periodistas de Radio Martí se sienten ofendidos y maniatados por seguir ciertas reglas básicas de la profesión, es porque hasta ahora se han estado desenvolviendo sin control, arbitrariamente, propagando mentiras que ni ellos mismos se creen.
Además de que nunca me interesó hacer declaraciones para ese medio, no cuentan allí ni con un segundo de mi voz porque se trata de una simple cuestión de seguridad, porque en Radio y Televisión Martí editan como les viene en gana, post producen los materiales sin respetar la intención del entrevistado y luego de todo eso, si después de publicado no les gusta, lo desaparecen de la red sin dar una explicación.
Detrás de las exigencias de Alberto Pando a sus subordinados se nota la decisión federal, gubernamental, de ponerlos a trabajar bajo los estándares del periodismo norteamericano. Por tanto, la reacción hostil ante lo que no es más que una lógica exigencia profesional, demuestra el deseo de algunos de mantenerse sobreviviendo en una especie de feudo o finca privada donde nadie les pide cuentas.
Cada vez que a Radio Martí no le ha convenido una noticia, la ha suplantado con una falsedad. Ha llegado a cuestionar la política del presidente Obama hacia Cuba y a editorializar en su contra para satisfacer los gustos de la derecha cubanoamericana de Miami, la mayoría de cuyos líderes están afiliados al partido Republicano.
Es lógico entonces que llegara un día en que el gobierno Demócrata detuviera esta situación. Es por eso que creo que la reunión mencionada al principio de este artículo no es más que el primero de un grupo de pasos que se van a dar hasta que finalmente pase lo que tiene que suceder; que es el cierre definitivo de ese proyecto violatorio de la tranquilidad y la soberanía cubana. Algo que el presidente Raúl Castro ha denunciado recientemente en la ciudad de New York; y también altos funcionarios cubanos como el Canciller Bruno Rodríguez y la Directora para América del Norte de la Cancillería, Josefina Vidal.
Si cada vez la opinión pública es más consciente del inútil gasto que significa un plan como Radio y TV Martí, donde el salario medio un empleado es 92 mil dólares anuales, más beneficios; si por otra parte el gobierno federal ha decidido exigirle estándares nacionales en el ejercicio del periodismo que los empleados no quieren o no pueden cumplir; sumado a que Cuba no permitirá nunca que se viole su espacio radioeléctrico nacional; entonces, Radio y TV Martí no tienen posibilidades; se encuentran en la última etapa de su existencia. Están condenadas al vacío, la nulidad, el olvido.
Acaban de recibir el segundo jaque, ya que el primero lo recibieron el primer día de su existencia. El pueblo cubano ni les escucha, ni les ve. Quienes siguen la partida no dan mucho más de un año para que reciban algo tan definitivo como un simple Jaque Mate Pastor.

sábado, 10 de octubre de 2015

Raúl en Nueva York


(Por Atilio A. Boron) 

Al Secretario de Estado John Kerry debería reconocérsele la hidalguía que trasuntan sus palabras cuando dijo, al explicar ante la prensa internacional el cambio de la política de Estados Unidos hacia Cuba, que “durante más de cincuenta años tratamos de aislar a Cuba del sistema hemisférico, y los que terminamos aislados fuimos nosotros”. Reconoció una gran verdad: a lo largo de esta pulseada de medio siglo la pequeña isla del Caribe, gigantesca por su proyección moral y por su condición de potente faro de referencia para los procesos de liberación en África, Asia y América Latina, terminó por imponer sus condiciones a la Roma americana: normalización de relaciones sin renunciar un ápice a los postulados de la revolución, sus conquistas históricas y sin abandonar siquiera por un momento la ruta escogida hacia su segunda y definitiva independencia. Claro que Washington tampoco archiva sus viejos planes: seguirá promoviendo el “cambio de régimen” en Cuba, lo que demuestra que, parafraseando a Jorge Luis Borges, “el imperio es incorregible”, y proseguirá con sus planes de dominación mundial denunciados a lo largo de décadas por Noam Chomsky, ese Bartolomé de las Casas del imperio norteamericano como apropiadamente lo llamara Roberto Fernández Retamar. 

El empecinamiento de Washington revela los alcances de la enfermiza obsesión cubana de la burguesía imperial: quieren apoderarse de esa isla desde hace más de doscientos años –como lo declarara en 1783 quien luego sería el segundo Presidente de Estados Unidos, John Adams- y no han podido. Pudieron con tantos otros países, pero no con Cuba. Esa obcecación, hecha crónica por el decurso de los siglos, se convierte en la madre de una conducta diplomática aberrante: se restablecen relaciones con Cuba pero se declara arrogantemente que no se cejará en el empeño por derrocar al gobierno con el que se “normalizan” relaciones y por acabar con las instituciones y las leyes de lo que, con desdén, se denomina “el régimen”. Esto en psiquiatría se llama “esquizofrenia”, en diplomacia se suele utilizar un término más amable: “duplicidad”, pero en el fondo es lo mismo. Y para lograr ese ilegal y sedicioso cambio de régimen -imaginemos la recíproca: ¡que Raúl Castro hubiera declarado que al normalizar relaciones con Estados Unidos La Habana no cejaría en sus esfuerzos para derrocar al gobierno y al orden social imperante en aquel país!- Washington apela a un arsenal de instituciones gubernamentales o no, todas financiadas por el Tesoro estadounidense, con el irreprochable, en el papel, propósito de “revitalizar a la sociedad civil”. El Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Álvaro García Linera, hace rato que viene denunciando el carácter de tentáculos del imperialismo de estas ONGs cuya verdadera misión es bien otra: socavar desde adentro a los gobiernos de izquierda y progresistas de la región. Esta consigna: “revitalizar a la sociedad civil”, es un conveniente eufemismo que encubre su verdadero objetivo: subvertir el orden constitucional y precipitar la caída de todo gobierno considerado inamistoso por, o insumiso ante, los mandamases del imperio. Ejemplos recientes y sumamente aleccionadores de la “revitalización de la sociedad civil” auspiciados por Washington son Ucrania, Libia, Siria y antes, en Nuestra América, Honduras y Paraguay. 

La heroica resistencia de Cuba es la que le otorga a ese país un prestigio internacional que sólo un puñado de grandes potencias pueden exhibir. Y eso fue siempre así, una constante en la historia de la Revolución. Es un lugar común entre los especialistas señalar que pese a su subdesarrollo la Cuba revolucionaria siempre tuvo una política exterior independiente. Aún en los años más férreos de la vinculación económica con la URSS y el Comecón Cuba hacía su política exterior en función de sus principios y de los intereses generales de la revolución en el Tercer Mundo. Contrariamente a lo que decían los dizque expertos norteamericanos, La Habana jamás fue un “proxy” de Moscú. Su decisiva participación en la liquidación del apartheid en Sudáfrica a través de la guerra en Angola fue obstinadamente rechazada por la URSS, pero Fidel hizo lo que sabía que debía hacer. Y tenía razón y por eso ganó. Lo mismo su apoyo a diversos movimientos de liberación nacional en Nuestra América, Asia o África, vistos con malos ojos por la burocracia soviética. Esta independencia, costosa y moralmente inobjetable, se traduce en el enorme prestigio otorga al país que procede de ese modo. Y Cuba lo tiene, en grado sumo. La reciente visita del Presidente Raúl Castro a Estados Unidos, con motivo de la Asamblea General de las Naciones Unidas, es una rotunda prueba de ello. Ningún otro presidente de América Latina y el Caribe tuvo una presencia tan destacada en Nueva York: el cubano pronunció tres importantes discursos: uno en la Cumbre de la ONU sobre los objetivos del desarrollo sostenible; otro, al día siguiente, 27 de Septiembre, en la  “Conferencia de líderes globales sobre igualdad de género y empoderamiento de las mujeres”, para concluir con la alocución presentada el 28 de Septiembre en el marco de la 70ª Asamblea General de Naciones Unidas. Aparte de ello mantuvo reuniones bilaterales con Barack Obama, Vladimir Putin, François Hollande; el Secretario General de la ONU Ban Ki-Moon, Alexander Lukashenko (Belarús),  Filipe Nyusi (Mozambique), Stefan Löfven (primer ministro de Suecia) y Nicolás Maduro, al paso que mantuvo un breve reunión informal con Xi Jinping y entrevistas con influyentes personalidades del país anfitrión como el expresidente Bill Clinton; diez Congresistas de ambos partidos: los senadores Patrick Leahy y Heidi Heiltkamp; con Andrew Cuomo (el poderoso Gobernador del estado de Nueva York), Bill de Blasio (Alcalde de la ciudad de Nueva York) y numerosos empresarios; residentes cubanos y activistas de la solidaridad.

Volviendo a lo de Kerry, Cuba no sólo no pudo ser “aislada del mundo”, como quería la derecha norteamericana y sus peones de Miami, sino que por la coherencia de su trayectoria, por la intransigencia absoluta en la defensa de sus principios se ganó el respeto de propios y ajenos. Al punto tal que para diseñar una nueva política para el hemisferio Washington tuvo primero que comenzar a desmontar su política en relación a Cuba. Esto era el prerrequisito necesario para comenzar a reconquistar la influencia perdida al sur del Río Bravo. A tal grado llega el respeto por la isla caribeña que aún gobiernos de derecha en la región se plegaron al coro de amigos que exigían el fin del bloqueo y del ostracismo al que había sido condenada por su inclaudicable derecho a ser dueña de su propio destino. Hacia fines de mes, el 27 de Octubre, volverá a ponerse a votación en la Asamblea General de la ONU la cuestión del bloqueo de Estados Unidos a Cuba. Hace más de veinte años que la mayor de las Antillas viene ganando esa votación por un margen escandaloso de votos. El año pasado 188 países condenaron el bloqueo (eufemísticamente llamado “embargo” por Estados Unidos) contra dos votos a favor del bloqueo (Estados Unidos y su verdugo regional, el gobierno genocida de Israel) y tres abstenciones de países de la Micronesia y de nula gravitación en el sistema internacional. Con los desarrollos abiertos desde el 17 de Diciembre pasado es probable que el resultado sea aún más contundente a favor de la isla. De todos modos, la comunidad internacional ya se ha expedido y el bloqueo a Cuba quedó inscripto en la historia como uno de los mayores crímenes perpetrados, por tanto tiempo, por la más poderosa superpotencia de la historia contra un pequeño gran país cuyo imperdonable pecado ha sido cumplir con el sueño libertador de Martí. No obstante, después de esta nueva victoria diplomática quedará un largo trecho por recorrer para si no acabar al menos atenuar los efectos del bloqueo: el presidente de Estados Unidos no puede alegar impotencia porque tiene en sus manos una serie de prerrogativas que le permiten hacerlo sin tener que pasar por el Congreso, hoy dominado por una turba inculta y reaccionaria que avergonzaría a los Padres Fundadores de la nación norteamericana. ¡Imagínense a un Washington, un Jefferson, un Hamilton, un Franklin, escuchando a esperpentos como Ileana Ros- Lehtinen, Marco Rubio y Lincoln Díaz-Balart o a quienes ovacionaron de pie en numerosas ocasiones las regurgitaciones racistas y genocidas de Benjamin Netanyahu! Obama puede hacerlo y hay algunas señales de que aspira a retirarse de la presidencia con algunos gestos que le permitan pasar a la historia con un balance final un tanto más favorable.

jueves, 1 de octubre de 2015

Cuba pide en Naciones Unidas declarar uso de armas nucleares como crimen de lesa humanidad

Bruno Rodríguez ParrillaEl canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, exhortó a la ONU a declarar como una violación del Derecho Inter­nacional y crimen de lesa humanidad el uso, o amenaza de uso de las armas nu­cleares, bajo cualquier circunstancia.
“La única manera de garantizar que la humanidad no sufrirá nunca más el terrible impacto de las armas nucleares, es su prohibición completa y eliminación total”, afirmó Rodríguez.
Ante la Asamblea Ge­neral por el Día Internacional para la eliminación total de las armas nucleares, el Canciller cubano opinó que más que una conmemoración, la fecha de­be ser una jornada de movilización y reflexión sobre la responsabilidad colectiva ante el grave peligro de ese tipo de armas para la paz mun­dial y la supervivencia de la hu­manidad, destaca Prensa Latina.
“Vivimos el absurdo de un mun­do que realiza gastos exorbitantes en armamentos, incluyendo armas nu­cleares cada vez más mortíferas, mien­tras se afirma que no hay recursos suficientes para combatir el ham­bre, la pobreza y las enfermedades”.
Dijo que a 70 años de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, nada justifica que la humanidad con­tinúe amenazada por la existencia de casi 16 000 artefactos nucleares, más de 4 000 de ellos listos para ser utilizados de inmediato.
Rodríguez recordó que la Pro­clama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz por parte de la Celac es un instrumento capital en ese empeño.
Ese texto consagra el respeto de los principios y normas del Derecho Internacional, una cultura de paz y el firme compromiso con la promoción del desarme nuclear como ob­jetivo prioritario, explicó ante el plenario de la ONU.
(Tomado de agencias)

jueves, 24 de septiembre de 2015

Llegó Raúl a Nueva York

Raúl Castro Ruz
El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros llegó en horas del mediodía de hoy jueves a la ciudad de Nueva York, para asistir a la Cumbre sobre la Agenda Post 2015 y participar en el Debate General del 70 periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU.
Integran la delegación cubana Bruno Rodríguez Parrilla ministro de Relaciones Exteriores; Abelardo Moreno Fernández, viceministro de Relaciones Exteriores y Rodolfo Reyes Rodríguez, Embajador, Representante Permanente de Cuba ante la Organización de las Naciones Unidas.

viernes, 24 de julio de 2015

John Dinges sobre las relaciones Cuba-EEUU: “Soy optimista”

John Dinges. Foto: La Otra  Voz, Chile.
John Dinges. Foto: La Otra Voz, Chile.
John Dinges es uno de los analistas políticos más reconocidos de Estados Unidos e invitado recurrente a los debates sobre América Latina, tema en el cual es un experto de culto. Fue él quien, en plena campaña por la Presidencia de los Estados Unidos, desenterró en 2008 la historia de que el aspirante republicano a la Casa Blanca, John McCain, había viajado hasta Santiago de Chile en 1985 para reunirse con el entonces dictador chileno, Augusto Pinochet. Este desconocido encuentro terminó siendo admitido por los portavoces de la campaña de McCain, con el consiguiente terremoto en la arena política de Washington.
Profesor asociado y director de la radio en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia, escribió junto a Saul Landau el clásico Assassination on Embassy Row(Pantheon 1980), un libro que devela con espíritu detectivesco el asesinato del ex canciller chileno Orlando Letelier y la mano de Pinochet con la anuencia de la CIA en este crimen.
De hecho, es la memoria de Saul la que nos junta en Washington, unas horas después de la reapertura de la Embajada de Cuba en Estados Unidos. Landau, que murió en septiembre de 2013 en su casa de Alemeda (California), fue documentalista e investigador, y un incansable batallador por la causa de los Cinco cubanos presos en Estados Unidos. Lo extrañamos, particularmente ahora que se han restablecido las relaciones entre los dos países, un acontecimiento que habría hecho muy feliz a este hombre de convicciones profundas, amigo de Dinges hasta el final de sus días, un personaje entrañable en privado y un ardiente conversador en público.
Finalmente, la entrevista está pactada, y empieza por donde debía.
-¿Qué habría usted conversado con Saul el 20 de julio? No tengo ninguna duda de que habría sido invitado a la ceremonia de reapertura de la Embajada de Cuba en Washington ese día.
-Para Saul, habría sido un dia trascendental. Había dedicado gran parte de su vida a la causa de Cuba, porque tenía un gran amor por Cuba que nacía con sus primeros viajes en los años 60, cuando andaba por toda la isla filmando a Fidel y a la revolución incipiente.  Muchas veces contaba Saul de las misiones y negociaciones “secretas” durante la presidencia de Jimmy Carter, cuando Saul y otros norteamericanos empujaba la apertura hacia Cuba.
No me atrevo a “channel” el espíritu de Saul desde su lugar de paz en otra dimensión, pero siento su presencia muy fuerte en estos días. Me habla, me reta, como siempre. Se queja de la cobertura de prensa, nos explica lo que realmente significa la presencia de la bandera cubana que flamea de nuevo en Washington, y nos recuerda de todo lo que queda por hacer para alcanzar la justicia, tanto en su país como en América Latina. Porque Saul también amaba a su país, con todos sus errores e injusticias. Y también,  seguramente, Saul habría tenido un chiste preparado para contarnos en la recepción de lunes, tal vez la del rabino, el sacerdote y el imán, que entraron al Bar Hemingway (John se refiere al bar dentro de la Embajada, especializado en mojitos, que lleva el nombre del Nobel estadounidense)…
-Algunos analistas consideran que este giro de la política de Obama respecto a Cuba obedece, como en otros momentos de la administración demócrata, a asuntos de política interna. ¿Es así?
-Creo que Obama esta muy consciente de su legado como presidente, de cómo la historia lo tratará. Habría que ver lo logrado con Cuba (romper un impasse de mas de 50 años de enemistad), junto con la reforma en el sistema de salud (realmente revolucionaria, en términos de EEUU) y –recién—con el acuerdo con Irán, que hace posible un camino a la no-guerra (para no decir a la paz) en el Medio Oriente. Con respecto a la política interna, ¡yo diría que es al revés! El hecho es que el tema de Cuba ha dejado de ser  decisivo en la política nacional, ni siquiera los es en el Estado de Florida. Obama ha aprovechado un consenso inmenso a favor de la normalización de relaciones con Cuba —la encuestas muestran niveles de aprobación por encima de 60 por ciento, y mayoritarias incluso entre Republicanos y cubanos-americanos.
-¿Cuáles han sido a su juicio los resultados tangibles en la relación bilateral desde el 17 de Diciembre?  
-Cuba deja de ser una isla misteriosa y inalcanzable para los norteamericanos. Es muy común —subrayo, muy común— escuchar a personas que nunca han pensado mucho en Cuba decir ahora: “Quiero ir, quiero conocer a Cuba antes de que se cambie demasiado. De hecho, los números de visitantes a Cuba desde EEUU se disparan.
Para Estados Unidos, la nueva relacion con Cuba elimina un escollo en las relaciones con toda la región, donde se consideraba la actitud de EEUU una irracionalidad y un estupidez. Pero,  ¿tangible? Los resultados no son muy tangibles. En Cuba, con excepción del aumento de turismo, la vida no cambia mucho por efecto de la nueva relación. Pero sí, tal vez en cuanto a esperanza para el futuro. Creo que eso sería otro dicho de Saul.
-¿Cuáles son a su juicio los mayores obstáculos que tiene por delante el proceso “largo y difícil” -como lo han reconocido ambas partes- para la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos?
-Sí. Primero, hay que reconocer que relaciones “normales” no son compatibles con la prohibición de viajar, con un embargo económico, con una historia reciente de operaciones semi-clandestinas por parte de Estado Unidos de fomentar descontento económico y social. Espero ver en el futuro cercano gestos de amistad y de acercamiento. Por parte de Estados Unidos, sería importante el desmantelamiento de la prisión de Guantánamo, y la reducción al mínimo de fuerzas militares en la base. Por parte de Cuba, un gesto de distensión hacia los cubanos de Miami no costaría nada, y podría tener beneficios enormes.
Los obstáculos existen tanto en la política cubana como en la política estadounidense. Hay mucha desconfianza, hay una historia larga de agresión. Pero habría que tomar en serio el ambiente de respecto y amabilidad que se ha notado esta semana en el primer encuentro en Washington entre los ministros respectivos, John Kerry y Bruno Rodríguez.
Pienso que a partir de este momento, el enfoque de cambios va a ser en lo económico, en lo técnico, en lo diplomático. Seria ilusorio esperar cambios radicales en las estructuras políticas en Cuba. Igualmente irrealista pensar que Estados Unidos va a dejar de hablar de democracia y derechos humanos.
Pero en las relaciones económicas, aun sin anular el embargo, se puede vislumbrar avances progresivas y irreversibles. Ya hemos visto el establecimiento del primer “pacto de corresponsalía” entre un banco de Florida y una de Cuba. En el campo de ventas de equipos electrónicos para expandir el sistema de internet/banda ancha, tengo entendido que las licencias han sido aprobado por Estados Unidos, y están a la espera de órdenes de Cuba.
La realidad es que no hay apuro en cuanto a lo que pasa con Estados Unidos. Lo importante ya pasó. Mas importante, pienso yo, es el proceso interno en Cuba, especialmente en las reformas económicas y financieras. Estados Unidos ha dejado de ser una amenaza a Cuba, pienso yo, pero todavía no es parte del dinamismo interno, no es un factor de cambio.  Y así debe ser, tal vez por mucho tiempo más, mientras Cuba decide y construya su nuevo camino.
-Si llega a la Casa Blanca una administración republicana, ¿vendrían abajo todas las decisiones de Obama en torno a Cuba?
-Creo que va a ser imposible volver atrás a la política de aislamiento de Cuba. No tiene que ver con Republicanos y Demócratas. La estabilidad del nuevo proceso hacia la normalización diplomática y económica viene del fuerte apoyo del proceso de parte de los múltiples sectores del mundo de la industria, de finanzas, de agricultura, y también en la misma comunidad cubano-americano. Ya no depende de los amigos políticos progresistas que empujaron el proceso históricamente. Ahora los interesados en el éxito del intercambio con Cuba tiene representación en casi todos los sectores de la sociedad norteamericana. Soy optimista.

martes, 21 de julio de 2015

Discurso del Canciller cubano en la Ceremonia de Reapertura de la Embajada en EEUU

El Ministro de Relaciones Exteriores Bruno Rodríguez en la apertura de la Embajada de la Isla en Washington. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

“Hoy se abre la oportunidad de empezar a trabajar para fundar unas relaciones bilaterales nuevas y distintas a todo lo anterior”

Discurso del Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, Bruno Rodríguez Parilla, en la Ceremonia de Reapertura de la Embajada de Cuba en los Estados Unidos.
Washington, 20 de julio de 2010
Excma. Sra. Roberta Jacobson, secretaria de Estado Adjunta y señores funcionarios del Gobierno de los Estados Unidos que la acompañan:
Honorables Miembros del Congreso:
Estimados Representantes de las Organizaciones, Movimientos e Instituciones estadounidenses que han realizado ingentes esfuerzos por el cambio de política hacia Cuba y el mejoramiento de las relaciones bilaterales:
Estimados Representantes de las Organizaciones y Movimientos de la emigración patriótica:
Excelentísimos Sres. Embajadores:
Compañeros de la Delegación Cubana:
Encargado de negocios José Ramón Cabañas, funcionarios y trabajadores de la Embajada de Cuba:
Estimadas amigas y amigos:
La bandera que honramos a la entrada de esta sala es la misma que aquí fue arriada hace 54 años, conservada celosamente en la Florida por una familia de libertadores y luego por el Museo de nuestra ciudad oriental de Las Tunas, como anticipación de que este día tendría que llegar.
Ondea nuevamente en este lugar la bandera de la estrella solitaria que encarna la generosa sangre derramada, el sacrificio y la lucha más que centenaria de nuestro pueblo por la independencia nacional y la plena autodeterminación, frente a los más graves desafíos y peligros.
Rendimos homenaje a todos los que cayeron en su defensa y renovamos el compromiso de las generaciones presentes y, con absoluta confianza en las que vendrán, de servirla con honor.
Invocamos la memoria de José Martí, quien vivió consagrado a la lucha por la libertad de Cuba y conoció profundamente los Estados Unidos. En sus “Escenas Norteamericanas”, nos dejó una nítida descripción de la gran nación del norte y el elogio de lo mejor de ella. También, nos legó la advertencia de su desmedida apetencia de dominación que toda una historia de desencuentros ha confirmado.
Hemos llegado aquí gracias a la conducción firme y sabia del líder histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz, a cuyas ideas siempre guardaremos lealtad suprema. Recordamos su presencia en esta ciudad, en abril de 1959, para promover relaciones bilaterales justas y su sincero homenaje a Lincoln y Washington. Los propósitos que tempranamente lo hicieron venir, son los que hemos intentado en estas décadas y coinciden exactamente con los que nos proponemos hoy.
Muchos en esta sala, políticos, periodistas, personalidades de las letras o las ciencias, estudiantes, activistas sociales estadounidenses, atesoran infinitas horas de enriquecedora conversación con el Comandante que les permitieron comprender mejor nuestras razones, objetivos y decisiones.
Este acto ha sido posible por la libre e inquebrantable voluntad, la unidad, el sacrificio, la abnegación, la heroica resistencia y el trabajo de nuestro pueblo, y por la fuerza de la Nación y la cultura cubanas.
Varias generaciones de la diplomacia revolucionaria confluyeron en este esfuerzo y entregaron sus mártires. El ejemplo y el verbo trepidante de Raúl Roa, el Canciller de la Dignidad, continúan animando la política exterior cubana y estarán en el recuerdo de los más jóvenes y de los futuros diplomáticos.
Soy portador de un saludo del Presidente Raúl Castro, expresión de buena voluntad y de la sólida decisión política de avanzar, mediante el diálogo basado en el respeto mutuo y la igualdad soberana, hacia una convivencia civilizada, aun dentro de las diferencias entre ambos gobiernos, que favorezca la solución de los problemas bilaterales, promueva la cooperación y el desarrollo de vínculos mutuamente ventajosos como desean y merecen ambos pueblos.
Sabemos que ello sería una contribución a la paz, el desarrollo, la equidad y la estabilidad del continente, al ejercicio de los propósitos y principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y en la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada en la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, en La Habana.
Con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la reapertura de Embajadas, culmina hoy una primera etapa del diálogo bilateral y se abre paso al complejo y seguramente largo proceso hacia la normalización de las relaciones bilaterales.
Es grande el desafío porque nunca ha habido relaciones normales entre los Estados Unidos de América y Cuba pese a un siglo y medio de intensos y enriquecedores vínculos entre los pueblos.
La Enmienda Platt, impuesta en 1902 bajo ocupación militar, cercenó un esfuerzo libertador que había contado con la participación o la simpatía de no pocos ciudadanos norteamericanos y dio origen a la usurpación de territorio cubano en Guantánamo. Sus nefastas consecuencias marcaron indeleblemente nuestra historia común.
En 1959, Estados Unidos no aceptó la existencia de una pequeña y vecina isla totalmente independiente y unos años después, aun menos, la de una Revolución socialista que tuvo que defenderse, y desde entonces, encarna la voluntad de nuestro pueblo.
Cito la historia para afirmar que hoy se abre la oportunidad de empezar a trabajar para fundar unas relaciones bilaterales nuevas y distintas a todo lo anterior. Para ello, el gobierno cubano compromete toda su voluntad.
Solo la eliminación del bloqueo económico, comercial y financiero que tanto daño y privaciones ocasiona a nuestro pueblo, la devolución del territorio ocupado en Guantánamo y el respeto a la soberanía de Cuba darán sentido al hecho histórico que estamos viviendo hoy.
Cada paso que se avance contará con el reconocimiento y la favorable disposición de nuestro pueblo y gobierno, y recibirá seguramente el aliento y el beneplácito de la América Latina y el Caribe y del mundo.
Ratificamos la voluntad de Cuba de avanzar hacia la normalización de las relaciones con los Estados Unidos, con ánimo constructivo, pero sin menoscabo alguno a nuestra independencia, ni injerencia en asuntos que pertenecen a la exclusiva soberanía de los cubanos.
Persistir en objetivos obsoletos e injustos y solo proponerse un mero cambio en los métodos para conseguirlos, no hará legítimos aquellos ni ayudará al interés nacional de los Estados Unidos ni al de sus ciudadanos. Sin embargo, si así ocurriera, estaríamos dispuestos a aceptar ese desafío.
Acudiremos a este proceso, como escribiera el presidente Raúl Castro en su carta del 1ro. de julio al Presidente Barack Obama, “animados por la intención recíproca de desarrollar relaciones respetuosas y de cooperación entre nuestros pueblos y gobiernos”.
Desde esta Embajada, continuaremos trabajando con empeño para fomentar las relaciones culturales, económicas, científicas, académicas y deportivas, y los vínculos amistosos entre nuestros pueblos.
Trasmitimos el respeto y reconocimiento del gobierno cubano al Presidente de los Estados Unidos por su llamado al Congreso a levantar el bloqueo y por el cambio de política que ha enunciado, en particular por la disposición que ha expresado de ejercer sus facultades ejecutivas con ese propósito.
Recordamos especialmente la decisión del Presidente Carter de abrir Secciones de Intereses respectivas en septiembre de 1977.
Me complace agradecer al gobierno de la Confederación Suiza por su representación de los intereses cubanos durante los últimos 24 años.
En nombre del Gobierno y del pueblo de Cuba, deseo expresar nuestra gratitud a los miembros del Congreso, académicos, líderes religiosos, activistas, grupos de solidaridad, empresarios y tantos ciudadanos estadounidenses que se esforzaron a lo largo de muchos años para hacer llegar este día.
A la mayoría de los cubanos residentes en los Estados Unidos, que han defendido y reclaman una relación diferente de este país con nuestra Nación, expresamos reconocimiento. Nos han dicho, conmovidos, que multiplicarán sus esfuerzos, leales a la tradición de la emigración patriótica que sirvió de sustento a los ideales de independencia.
Expresamos gratitud a nuestros hermanos latinoamericanos y caribeños, que han estado de manera decisiva junto a nuestro país y reclamaron un nuevo capítulo en las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba, al igual que lo hicieron con extraordinaria constancia muchísimos amigos en todo el mundo.
Reitero nuestro reconocimiento a los gobiernos, aquí representados por el Cuerpo Diplomático, que con su voz y voto en la Asamblea General de las Naciones Unidas y en otros ámbitos dieron una contribución decisiva.
José Martí organizó desde aquí el Partido Revolucionario Cubano para conquistar la libertad, toda la justicia y la dignidad plena de los seres humanos. Sus ideas, reivindicadas heroicamente en el año de su Centenario, siguen siendo la esencial inspiración en este camino que nuestro pueblo, soberanamente, ha escogido.
Muchas gracias.

lunes, 20 de julio de 2015

Cuba y EEUU ya tienen Embajadas

La Embajada de Cuba en Washington, en una imagen de este domingo, cuando se ultimaban detalles para la apertura oficial. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
La Embajada de Cuba en Washington, en una imagen de este domingo, cuando se ultimaban detalles para la apertura oficial. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Desde las 00:01 de la madrugada de este lunes 20 de julio en las capitales de Cuba y Estados Unidos, que comparten el mismo huso horario, abrieron oficialmente las embajadas de ambos países, después de más de 54 años de que el gobierno de Dwight Eisenhower rompiera las relaciones con la Isla y John F. Kennedy poco después levantara el bloqueo más largo de la historia contra una nación.
Pero a partir de las 10:33 de la mañana de este lunes, volverá a ondear la bandera cubana en una de las más hermosa mansiones de la capital de Washington, la marcada con el número 2630 de la Calle 16 en el barrio Adams Morgan. Aquí se concentrarán a esa hora unos 700 invitados y periodistas que asistirán a la ceremonia de apertura oficial de la Embajada de la República de Cuba.
La casona es calificada por el Registro Nacional de Plazas históricas de Estados Unidos como “una de las residencias más imponentes y enigmáticas” de la capital estadounidense.
El conjunto arquitectónico de tres pisos en piedra caliza sobresale por su imponente fachada con dos torres, pero sobre todo por la escalinata interior de mármol rematada por una cúpula con un bello vitral.
En la planta principal de la construcción, seis puertas laterales conducen a oficinas y sobre cada una de ellas, está el escudo de las seis provincias en que estaba dividida Cuba en la época en que se construyó la mansión.
Estas provincias son Pinar del Río, La Habana, Matanzas, Santa Clara, Camagüey y Oriente, cuya silueta recuerda las casonas del aristocrático barrio habanero del Vedado.
La Legación de Cuba en Washington fue convertida en embajada en 1923, en la época de la administración del entonces presidente cubano Alfredo Zayas (1921-1925). El edificio estuvo cerrado por un breve tiempo al romperse relaciones tras el golpe de Estado de Fulgencio Batista (1940-1944, 1952-1959) en 1952.
Funcionó como misión diplomática hasta el 3 de enero de 1961, cuando Washington decidió romper los lazos con el naciente gobierno revolucionario. 
La bandera cubana ondeando nuevamente en la ciudad de Washington a partir de este 20 de julio, significa el inicio de una nueva etapa entre las dos naciones hacia la normalización de sus relaciones. Pero las dos partes coinciden en que esta segunda fase de negociaciones será más larga y compleja que la precedente, aquella que concluye hoy con la apertura de embajadas y el restablecimiento pleno de las relaciones diplomáticas.
La ceremonia oficial de apertura solo tendrá lugar en la misión diplomática cubana. El gobierno de Barack Obama no ha fijado la fecha para su celebración, también al más alto nivel diplomático, en su sede habanera.
El ministro de Relaciones Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, es el primer canciller de la isla que visita oficialmente Washington desde 1959, y el jefe de la delegación cubana a la ceremonia de apertura en la capital estadounidense.
Después del acto esta mañana, se reunirá con su homólogo, el secretario de Estado John Kerry, en el Departamento de Estado. En ese edificio, también desde las primeras horas de este lunes, se ha desplegado una bandera cubana junto con todas las demás de los países con los que EEUU mantiene relaciones diplomáticas.

miércoles, 10 de junio de 2015

Canciller cubano sostiene encuentro con su homólogo alemán en Bruselas

El Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla asiste a la reunión de Cancilleres de la Unión Europea y la Comunidad de América Latina y el Caribe (UE-CELAC) en Bruselas, Bélgica, el martes, 9 de junio de 2015. Los ministros de Relaciones Exteriores se reúnen previo a la Cumbre UE-CELAC programada los días 10 al 11 junio. Foto: Emmanuel Dunand / AP.
El Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla asiste a la reunión de Cancilleres de la Unión Europea y la Comunidad de América Latina y el Caribe (UE-CELAC) en Bruselas, Bélgica, el martes, 9 de junio de 2015. Los ministros de Relaciones Exteriores se reúnen previo a la Cumbre UE-CELAC programada los días 10 al 11 junio. Foto: Emmanuel Dunand / AP.
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez; y su homólogo alemán, Frank-Walter Steinmeier, examinaron hoy la posibilidad de incrementar los nexos en todos los sectores, en encuentro que tuvieron en Bruselas, la capital de Bélgica, informó Prensa Latina.
“Hemos hablado de la necesidad de encontrar formas de auspiciar el desarrollo de las relaciones económicas bilaterales frente a inconvenientes que se derivan del bloqueo financiero de Estados Unidos contra Cuba”, dijo Rodríguez.
Añadió el canciller que los vínculos entre los dos países tienen una sólida base y existe voluntad de continuar expandiéndolos en todos los planos.
Alemania es un socio económico importante de nuestro país y los procesos de modernización de la economía cubana significan también una oportunidad para las compañías alemanas, afirmó.
Por su parte el titular de Relaciones Exteriores germano saludó el proceso iniciado en diciembre pasado para el restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.
“Espero que esa distensión sea una contribución positiva en un mundo que actualmente pasa por una difícil situación”, declaró el político socialdemócrata.
El canciller cubano invitó a su homólogo alemán a visitar Cuba y disfrutar de la hospitalidad de su pueblo.
La visita sucedería a la realizada por otros altos funcionarios europeos a la isla, entre ellos el presidente francés, François Hollande; y la Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini.
El titular cubano integra la delegación de su país a la II Cumbre de la Celac y la UE, que comienza mañana en la capital belga.
“Estoy convencido de que habrá que trabajar fuerte para que la cumbre arribe a conclusiones sustanciosas”, afirmó Rodríguez, quien consideró posible modificar la naturaleza de las actuales relaciones birregionales para hacerlas mutuamente ventajosas.
(Con información de la AIN)

sábado, 11 de abril de 2015

El encuentro entre Raúl y Obama fue “respetuoso y constructivo”: Bruno Rodríguez (+ Video y Fotos)

Rueda de prensa del canciller cubanao Bruno Rodríguez. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Rueda de prensa del canciller cubanao Bruno Rodríguez. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
El encuentro entre los presidentes de Cuba y de Estados Unidos “se desarrolló en un ambiente respetuoso y constructivo. Fue una reunión productiva“, aseguró elCanciller Bruno Rodríguez Parrilla, en conferencia de prensa en el hotel Sheraton, de Ciudad Panamá, durante la VI Crumbre de las Américas que concluye hoy.
Tras la reunión presidencial entre Raúl Castro Ruz y Barack Obama, el Ministro de Relaciones Exteriores aseguró que “un resultado es que ambos países conocemos mejor nuestros intereses y los límites de nuestras diferencias, que podemos respetar nuestras diferencias”.
Puntualizó que “el levantamiento del bloqueo es esencial para avanzar hacia la nornalización de relaciones”, y mostró su confianza en que “Obama posee facultades amplias que pueden modificar aspectos sustanciales” de la situación, en referencia a esa medida.
Ambos mandatarios intercambiaron sobre el proceso de restablecimiento de las relaciones diplomáticas -dijo-, las posibilidadades de cooperación existentes en esferas de interés mutuo, los pasos que deben darse como parte de un proceso hacia la normalización de las relaciones bilaterales, en particular, el levantamiento del bloqueo.
También señaló la necesidad de “aprovechar los intereses comunes en diversas áreas, entre ellas el combate al narcotráfico y el terrorismo, la búsqueda de la ciberseguridad, la protección del medio ambiente, la investigación en materia de cambio climático y el enfrentamiento de pandemias”.
Antes de responder preguntas en inglés y español, el Canciller sintentizó los principales puntos que ambos países intercambiaron en la reunión y aseguró que el Presidente Raúl Castro le reiteró a Barack Obama “su convencimiento de que, a pesar de las profundas diferencias entre los gobiernos de Cuba y de EEUU, podemos convivir de manera pacífica y civilizada en beneficio de nuestros países y pueblos, lo cual contribuiría, seguramente, a la paz y la seguridad regional”.
La reunión entre los dos presidentes tuvo lugar en “un salón acordado del Centro de Convenciones Atlapa, de Ciudad Panamá, que duró aproximadamente una hora y 20 minutos; privada, obviamente, y no voy a dar detalles de lo conversado entre ambos mandatarios”.

¿Qué viene después de este encuentro en Panamá?

El Canciller aseguró que el primer paso que viene después de este encuentro entra ambos mandatarios, será trabajar en “un cambio de política”, que implica “el reconocimiento al gobierno revolucionario mediante el restablecimiento de relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas”.
En esta primera etapa relacionada con aspectos puramente diplomáticos, tal como distintos voceros del gobierno de EEUU han señalado, se ha trabajado de mutuo acuerdo y “se alcanzan algunos progresos para crear el contexto apropiado para hacerlo”.
Añadió que para “Cuba, y hablamos de intereses respectivos, es importante que concluya con una decisión justa que implique la salida (de la Isla) de la lista de países patrocinadores del terrorismo, en la que nunca nuestro país debió estar, porque es absolutamente injusto e infundado”.
Otro punto importante discutido es “el restablecimiento de servicios bancarios a nuestra Sección de Intereses en Washington, que fueron cortados hace más de un año como consecuencia de la aplicación del bloqueo en el sector financiero”.
Dijo que se trabaja también en aspectos relacionados con el normal funcionamiento de ambas embajadas.
“Entiendo que si bien permanecen aspectos que requerirán ulteriores negociaciones, ambos Presidentes confirmaron su interés de avanzar, tal como se anunció el 17 de Diciembre, y encontrar terreno común, basados en el núcleo esencial de las Convenciones de Viena sobre las relaciones diplomáticas y consulares; el absoluto respeto por parte del personal diplomático acreditado en cada de una de las capitales a las leyes nacionales del Estado receptor”, aseguó.
Una vez que concluya el periodo relacionado con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas, “que podría ocurrir una vez que se avance suficientemente, haya un contexto propicio, haya incluso un contexto regional apropiado con una atmósfera de armonía y avenencias y avances en las relaciones de EEUU con todo y cada uno de los países de América Latina y el Caribe” -acotó-, podrá trabajarse en fijar fechas, lo cual puede ocurrir en un futuro próximo.
Aseguró que resuelto esto, “entraremos entonces en un proceso seguramente largo difícil, complejo, hacia la normalización de las relaciones bilaterales, que supone resolver, como elemento esencial la completa eliminación del bloqueo a Cuba y otros aspectos bilaterales importantes, como la ocupación ilegal de territorio cubano en la zona de Guantánamo o la consecución de programas relacionados con asuntos internos de nuestro país”.

Procesos separados

Ante una pregunta del enviado especial de la Agencia de Información Nacional, Jorge Legañoa, Rodríguez aseguró que el proceso de apertura de las embajadas y de restablecimiento de las relaciones entre Cuba y EEUU, está separado de la normalización de las relaciones entre los dos países.
El el proceso hacia la normalización de las relaciones bilaterales “será largo, difícil y complejo” y deberá estar centrado “en la eliminación del bloqueo a Cuba y en otros asuntos de esa naturaleza, que ya mencioné. Puedo decir que los progresos fundamentales serán, obviamente, en la primera etapa”.
Dijo que “Cuba aprecia los pasos muy limitados que ha dado el gobierno de los EEUU, mediante decisiones ejecutivas del Presidente Barack Obama, en relación con pequeñas modificaciones de muy escasos aspectos del bloqueo, pero que van en una dirección positiva”.
Y añadió que tal como el Presidente ha prometido involucrarse con el Congreso en un debate dirigido a levantar el bloqueo este mismo año -como dijo en su discurso del Estado de la Unión-, “nosotros esperaríamos también que el Presidente utilice sus muy amplias facultades ejecutivas con toda determinación para producir cambios sustanciales en la aplicación práctica del bloqueo”.

Los estadounidenses no están informados sobre Cuba

Uno de los mayores problemas que han condicionado las situaciones conflictivas en las relaciones bilaterales, a jucio del Canciller, “es la falta de información de la opinión pública estadounidense en relación con lo que ocurre realmente en Cuba”.
Si los ciudadanos estadounidense pudieran viajar libremente a Cuba, como puede hacer hacia cualquier otro punto del planeta, excepto esta isla pequeña que está a 90 millas de Estados Unidos, “podría recibir información de primera mano de lo que allí ocurre”, afirmó el Canciller.
“Puedo decir que Cuba no aplica ninguna medida discriminatoria contra los viajeros de EEUU o contra sus compañías, contra sus académicos, científicos, artistas o deportistas. La falta de esas relaciones ha sido, sin dudas, uno de los factores condicionantes del estado actual”, aseguró.
Cada vez que el pueblo de los EEUU recibió información suficiente y exacta sobre la realidad de Cuba, añadió Rodríguez, tal como muestran ahora numerosas encuestas de muy disímiles encuestadoras, manifiesta “un apoyo abrumador a un cambio de política de los EEUU hacia Cuba”.
Y recordó que es un derecho legítimo, particularmente esgrimido por los estadounidenses, “que son personas que defienden fuertemente sus derechos constitucionales, sus libertades civiles, sus derechos humanos”, y recomendó considerar que ellos exijan en este caso “sus derechos a viajar libremente, a recibir información libremente y a formarse su propia opinión”.
Aseguró que después de este proceso que ha ocurrido en año y medio, al igual que las conversaciones telefónicas -dos entre ambos Presidentes desde el 17 de diciembre último-, y la reunión que se efectuó en la tarde de hoy, se puede asegurar “que un resultado principal es que ambos gobiernos conocemos mejor nuestros respectivos intereses y también los límites de nuestras diferencias y hemos encontrado terreno común en la disposición de tener un comportamiento civilizado, que respete nuestras diferencias, pero que esté orientado a establecer relaciones en el interés de nuestros pueblos, de nuestros países”.
“Cuba manifestó su disposición a discutir en un plano de igualdad soberana y reciprocidad cualquier asunto bilateral, e incluso cualquier otro asunto, siempre que ocurra con pleno respeto a nuestra independencia, a nuestra soberanía y haya enfoques recíprocos”, añadió.
Rodríguez incluyó entre estos asuntos los pertenecientes al ámbito de los derechos humanos, sobre lo cual acaba de producirse una reunión bilateral en Washington.
“Mi esperanza es que a partir de esta reunión, continuemos trabajando concentrados en el tema de las relaciones diplomáticas y la reapertura de embajadas y que de la misma manera, el presidente de los EEUU pueda avanzar en el cambio de política que él ha proclamado”, concluyó.

Cuba no ha puesto ninguna condición para restablecer relaciones diplomáticas

“La próxima ronda de conversaciones diplomáticas bilaterales será pronto, tan pronto como sea posible”, dijo el Ministro, quien recordó que “Cuba no ha puesto ninguna condición para el restablecimiento de relaciones diplomáticas o la reapertura de embajadas”.
El Canciller añadió que “Cuba no suele poner condiciones, porque respeta la soberanía de sus estados iguales y porque la igualdad soberana supone el absoluto respeto al derecho internacional y a los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas”.
No hay ninguna condición impuesta por la parte cubana para el restablecimiento de relaciones o la apertura de embajadas, reiteró.
Por supuesto, aclaró, hay intereses respectivos -el tema de la salida de la Isla de la lista de países terroristas, los servicios bancarios en la Oficina de Intereses de La Habana en Estados Unidos: “No sé si alguien conoce alguna embajada que no tenga servicios bancarios en este momento en el planeta, excepto la Sección de Intereses de Cuba en Washington”, recordó.
Finalmente, reiteró “tal como expresó el Presidente Raúl Castro Ruz, en su íntervención del 17 de diciembre y luego, el 20 de diciembre-, el agradecimiento del gobierno cubano a su santidad el Papa Francisco y al Vaticano, por su apoyo a este proceso de conversaciones.

El Sheraton

Por ironías de la vida, la conferencia de prensa se produce en un hotel de la misma cadena que hace pocos años expulsó a una delegación de 16 empresarios y directivos cubanos, que participaban en un encuentro con representantes del sector energético estadounidense.
En el 2007, fueron sacados del María Isabel Sheraton, de Ciudad México. Brookly McLauglin, vocera del Departamento del Tesoro, explicó las “razones” de la decisión: “El hotel en la ciudad de México es una subsidiaria estadounidense y por lo tanto está prohibido de proveer un servicio a Cuba o a sus nacionales. El hotel actuó de acuerdo con las sanciones de Estados Unidos”.
Tras el encuentro presidencial “un resultado es que ambos países conocemos mejor nuestros intereses y los límites de nuestras diferencias, que podemos respetar nuestras diferencias”, dijo Rodríguez. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Tras el encuentro presidencial “un resultado es que ambos países conocemos mejor nuestros intereses y los límites de nuestras diferencias, que podemos respetar nuestras diferencias”, dijo Rodríguez. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, leyó una declaración según la cual la reunión se desarrolló en un clima “respetuoso” en el que se analizó una amplia “variedad de temas” y se coincidió en “la necesidad de crear ambiente propicio para avanzar hacia el restablecimiento de las relaciones diplomáticas”. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, leyó una declaración según la cual la reunión se desarrolló en un clima “respetuoso” en el que se analizó una amplia “variedad de temas” y se coincidió en “la necesidad de crear ambiente propicio para avanzar hacia el restablecimiento de las relaciones diplomáticas”. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Oídos en la Conferencia de Prensa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Los periodistas en la Conferencia de Prensa del Canciller cubano Bruno Rodríguez, en el Sheraton, de Ciudad Panamá. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
"El levantamiento del bloqueo es esencial para avanzar hacia la nornalización de relaciones", dijo el Canciller cubano. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
“El levantamiento del bloqueo es esencial para avanzar hacia la nornalización de relaciones”, dijo el Canciller cubano. Todo quedó grabado. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate