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jueves, 26 de mayo de 2016

Subversión contra Cuba: ¿Un cambio de política o un ajuste en su forma?

Por Reydel Reyes Torres


Tan temprano para la naciente Revolución cubana como el 6 abril de 1960, el Subsecretario de Estado para Asuntos Iberoamericanos de los Estados Unidos, Lester D. Mallory, redactó el contenido de un memorándum secreto, desclasificado en 1991, donde afirmó:
“La mayoría de los cubanos apoyan a Castro (…) No existe una oposición política efectiva (…) el único medio posible para hacerle perder el apoyo interno (al gobierno) es provocar el desengaño y el desaliento mediante la insatisfacción económica y la penuria (…) Hay que poner en práctica rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica (…) negándole a Cuba dinero y suministros con el fin de reducir los salarios nominales y reales, con el objetivo de provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno.
Bajo esa filosofía, once administraciones estadounidenses consecutivas han tratado de asfixiar por la fuerza al proceso revolucionario cubano y para ello, han empleado todo tipo de subterfugios, recursos y agresiones hasta llegar al actual contexto donde han planteado que los anteriores métodos fracasaron. Perciben que es hora de implementar otros más sutiles y solapados para, de diversas maneras, penetrar la conciencia del individuo, tratar de influir y llevar adelante sus planes. No es un problema de cambiar contenidos en la política hacia la Isla, es la “necesidad” de modificar la forma de instrumentarla.
Volviendo a la historia que el presidente Obama conminó a olvidar en el “edulcorado” discurso pronunciado en el Gran Teatro de La Habana durante su visita a Cuba, debemos traer a este artículo un fragmento del libro publicado en 1963 de quien fuera uno de los primeros jefes de la CIA, Allan Dulles Allí hace referencia de manera cínica al diseño subversivo instrumentado por Estados Unidos contra la Unión Soviética y el resto de los países del desaparecido campo socialista.
Después de leídos los conceptos de ese “ilustre” protagonista de la Guerra Fría, se podría llegar a la conclusión de que ese mismo esquema la Casa Blanca lo ha aplicado contra Cuba durante más de 50 años. Tras un análisis de las declaraciones y acciones concretas de su actual inquilino y los asesores más cercanos, no cabe dudas que incrementarán los esfuerzos por impulsar esos objetivos con el propósito de hundir la obra social de una Revolución que continúa afrontando desafíos y amenazas.
En aquel texto, Allan Dulles planteó:
“Gracias a su diversificado sistema propagandístico, Estados Unidos debe imponerle su visión, estilo de vida e intereses particulares al resto del mundo, en un contexto internacional donde nuestras grandes corporaciones trasnacionales contarán siempre con el despliegue inmediato de las fuerzas armadas, en cualquier zona geográfica, aún las más distantes, sin que les asista a ningún país agredido el derecho natural a defenderse.
“Debemos lograr que los agredidos nos reciban con los brazos abiertos, pero estamos hablando de ciencia, de una ciencia para ganar en un nuevo escenario, a la mente de los hombres. Antes de los portaviones y los misiles llegarán los símbolos, los que venderemos como universales, glamorosos, modernos, heraldos de la eterna juventud y la felicidad ilimitada”.
A 53 años de publicada “la teoría” de Dulles, el contenido y la forma de esa estrategia, de marcado carácter imperial y anticomunista, se implementa tal cual contra Cuba y en la actualidad se sustenta en cientos de proyectos subversivos orientados, con sus particularidades, a todos los sectores sociales. La prioridad son los jóvenes y el emergente sector de las formas de gestión no estatal, a los cuales consideran que pueden manipular, porque están cada vez más distanciados del proyecto político, económico y social de la Revolución, cuando en la práctica son importantes segmentos del pueblo cubano que acompañan activamente las transformaciones socioeconómicas de la nación.
En la veterana estrategia anticubana, el gobierno de los Estados Unidos, en complicidad con sus aliados ideológicos, emplea cientos de entidades, agencias y organizaciones no gubernamentales, enclavadas en territorio estadounidense y en terceros países. Acerca de esto, el periodista norteamericano Tracey Eaton, en una entrevista concedida al colega Iroel Sánchez el 26 de junio del 2015, comentó:
“Yo vi un informe que decía que entre 1996 y 2012 la USAID y el Departamento de Estado dieron 111 premios y contratos a 51 socios, el promedio es de 12 subcontratistas por cada contratista, entonces en ese caso si multiplicas 111 por 12 puede ser que hubo en ese tiempo 1 332 programas relacionados con Cuba. Para tratar de saber qué están haciendo la USAID, el Departamento de Estado y la NED es muy difícil saber, porque hay muchos programas a la vez y tocan todo tipo de sector de la sociedad cubana y esa es la idea para lograr construir una “sociedad civil amplia”.
Tracey enmarca ese análisis hasta el 2012; sin embargo, acerca de los fondos destinados para los denominados programas de democracia en Cuba, solo se necesita acudir a las propias informaciones públicas que registran la asignación por el Congreso norteamericano de 284 millones de dólares en los últimos 20 años para programas subversivos orientados a “promover la democracia en Cuba”.
Entre el 2009 y 2012, durante el actual gobierno Obama, cada año fueron asignados 20 millones. En el 2013 bajó a 13 millones; mientras en el 2014 y 2015, en pleno inicio y desarrollo del proceso de restablecimiento de las relaciones bilaterales, destinaron otra vez 20 millones, cifra que se ha sostenido para el año en curso. A esto se suman los dineros dedicados a las trasmisiones ilegales de Radio y Televisión Martí, que desde 1984 a 2015, cinco administraciones estadounidenses han dedicado cerca de 797 millones de dólares.
¿Acaso, tras esos análisis Cuba puede darse el lujo de pasar la página de la historia como solicitó el presidente Obama, ante una maquinaria diseñada para fabricar permanentemente proyectos subversivos orientados a un “cambio de régimen” que no logran materializar?
Algunos piensan que el restablecimiento de las relaciones entre ambas naciones, la apertura de Embajadas, la reciente visita del presidente de Estado Unidos a Cuba y las conversaciones bilaterales, obedecen a una especie de acontecimiento extraordinario donde todo ha cambiado y que ya el pueblo cubano no tiene enemigo ideológico. Nada más lejos de la realidad. Sólo tres días después de que Barack Obama se fue de Cuba, el Departamento de Estado anunció un programa de orientación de prácticas comunitarias por más de 750 mil dólares para “jóvenes líderes emergentes de la sociedad civil cubana”, sobre el cual organizaciones sin ánimo de lucro e instituciones educativas están invitadas a presentar propuestas y la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado apoyaría en su gestión. Conclusión: más subversión.
Ante esos acontecimientos, el pueblo cubano, sus jóvenes, intelectuales, académicos, campesinos y obreros, no se han dejado engañar con ambigüedades ni frases diseñadas para intentar confundir. A cada hecho concreto, se ha brindado una respuesta inteligente y firme, porque están convencidos que todo lo que se intenta ejecutar contra Cuba en el plano de la subversión político-ideológico está concebido dentro del entorno de la llamada Guerra No Convencional que desarrolla Estados Unidos contra gobiernos de izquierda, que les resulta incómodos por el carácter revolucionario de la obra social que desarrollan.
Al respecto, algunos analistas del diferendo histórico entre Cuba y EE.UU. han planteado que la estrategia de la Casa Blanca por la cual accedió a restablecer los vínculos con la Isla, no solo obedece al desplome de su desgastada agresividad contra la Revolución cubana. Subyace otra intención orientada a garantizar que con el proceso de normalización de las relaciones entre Washington y La Habana, se “abre una posibilidad” para influir en Latinoamérica y restablecer el neoliberalismo en la región. El objetivo es mostrar una Cuba que “cede” ante el nuevo escenario y se distancia del apoyo histórico a los pueblos del llamado Tercer Mundo, a los movimientos o gobiernos de progresistas y revolucionarios.
Esta es una teoría que no se puede descartar. Durante más de cinco décadas ha sido imposible para las administraciones estadounidenses desacreditar los vínculos solidarios de la Revolución cubana con las mayorías de las naciones; desmontar su historia y la autoridad de Cuba en la arena internacional, específicamente en América Latina.
Lo cierto es que para Washington es necesario continuar los intentos de subversión contra la Revolución cubana a la vez que, en complicidad con la ultraderecha latinoamericana, despliega una compleja operación contra Venezuela y Brasil, cumpliendo con los postulados de la Circular de Entrenamiento 18-01 del Ejército de EE.UU., documento doctrinal básico de la Guerra No Convencional, cuyas definiciones promulgan “actividades dirigidas a posibilitar el desarrollo de un movimiento de resistencia o la insurgencia, para coaccionar, alterar o derrocar a un gobierno o tomar el poder (…)”, la cual acompañan con una intensa campaña mediática donde muestran el empleo de botellas incendiarias, disturbios callejeros, cifras sobre supuestos heridos y muertos, familiares sufriendo las pérdidas, el drama, la tragedia humana y el horror.
Esos episodios de la Guerra No Convencional, que el propio gobierno de los Estados Unidos ha bautizado con varios nombres, desde Guerra Híbrida, de Cuarta Generación, Irregular, Conflicto de No Guerra, Poder Blando, Poder Inteligente, Huella Ligera, entre otros términos, son la manera de tergiversar el lenguaje, empleando conceptos engañosos que pretenden dar la apariencia de fenómenos “benignos”, con la intención de que esas guerras, a diferencia de las otras, no se vean de igual forma y que sean aceptadas por todo tipo de públicos.
Resulta que en la caso de nuestro país, también se intenta edulcorar engañosamente los términos para dar la impresión de que se ha cambiado una política. Como planteara la periodista cubana Rosa Miriam Elizalde, en su artículo titulado: “Ningún analista serio en EEUU apoya los programas de “promoción de la democracia” para Cuba:
El concepto de promoción de la democracia, que el gobierno de Estados Unidos ha utilizado para Cuba, solo sustituyó otro término cargado de resonancia peyorativa, como un conjuro mágico por el que se deseaba exorcizar la realidad. Promoción de la democracia suena menos peligroso que subversión o intervención en los asuntos internos de otro país, pero llámese como se llame, los fines no dejan lugar a la ambigüedad”.
Hoy como nunca antes, contra la Revolución cubana y las revoluciones sociales en países de América Latina se teje, de manera muy refinada, las doctrinas de Allan Dulles surgidas en pleno auge de la Guerra Fría. El gobierno de Estados Unidos procura alcanzar sus objetivos estratégicos mediante una guerra en la que predomina la subversión político-ideológica. Es una guerra en el plano psicológico, ideológico y cultural. Ante esas circunstancias, enfrentarla es un asunto de máxima prioridad para todo el pueblo cubano, que como dijera el General de Ejército “(…) no renunciará a los principios e ideales por los que varias generaciones de cubanos han luchado.”
A esta Isla, con una historia inmensa, le corresponde continuar defendiendo a ultranza la obra de la Revolución, que trasciende las fronteras de un país soberano, sin aceptar presiones, ni injerencias externas, bajo las premisas del Apóstol de plan contra plan, para no permitir nunca que prosperen en la mayor de las Antillas los intentos por introducir sutilmente plataformas de pensamiento neoliberal y de restauración del capitalismo neocolonial, enfiladas contra las esencias mismas de la nación y su sistema socialista.

sábado, 23 de abril de 2016

La CIA frente a Cuba desde 1959: Eliminar a Fidel, Raúl y Che

Foto tomada de Cuban History Gallery.
Foto tomada de Cuban History Gallery.
Desde mucho antes del triunfo de la Revolución el primero de enero de 1959, los servicios de inteligencia estadounidenses asumieron como tareas prioritarias impedir la victoria de las fuerzas revolucionarias y el asesinato del Comandante en Jefe Fidel Castro.
Ya, por ejemplo, desde 1958, en los momentos en que Fidel estaba en la Sierra Maestra, el coronel Joseph Caldwell King, jefe de la Sección del Hemisferio Occidental de la CIA a cargo de las operaciones cubanas, en unión de William Pawley, exembajador norteamericano en Brasil, Perú y amigo del dictador Fulgencio Batista, habían planeado algunas medidas para obstaculizar el avance de las fuerzas revolucionarias y el asesinato del líder cubano. Objetivo: evitar que llegara al poder, para lo que habían activado plenamente a la Estación en La Habana encabezada por James A. Noel, quien desarrolló una intensa actividad subversiva contra Cuba y ocupó este cargo hasta el cierre de la sede diplomática en enero de 1961.
En diciembre de 1958, es detenido en la Sierra Maestra el ciudadano Alan Robert Nye portador de un fusil con mira telescópica, quien había sido enviado por el Gobierno yanqui con la misión de asesinar a Fidel.
Desde el comienzo mismo del triunfo revolucionario empiezan los encontronazos con Estados Unidos y se intensifican las maniobras conspirativas para descabezar a la Revolución triunfante.
En sus memorias Los años de la Casa Blanca, publicadas en 1966, el presidente de los Estados Unidos en aquel período, Dwight D, Eisenhower, reconoció: “En cuestión de semanas, después que Castro entrara en La Habana, nosotros, en el gobierno, comenzamos a examinar las medidas que podían ser efectivas para reprimir a Castro”.
El 21 de enero de 1959, trece días después de su entrada triunfal en La Habana, en una magna concentración popular en el Palacio Presidencial, Fidel dijo: “Para tomar las medidas de precaución, porque aquí hay que estar prevenidos contra todo, le voy a proponer a la Dirección del Movimiento 26 de Julio, que designe al compañero Raúl Castro, Segundo Jefe del Movimiento 26 de Julio. Lo hago, no porque sea mi hermano –que todo el mundo sabe cuánto odiamos el nepotismo– sino porque, honradamente, lo considero con cualidades suficientes para sustituirme en el caso de que yo tenga que morir en esta lucha; porque, además, es un compañero de muy firmes convicciones revolucionarias, que ha demostrado su capacidad en esta lucha, que fue de los que dirigió el ataque al Moncada, de los que estuvo dos años en la cárcel, de los que organizó el Segundo Frente Frank País, y de los que han dado relevantes pruebas de capacidad como organizador y como líder”.
Y siguió advirtiendo: “Ojalá que en este caso no se hubiese tratado de un hermano mío, ojalá hubiese sido otro para que no cupiera la menor sospecha de que se trata de favorecer a un familiar. Digo, en primer lugar, que así no se favorece a nadie, porque la patria para nosotros es agonía y deber, no placer, no vanidad, no satisfacciones de tipo personal; para nosotros este trabajo es el trabajo de un esclavo que sabe servir a su pueblo; para nosotros, ser líder es ser sacrificado; para nosotros ser líder no es aspirar al poder, que todo el mundo sabe que yo renuncié al poder hace mucho tiempo, que todo el mundo sabe el desinterés con que he luchado y que soy de los hombres que sostengo que ningún hombre es imprescindible [… ] Y al plantear aquí que considero que el compañero Raúl Castro podría sustituirme en este caso, no es que yo decida unilateralmente, sino yo quiero consultar con el pueblo si está de acuerdo”. (Exclamaciones de ¡Sí!).
“Pues ya lo saben mis enemigos: ¡Me pueden agredir cuando quieran, que no hay problemas! Y, además, si agredieran también a Raúl, ¡detrás de él vendrá otro, y detrás otro, y detrás otro y detrás otro!, que al pueblo de Cuba en esta lucha no le faltará ni líder ni pueblo, porque todo estará prevenido. Los que supimos ganar la guerra contra todos los recursos, sabremos también ganar la Revolución contra todos los enemigos que se pongan delante”.
En un balance de la evolución de las relaciones bilaterales desde enero de 1959 presentado ante el Consejo Nacional de Seguridad de Estados Unidos, Roy Rubottom, secretario asistente para Asuntos Interamericanos, las resumió así:
“El período de enero a marzo puede ser caracterizado como la luna de miel con el gobierno de Castro. En abril se hizo evidente un giro descendente en esas relaciones… En junio habíamos tomado la decisión de que no era posible alcanzar nuestros objetivos con Castro en el poder y acordamos acometer el programa referido por Mr. Marchant (subsecretario Livingston Marchant). En julio y agosto habíamos estado delineando un programa para reemplazar a Castro”.
Livingston Marchant, para justificar sus medidas punitivas, manifestó en esa sesión del Consejo de Seguridad Nacional que el caso Cuba era uno de los más peligrosos y difíciles respecto a las relaciones de Estados Unidos con América Latina.
El programa para reemplazar a Castro tenía dentro del plan una reaccionaria campaña contra el comunismo, mientras la propaganda contrarrevolucionaria pretendía menguar la influencia popular de Raúl y el Che, atacándolos como los dirigentes revolucionarios más proclives a los comunistas. Sin duda, eran los de las ideas más radicales, con honda formación marxista y partidarios decididos de avanzar rápidamente hacia el socialismo.
La presencia del Che Guevara en sectores económicos estratégicos como el sector bancario, primero, y, luego, la dirección del incipiente desarrollo industrial, junto a sus primeras actividades internacionales a mediados de 1959, tensaron a los sectores gobernantes estadounidenses y a la contrarrevolución.
Después, como explican Luis M. Busch y Reinaldo Suárez en su libro Gobierno Revolucionario Cubano Primeros pasos, las necesidades de la defensa de la Revolución hacían imperativa una reestructuración militar profunda, que garantizara la identificación plena de los institutos armados con la ciudadanía, una economía administrativa y de dirección y una verdadera unidad de mando y acción.
Es así como se crea el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias el 21 de octubre de 1959. “El comandante del Ejército Rebelde que reunía todas las cualidades y aptitudes para dirigir tal tarea era, sin lugar a dudas, Raúl Castro Ruz. En pocos meses de lucha guerrillera, había conformado en las montañas más orientales de Cuba un frente meticulosamente organizado y eficaz, en lo militar y lo civil. Virtualmente, un Estado en armas, con hospitales y gestiones administrativas, de educación, comunicaciones e industrias, administración de justicia y arbitraje. Había dado pruebas inequívocas de una habilidad especial de mando y organización”, reseñan ambos autores.
Raúl, al asumir el mando, es enfático en los principios que se persiguen con la concepción de la nueva institución militar: “No estaremos jamás satisfechos hasta que por nuestra organización y contando siempre con la indestructible colaboración del pueblo de Cuba, nuestro país esté en condiciones de hacerse respetar militarmente por pequeños y poderosos”.
Por esos días concluyeron en fracaso los intentos del gobierno estadounidense por aupar fuerzas alternativas a la dirección revolucionaria al frustrarse las traidoras tentativas del entonces comandante Hubert Matos, como antes habían sido un fiasco la traición del comandante Pedro Luis Díaz Lanz –jefe de la fuerza aérea rebelde–, el descalabro de la conspiración trujillista o la crisis nacional que concluyó con la salida del núcleo reaccionario del primer Gobierno Revolucionario, incluido el presidente Manuel Urrutia.

Intensa y descomunal actividad subversiva contra Cuba

En 1975, a partir de informaciones desclasificadas y los testimonios o comparecencias en audiencias, se elaboró un informe del Comité Selecto del Senado de los Estados Unidos que estudió las operaciones relacionadas con las actividades de inteligencia, más conocido por el Informe de la Comisión Church, pues dicho comité estuvo presidido por el senador Frank Church.
Por esas informaciones desclasificadas y testimonios pudieron conocerse en detalle algunas de las operaciones encubiertas de la CIA para atentar contra la vida de los principales dirigentes de la Revolución Cubana. Después de haber hecho el análisis operativo de la Revolución, expresar sus preocupaciones sobre el fortalecimiento del proceso y medidas para destruirla, el 11 de diciembre de 1959, el coronel J.C. King envió un memorándum a Allen Dulles, director de la CIA, en el que planteaba que en Cuba ahora había una dictadura de “extrema izquierda” que “si” se le permitía continuar, alentaría acciones similares contra posiciones estadounidenses en otros países latinoamericanos.
Una de las cuatro “Acciones Recomendadas” por King era considerar seriamente la eliminación de Fidel Castro: “Muchas personas informadas creen que la desaparición de Fidel aceleraría grandemente el derrocamiento del gobierno actual”.
En uno de los márgenes del documento hay una nota escrita a mano donde Dulles indica que con el asentimiento de Richard Bissell, un exprofesor de economía que fungía como subdirector de planes de la CIA, aprobó las recomendaciones. A partir de ese instante se intensifican todos los esfuerzos por descabezar el país.
En enero de 1960 se organizó la Rama 4 (WH-4) de la División del Hemisferio Occidental de la CIA como un equipo especial para dirigir la operación cubana, con la principal “[…] misión de derrocar al gobierno de Castro […]” y tenía bajo su responsabilidad la Oficina Cuba en el cuartel general de la CIA, incluyendo el apoyo a su estación radicada en la sede diplomática en La Habana.
La cadena de mando dentro del cuartel general la integraban el director de Inteligencia, Allen Dulles, el vicedirector de Planes señor Richard M. Bissell, el jefe de la División del Hemisferio Occidental J. C. King y el jefe de la Fuerza de Tarea, Jacob D. Esterline.
Según el informe de la Comisión Church, el 13 de enero de 1960, Dulles, en lo que aparentemente fue la primera discusión del Grupo Especial sobre un programa clandestino para derrocar a Castro, “observó la posibilidad de que a la larga Estados Unidos no podría tolerar el régimen de Castro en Cuba, y sugirió la planificación de contingencias secretas para lograr la caída del gobierno de Castro…”.
Una de las acciones fue mediar en cuanta gestión hiciera el Gobierno Revolucionario cubano para impedirle el aprovisionamiento de armas para llevar adelante su política de creación de las milicias populares. El 4 de marzo de 1960 ocurre el monstruoso sabotaje al barco francés La Coubre, que trajo desde Bélgica un cargamento de 70 toneladas de armas y municiones y cuyas explosiones provocaron alrededor de 100 muertos y unos 400 heridos.
El acto terrorista concebido por la CIA, cuyos documentos 51 años después siguen clasificados, había previsto que tras el primer estallido, los principales dirigentes de la Revolución seguramente acudirían de inmediato al lugar del siniestro y esa era la oportunidad de producir el segundo bombazo para acabar con ellos.
Fidel llegó a la conclusión de que a partir del criminal sabotaje de La Coubre la agresión contra la Revolución se desencadenaría en grandes magnitudes y aceleró su estrategia de preparación del pueblo para hacerle frente, resistirla y derrotarla.
El informe de la Comisión Church ratifica esa apreciación y demuestra que el Gobierno de Eisenhower andaba a la búsqueda de pretextos
Según memorándum de una reunión el 9 de marzo de 1960, cinco días después de La Coubre, el coronel J.C. King, dijo ante al Grupo Especial que estaba a cargo de las operaciones cubanas que había “pruebas crecientes de que ciertos ‘jefes’ del gobierno de Castro han estado presionando por un ataque contra las instalaciones de la Armada de Estados Unidos en la bahía de Guantánamo y dijo que de hecho es posible atacar las instalaciones”.
Y de acuerdo con el propio memorándum “el coronel King declaró (…) que a menos que se eliminase a Fidel, Raúl y al Che Guevara, todos juntos –lo cual es poco probable– esta operación podría ser un asunto largo y trabajoso y solo se derrotaría al gobierno actual por medio de la fuerza”.
En el informe del comité senatorial se describen también otros tópicos de una reunión celebrada al día siguiente, 10 de marzo, del Consejo de Seguridad Nacional, en la cual se discutió la política estadounidense de “llevar a otro gobierno al poder en Cuba”.
Las actas de esa reunión informan que el almirante Arleigh Burke, jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas yanquis, entendía que se necesitaba un dirigente cubano alrededor del cual pudieran agruparse los elementos contrarios a Castro. “El señor Dulles dijo que existían algunos dirigentes contrarios a Castro, pero que actualmente no se encontraban en Cuba, y él se preguntaba qué podríamos hacer ante una situación de esa índole (…); informó que se estaba trabajando en un plan para cambiar la situación en Cuba. El almirante Burke sugirió que cualquier plan para la sustitución de los dirigentes cubanos debía ser llevado hasta sus últimas consecuencias, ya que muchos de los dirigentes cercanos a Castro eran incluso peores que Castro”.
La Comisión Church describe otra reunión del Grupo Especial en la Casa Blanca el 14 de marzo de 1960, a la cual asistieron Allen Dulles y el coronel J.C. King.
De acuerdo con el testimonio senatorial en los documentos desclasificados 15 años después, las actas archivadas de esa reunión informaban que hubo una discusión general en cuanto a cuál sería el efecto sobre la situación cubana de desaparecer simultáneamente Fidel, Raúl Castro y Che Guevara. El almirante Burke dijo que el único grupo organizado en Cuba en estos momentos eran los comunistas y que por lo tanto existía el peligro de que pasaran a tomar el control. El señor Dulles fue de la opinión que esto quizás no fuese desventajoso ya que facilitaría una acción multilateral por parte de la OEA. El coronel King dijo que había pocos dirigentes identificados hasta ahora capaces de hacerse cargo de la situación.
El 17 de marzo de 1960, el presidente Eisenhower dio luz verde al programa de actividades encubiertas contra Cuba.
(Tomado de Bohemia)

viernes, 22 de abril de 2016

El “museo” de la derrota en #Miami. #Cuba

La Brigada 2506, armada y entrenada por un plan conjunto del Pentágono, la Casa Blanca, el Departamento de Estado y la Agencia Central de Inteligencia CIA, fue una marioneta de la eterna obsesión de las fuerzas más oscuras de Estados Unidos por derrotar a la Revolución Cubana. Lo que queda de ella ha caído hoy en las peores manos y hablan en su nombre Félix Ismael Rodríguez, el asesino del Che Guevara, y Esteban Bovo, padre de un comisionado de Miami que no desaprovecha la oportunidad para promover, dice que inspirado en el ejemplo de su progenitor, proyectos contra Cuba y la más reciente emigración cubana en Miami.
La pasada semana estos mercenarios informaron de la inauguración en la ciudad de Hialeah Garden del llamado “museo” de la Brigada 2506, que no es más que el museo de la derrota. Este proyecto será administrado, dicen que a perpetuidad, por el gobierno de Hialeah Garden; lo que quiere decir que será pagado por los contribuyentes, muchos de los cuales no son cubanos, o son cubanos que no comparten ese tipo de inversión, sobre todo cuando su fin es homenajear a mercenarios que invadieron a su país de nacimiento.
El objetivo de este supuesto museo no es, como algunos han dicho, salvaguardar una parte de la historia de Miami; lo que busca es venderse y recaudar dinero como uno de los lugares donde la vieja contrarrevolución puede invitar a los nuevos mercenarios disidentes para retomar sus viejos planes contra Cuba, de los que no se excluyen las acciones violentas.
La mayoría de las piezas que anuncia el llamado museo son réplicas con muy poca autenticidad; algunas de armamento bastante conocido y otras de objetos falseados desde su propia denominación, como la sensacionalista “rastra de la muerte”. Pero lo más significativo es que junto a estas piezas sin peso histórico, la colección incluye una réplica de uno de los aviones de Hermanos al Rescate, la organización provocadora que dirige José Basulto, una persona que se prestó para propiciar un incidente internacional entre Cuba y Estados Unidos, y en cuya planificación el propio Basulto cuidó que él saliera ileso.
La Junta Escolar de Miami debe preocuparse por los planes de este “museo”, pues sus promotores han declarado que piensan llevar a sus salas a estudiantes de las escuelas del área para enseñarles, según las palabras de sus promotores, “leyendas” de lo ocurrido en Playa Girón.  No la verdadera historia de lo que allí sucedió en abril de 1961, cuando el pueblo cubano les derrotó y les cambió por alimentos y compotas, luego de que muchos de ellos declararan que habían desembarcado como cocineros: ¿mostrarán en las vitrinas del “museo” los cucharones, sartenes y espumaderas que llevaban colgadas a los hombros y con las que dispararon contra su propio país?
Este proyecto ha tenido un apoyo oficial que la prensa de Miami no ha investigado profundamente. Se sabe que el legislador Roberto Casas aportó 50 mil dólares, que el comisionado Esteban Bovo Jr. cabildeó fondos junto con Rene García y el alcalde Joseph de la Cruz; más la aprobación de un millón de dólares por parte del gobernador Rick Scott. ¿Conocen los contribuyentes de Miami de estos enormes gastos hechos solo para propagar leyendas, réplicas y copias de imágenes publicadas en internet?
La idea de este “museo” es tan descabellada, que su principal promotor y presidente de la Brigada 2506, el mercenario Félix Ismael Rodríguez, reconoció que tuvo que poner fuerza porque entre los propios brigadistas hubo gran oposición. Esto confirma que si lo que desean es contar la historia, lo primero que deben decir es la verdad sobre la propia Brigada 2506.  Han de reconocer ante todo que muchos de ellos se rindieron a las milicias revolucionarios por falta de ideales, por baja moral, que se delataron unos a otros durante los procesos, que no pocos aceptaron ser cambiados sabiendo que otros de los suyos quedaban atrás y que luego, al llegar a Miami y reinsertarse en la vida, algunos se convirtieron en traficantes, en terroristas o en protagonistas de otras acciones delictivas.
No es extraño que los mercenarios hayan escogido a Marco Rubio como el orador principal en el día de su derrota. Con un pie fuera de la política nacional, pero dispuesto a continuar su show en Miami, el hoy senador Marco Rubio es de los que asegura sin tener fundamento que algún día se podrá decir de los mercenarios algo distinto a lo que ya todos saben; que invadieron su país por llevarse unos dólares a sus bolsillos.
Según investigaciones del periodista Juan Marrero, desde el 21 al 25 de abril de ese año 1961, unos cuarenta mercenarios prisioneros se brindaron voluntariamente a comparecer ante las cámaras de la televisión cubana y responder inquietudes del pueblo formuladas a través de un panel de la prensa. Lo que dijeron es record público y varias cosas quedaron en claro: que de los más de mil mercenarios 800 pertenecían a familias ricachonas y su objetivo al invadir Cuba era recuperar sus privilegios; y que otros 135 eran exmilitares o ex miembros de los servicios represivos de Batista. Esa es la gran verdad, que fueron a luchar por ventajismo material y no por la libertad. Pero esto seguramente lo va a esconder el llamado “museo” de los mercenarios derrotados en Playa Girón.

viernes, 1 de abril de 2016

Montaner, cuatro gatos contrarrevolucionarios y un vano intento de cambio en Cuba



Reunidos en Madrid bajo la tutela del ex agente CIA Carlos Alberto Montaner y la Asociación de Iberoamericanos por la Libertad, un grupo de mercenarios presentó la llamada plataforma independiente #Otro18, aunque fueron cautos en sus afirmaciones sobre la posibilidad real de lograr un cambio político en Cuba.
De sobra saben estos contrarrevolucionarios que, sin el apoyo del pueblo que los ignora y desprecia, cualquiera de sus proyectos puede carecer de éxito alguno. Sabedores pues de esta falta de apoyo en Cuba, solicitan el apalancamiento financiero y mediático de España y la UE en sus pretensiones.
Los planes de los enemigos de Cuba se basan en aprovechar las elecciones del 2018 para presentar a un grupo de, al menos, 25 asalariados USA como candidatos independientes. Asimismo, incitan a desarrollar campañas anti constitucionales y proselitismo en cada barrio de Cuba para lograr buscar una visibilidad que les será imposible de lograr, y ellos lo saben de sobra. En resumen, tal como el propio Cuesta Morúa lo reconoce, su intención es buscar una grieta en el sistema político y electoral cubano.
Para lograr sus objetivos, estos mercenarios pretenden abogar por la eliminación de la Comisión de Candidaturas y la creación de un registro electoral público. De hecho su pretensión es que se permita acceder a las nominaciones a cualquiera sin tener en cuenta que el electorado cubano elige a sus candidatos sobre la base de su honestidad, prestigio y aceptación pública. Por tanto, no hay cabida para aquellos entreguistas y servidores de oficio de nuestros enemigos.
Tomado de Descubriendo Verdades

viernes, 30 de octubre de 2015

Y-Y-C. La trilogía del engaño.

Yoani Sánchez

Juan Carlos Díaz Osorio
Por lo visto, aún la CIA no se ha dado por vencido con su “Agente Especial”, Yoani Sánchez, a pesar de los continuos fracasos y la pérdida de credibilidad no sólo a nivel nacional sino también internacional e incluso dentro de los círculos contrarrevolucionarios en Miami.
Resulta que ahora ante el fracaso que ha significado el proyecto de 14ymedio, del cual sólo pertenece a Yoani el nombre, han dado un toque mágico con una de sus empresas más fieles (me refiero a Yahoo!) en aras de buscar mayor repercusión internacional, puesto que sus postulados iniciales de lograr un impacto a nivel nacional no pudo ser cumplido.
¿A quién se le pudo haber ocurrido la idea de que Yoani iba a convertirse en referente informativo en la sociedad cubana?
Y es que no solo su falta de objetividad atenta contra sus publicaciones, sino también su escaso contacto con la sociedad cubana (donde pasa desapercibida) y su criticismo radical provocado por la sumisión a los intereses de quien la financia.
No bastan, al parecer, estos aspectos para que se den cuenta que Yoani nunca va a gozar del apoyo mayoritario de la sociedad y mucho menos va a ser tomada en cuenta como referente de la realidad cubana.
Hace apenas una semana se hizo público un contrato sustraído entre la referida bloguera mercenaria y la empresa Yahoo! En Español, con el objetivo de ampliar la capacidad de difusión de este medio, mediante el cual, Yahoo publicará contenidos de 14ymedio y a su vez este ofrecerá contenido original producido por algunos de los sitios más populares de la plataforma Yahoo!.
Según los directivos de Yahoo!, “14ymedio se está convirtiendo en una fuente de destaque, con noticias independientes y objetivas, para todos los ciudadanos cubanos que viven en la Isla y para aquellos en el mundo que buscan noticias confiables sobre Cuba”
Como reza el popular refrán “No hay peor ciego que el que no quiere ver”, y esta vez creo que a los directivos de Yahoo! los están obligando a no ver. Resulta irrisorio que aún sigan utilizando el término “independiente” cuando ya es de dominio público todo el financiamiento e intereses que hay detrás de este medio (CIA, Banco de Santander). Habría que preguntarle a Yoani si realmente es libre de publicar, quizás lo pueda demostrar el día que lo haga en contra de los intereses del gobierno de los EE.UU.
Por otro lado las estadísticas no muestran que la fuente más confiable de noticias sobre Cuba sea este medio. Según el Alexa (Sitio Web que provee información acerca de la cantidad de visitas que recibe un sitio y lo clasifica en un ranking) sitios como Cubadebate (Rank Global 9 908, Rank Cuba 6, Rank EE.UU. 63 601), Granma (16 6061068 148), Cubainformación (244 146327531 421), Cubahora (163 175104) y Ecured (14 30126) son algunos de los más solicitados cuando de Cuba se quiere conocer en detrimento del mencionado 14ymedio (105 905386134 505).
Ya sé que los detractores de este artículo van a exponer que todos son sitios oficiales del gobierno cubano. Es cierto, pero es que el medio de Yoani también lo es, lo que para losEE.UU. Tan oficial como lo es Radio Europa Libre y Radio/TV Martí. No obstante sería bueno preguntarle a los directivos de Yahoo! por qué no ofrecerle el acuerdo al blog Segunda Cita, del reconocido cantautor Silvio Rodríguez, el cual constituye el No 83 más visitado en Cuba y el117 834 a nivel global.
A modo de recordatorio en septiembre de 2013, la directora ejecutiva de Yahoo, Marissa Mayer, confesó que su mayor temor era terminar presa si no colaboraba con las agencias nacionales de inteligencia. Documentos facilitados por el extécnico de la CIA Edward Snowden demostraron luego la vinculación entre las empresas de internet -entre ellas Yahoo, Google, Microsoft y Facebook- y los programas de espionaje de EE.UU.
Creo que la respuesta casi se cae de la mata, todo apunta a un proyecto bien estructurado de la CIA en función de darle mayor protagonismo a nivel internacional y convertirla en referente de la realidad cubana. El otorgamiento de la Beca Yahoo! Fellow, su inclusión entre las 50 personas más influyentes del 2015 publicada por la Revista People en Español y el mencionado acuerdo con Yahoo! son solo algunas acciones dentro de un mismo plan que le reportan financiamiento y visibilidad.
Estén alertas!!!

martes, 13 de octubre de 2015

EEUU: ACLU demanda a dos sicologos torturadores de la CIA

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La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) demandó hoy a dos contratistas de la CIA que diseñaron e implementaron programas de interrogatorios duros de la agencia, denunciados como tortura.
La demanda acusa a los sicólogos James E. Mitchell y John Jessen de desarrollar un programa de interrogatorios que incluyó golpizas, privación del sueño, hambre, ahogo simulado y otros métodos que causaron sufrimiento físico y sicológico a los prisioneros en manos de la CIA, según reseña este martes el diario digital Politico.
La acusación sigue a la presentación hace 10 meses de un informe del Senado según el cual las prácticas de interrogatorio afectaron a los prisioneros de al-Qaeda mucho más de lo permitido por los límites legales sin proporcionar datos decisivos.
Interpuesto en un tribunal federal en el estado de Washington, el pedido aborda el caso de tres prisioneros de la CIA, Gul Rahman (muerto por las torturas), Suleiman Abdullah Salim y Mohamed Ahmed Ben Soud, ambos ya libres.
La acción legal fue interpuesta atendiendo el amparo del Estatuto de Agravios a Extranjeros, el cual permite a no ciudadanos demandar en tribunales estadounidenses por violaciones a los derechos humanos.
Según la ACLU los sicólogos desarrollaron un programa para la CIA que se inspiró en experimentos de la década de 1960 con perros y la teoría de la indefensión adquirida.
Mitchell y Jessen se desempeñaron como contratistas independientes para la CIA, formaron una empresa que recibió pagos por 81 millones de dólares y en abril de 2007 empleaban directamente a 11 de los 13 interrogadores utilizados por la agencia, plantea ACLU.
Los acusados conspiraron con la CIA para torturar a estos tres hombres y muchos otros, dijo Steven Watt, abogado del Programa de Derechos Humanos de ACLU, en un comunicado.
Afirmaron que su programa estaba basado científicamente, seguro y probado, cuando en realidad no era ninguna de esas cosas. El programa era ilegal y sus métodos bárbaros. La psicología es una profesión de curación, pero Mitchell y Jessen violaron el código ético de no hacer daño con algunas de las formas más aberrantes imaginables, puntualizó el letrado.
Salim, uno de los sobrevivientes, dijo que la terrible experiencia en manos de la CIA aún lo persigue. “Todavía tengo recuerdos, pero he aprendido a lidiar con ellos con un psicólogo que trata de ayudar a la gente, no les hará daño”, indicó.
PL

viernes, 2 de octubre de 2015

“EEUU está preparando una segunda Operación Cóndor en América Latina”

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En la cumbre del bloque político y económico del Mercosur se ha expresado preocupación por la intensificación de la actividad de la inteligencia de EEUU en América Latina, dirigida a organizar el derrocamiento de los presidentes democráticamente elegidos de la región. Todos los oradores notaron la analogía de la actual situación con la Operación Cóndor, ejecutada por la CIA en la décadas de los 70 y los 80 en Sudamérica.
Según ha comentado el miembro de la Academia de Ciencias de Rusia, Vladímir Davydov, en aquella época los agentes estadounidenses acabaron físicamente con los líderes progresistas en Brasil, Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Perú.
“Creo que las tecnologías modernas están lejos de la Operación Cóndor, aunque los problemas son similares”, señaló el experto, que añade que lo que hoy en día se vive en América Latina es “una guerra de materiales comprometedores y protestas organizadas contra los jefes de Estados y Gobiernos que mantienen buenas relaciones con Rusia”.
Davydov señala que si antes Washington predominantemente utilizaba la inteligencia, sobornos, financiación de la oposición radical y cooperación con agentes locales para acabar físicamente con ciertos líderes, ahora, de acuerdo con el analista, el mejor instrumento en esta cuestión es la guerra de la información, que EEUU está practicando con éxito.
Como ejemplo el experto cita la actual situación en Brasil, donde EEUU y la mafia local han movilizado a la oposición, especialmente por Internet, para participar en una campaña contra el Gobierno de Dilma Rousseff. Las organizaciones criminales que veían como una amenaza a su posición el nuevo plan del Gobierno contra el dominio de los narcotraficantes en las favelas, por su parte, se ocuparon de convertir las protestas pacíficas en graves disturbios. En cuanto a Venezuela, Davydov admite que existe riesgo de confrontaciones no políticas o electorales, sino físicas.
VTV

jueves, 20 de agosto de 2015

“Disidentes” en Cuba: No hay Dios que los una

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Por: Arthur González
Cuando las personas se mueven por dinero y no por ideas, resulta muy difícil la unidad y así le sucede a la contrarrevolución creada por Estados Unidos para intentar derrocar a la Revolución cubana.
Desde que surgieron las primeras organizaciones anticubanas en 1959, el motivo fundamental para ganar en membrecía ha sido el dinero aportado por el gobierno yanqui y la CIA, razón por la cual se disputan cargos con el fin de recibir sumas cada vez más altas.
No en balde la CIA en su primer Programa de Acciones Encubiertas, aprobado por el presidente Dwight Eisenhower, señaló:
Es importante evitar la rivalidad que perturbe y divida a los principales líderes cubanos de la oposición, en su papel de dirección dentro de la organización. Asimismo, se harán todos los esfuerzos posibles para seleccionar a un presidente que sea un político juicioso, no ambicioso y eminente”.
Ningún esfuerzo de los yanquis ha dado resultado porque el dinero siempre divide y separa, nunca une y consolida al carecer de ideales.
Medio siglo después la situación de la contrarrevolución asalariada se presenta con idénticos problemas y se puso de manifiesto durante la breve visita a la Habana del secretario de Estado, John Kerry, para izar la bandera en su embajada.
Para cumplir con las exigencias de la mafia anticubana refugiada en Estados Unidos, se organizó un acto no oficial en la residencia del Encargado de Negocios, al cual fue invitada una representación de los elementos contrarrevolucionarios cubanos, para que Kerry pudiera sostener un contacto con ellos, pero al no tener unidad y sí una alta dosis de protagonismo, las disputas no se hicieron esperar.
Los partidarios de las posiciones recalcitrantes de la mafia terrorista anticubana de Miami opuesta a legitimar al gobierno de Castro, se negaron a asistir al acto en la residencia, entre ellos la inculta y grosera Berta Soler y sus más cercanos secuaces como Jorge Luis García Pérez (Antúnez) y otros como Antonio Enrique González-Rodiles, bajo el argumento que ellos merecían ser invitados al acto oficial en la embajada y no a uno alternativo solo para complacerlos.
Aun no se percatan que son usados como piezas de un juego y no representan nada en la política exterior estadounidense.
Los únicos culpables de esas reacciones son los políticos yanquis, quienes cegados por su intolerancia a una pluralidad de pensamiento, los crearon como supuesta oposición al sistema socialista cubana, les regalaron premios internacionales diseñados como parte de sus campañas contra Cuba, y los pasean por el mundo tal figuras relevantes de un circo, levantado para hacerle creer al mundo que los cubanos no aceptan el socialismo.
Esa es la razón por la que ahora los asalariados reclaman un puesto en la primera fila, creyéndose que en realidad son grandes “personalidades”.
En un pataleo histérico desbordante de impotencia, algunos de los “opositores” declararon a medios de prensa contrarios a Cuba, que “no entendían que la administración Obama aceptara las condiciones del gobierno cubano de no aceptar que ellos estuvieran presentes en el acto oficial”, junto a funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores y otras personalidades de la vida política, cultural, académica y científica de la isla.
Para explicar el por qué sus asalariados no fueron invitados al izado de la bandera en la embajada, una funcionaria del Departamento de Estado informó a la prensa el 12.08.2015, que “el espacio donde se realizará el acto es extremadamente limitado, pero principalmente es un evento de gobierno a gobierno, que significa esta nueva relación”, según la transcripción publicada por el propio Departamento de Estado, elementos que también manejó Kerry en una entrevista a la cadena Univisión.
Triste final para aquellos que han hecho de la “disidencia” una profesión, gracias a los cientos de millones de dólares malgastados durante medio siglo y ahora ven sus días contados, ya que los intereses estratégicos de Estados Unidos no pueden ser entorpecidos por un puñado de personas sin valores morales, éticos y prestigio social.
Sobre esto Alejandro Armengol, periodista de origen cubano radicado en Estado Unidos fue categórico, al expresar el pasado 10.08.2015: “Washington debe interrumpir la entrega de fondos para la “disidencia” cubana; no como parte de un plan de mejorar las relaciones con La Habana, ni mucho menos para congraciarse con el gobernante cubano Raúl Castro. Debe hacerlo por un hecho simple: está botando el dinero.
Mucha razón tenía José Martí cuando expresó:
“…los busca empleos son lacra de la nación y peste de la vida…”