Contrarrevolución y legalidades ajenas…
¿Inofensivas para Cuba?
La democracia burguesa consigue una República pequeña, pequeña, manifesté en un artículo precedente con el convencimiento de que los pueblos están desfallecidos y exhaustos de permanecer anclados en el reformismo burgués. Aspiran a comer, educarse, sobrevivir y crear. Para el pueblo la política es un paradigma, no la búsqueda del “puestito” donde el gerente señale todo lo que tiene que hacer. Está fatigadísimo del reformismo mentiroso, inoperante producto de la democracia burguesa y del parlamentarismo, máscara insolente de la dictadura clasista. Harto de abrirse paso a codazos entre algunos que se dicen revolucionarios y no hacen nada por alcanzar la Revolución, necesita que no le mientan y por una cuestión de valores elige la ética, la moral, la sensibilidad y el amor.
Un corresponsal en Cuba de BBC Mundo, Fernando Raysberg realizó una entrevista a Manuel Cuesta, auto calificado "líder” del novel partido político de tendencia socialdemócrata que nació de dos grupos opositores, uno de Cuba y otro de Miami. El sujeto, convertido en "adalid" de esta flamante agrupación determinada por la “izquierda democrática” dentro y fuera de Cuba, juntó para la convocatoria de fundación cincuenta disidentes arribados desde toda la isla. Sostiene que el nuevo partido se inicia con cuatrocientos miembros (entre once millones de ciudadanos) y han creando esta red de simpatizantes para una “permuta serena”. Advierte que en el pasado se dedicaban a cuestiones relacionadas con las libertades políticas y ahora reconocen que "los logros en salud pública y educación forjaron en los cubanos fuertes sentimientos de independencia”.
Asegura que no tocan dineros de USA, son contrarios al embargo de Estados Unidos y se designan como buenos amigos.
En su muy buen artículo Asoma el Carril Dos, Manuel E. Yepe sostiene que a su a juicio,”la revolución cubana está en el deber y la necesidad de abrirse a todo propósito individual o colectivo que converja a garantizar la independencia, afirmar la identidad nacional y alcanzar amplia justicia social, aspiraciones de los revolucionarios cubanos desde la sexta década del siglo XIX.”
Ni bien la Revolución Cubana tomó el poder se armó con leyes expuestas en la Constitución de la República de Cuba y con la voluntad presidida por el profundo anhelo de JOSE MARTÍ:
“Yo quiero que la Ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”
Dicha Ley Fundamental surgió de una REVOLUCION que significó un cambio total de estructuras legales.
Vayamos a la definición en la que se basa dicha Constitución, cuya fuente y antecedentes provienen del sustento creado por el Héroe Nacional Cubano en 1895 con características patrióticas como las del Partido Revolucionario Cubano, raíz del actual Partido Comunista de Cuba y loable intento de perseverar para independizar a la nación del yugo colonial español evitando que el gobierno de Estados Unidos consumara su propósito de apropiarse de la isla.
Revolución se define como acción de convulsionar, motín, sublevación contra la autoridad constituida. Cambio vehemente en las instituciones políticas de una nación. Giro de una pieza sobre su eje. Mutación absoluta y diferente a todo lo anterior.
Toda Revolución es verdadera si sabe defenderse y puede subsistir.
Para la definición marxista, revolución es un proceso mediante el cual la clase oprimida de una sociedad sacude su condición de tal, a través de un enfrentamiento con su clase antagónica y explotadora. Un proceso revolucionario debe estimular una profunda transformación en el orden político, económico y social, con cambio radical en las antiguas relaciones sociales de producción, y también promover permutaciones en toda la superestructura. En síntesis, un proceso impulsado por la gran masa de la sociedad que trae como consecuencia una variación total en el modo de producción imperante. Sea de carácter político, económico o social, alcanza ese carácter cuando substituye dicho modo de producción y compone relaciones sociales y de propiedad determinantes de posesión, dominio y distribución, más metas establecidas por la convicción del asunto, en este caso continuamente amenazado por el imperio más genocida de nuestros tiempos.
Nada justifica que los cubanos arríen esas banderas de combate cuando EEUU hace todo por impedirles su derecho a ejercer la plena independencia, darse y defender su forma de gobierno y conformar una sociedad sin imposiciones como antinomia del LIBERALISMO.
En 1979 Margaret Thatcher llegó al poder y lanzó la “renovación” neoliberal en Gran Bretaña. El valor central de la doctrina de la Thatcher y el neoliberalismo en sí mismo, son noción y significados de competencia entre naciones, regiones, empresas y por supuesto, individuos.
Los gobiernos de Thatcher en Gran Bretaña y Ronald Reagan, en Estados Unidos dieron un brusco viraje recuperando rancias ideas liberales que aplicaron con éxito porque desde principios de los años 80 cuando el neoliberalismo comenzó a considerarse como la única forma adecuada de gobernar, hasta que se derrumbó por un fenómeno conocido como “estanflación”, que significa poco crecimiento económico y aumento de la inflación, todo lo que ha generando una grave crisis en los países capitalistas y tercermundistas, afectando también a los socialistas.
Muchos afirman que el neoliberalismo es un modelo estéril contra los pobres que basa su filosofía en la libertad. Aunque no olvidemos que el muy nacionalista Charles De Gaulle aseguraba que la libertad es un tema de ricos y los pobres deben ocuparse de la independencia.
Pero volvamos a Cuba, país irredento libre e independiente.
Para el corresponsal de la BBC, a pesar de su pequeñez, el “inofensivo” movimiento socialdemócrata tiene características propias aunque muy diminutas que podrían convertirlo en alternativa política nacional, por ser una fuerza opositora para la población y el gobierno.
Pregunto: ¿Con qué Constitución llevarían a cabo esta “meritoria” hazaña? ¿A qué partido se enfrentarían ya que el PC Cubano no es oponente en elecciones y se efectúan socialmente desde el primer escalón ciudadano subiendo hasta dirigentes a los que el pueblo tiene confianza ya que el Estado cura, educa y ama?
Si es difícil acusar de mercenarios pagados por Washington a estos noveles disfrazados de democráticos y se considera que el discurso resultará más cercano por mantener los logros de la Revolución sobre salud y educación a los que nadie está dispuesto a renunciar: ¿Cómo se resolverá la propiedad privada, fundamento principal de las democracias burguesas? ¿Qué pasaría con este tema? ¿Y las relaciones sociales de producción?
El nuevo anticastrismo admite el diálogo con Cuba sin complicidad con La Habana, algo in descifrable. Reniega de farsantes y legisladores que no los representan en Washington. No quiere agitadores en el Congreso. Rechaza la demagogia. Está a favor de la cordura y la simpatía. Huye de discursos altisonantes de cualquier orilla. No quiere una vuelta al pasado y apuesta al futuro???
Llama a cuidado la coincidencia con un artículo de El Nuevo Herald de Miami de Alejandro Armengol titulado "Por un nuevo anticastrismo" enunciando una obvia receta para destruir la Revolución Cubana desde adentro que nos hace a topar con una vieja y conocida enemiga como es la Ley Torricelli de 1992 en su vertiente de apariencia “benigna”.
En la social democracia no hay ideas justas, amigos y compañeros. No nos engañemos. El pluripartidismo es hijo y amante incestuoso del capitalismo burgués, por lo tanto contrarrevolucionario. Si la imagen de “democracia” es EEUU, la Constitución Socialista sería derogada, no reformada. Sus cimientos facilitarían bases a la propiedad privada como precinto del neoliberalismo, tendría carácter burgués y todo partido formado en Cuba florecería dentro de una clase donde al proletariado sólo le cabría dejarse explotar.
Derogada la Constitución Revolucionaria, cuyo Artículo Primero señala que: “Cuba es un Estado socialista de trabajadores, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos, como República unitaria y democrática, para el disfrute de la libertad política, la justicia social, el bienestar individual y colectivo y la solidaridad humana,” estaríamos asistiendo a la CONTRARREVOLUCIÓN, objetivo que buscan desde hace cincuenta años.
El cambio que se desea desde estos engendros convive con el capitalismo pluripartidista e intenta, promueve e incita hacia un neoliberalismo de rostro avariento y envejecido que utiliza la guerra, el genocidio y la fuerza, no para cambiar el mundo sino para destruirlo.
ADRIANA VEGA
Fuentes: Manuel E. Yepes Articulo “Asoma el Carril Dos” y Constitución Cubana Ed. Extraordinaria Nº 7 (año 1992)
No hay comentarios:
Publicar un comentario