Iroel Sánchez
En la sede de Die Linke, el Partido de la Izquierda en Alemania, nos preguntan por las relaciones Cuba–Estados Unidos, los cambios en la economía cubana y el uso que pretende hacer EE.UU. de la internet para subvertir la Revolución. Nosotros preguntamos cómo ven desde acá la situación en Grecia.
En el diario Junge Welt, nos entrevistan sobre los desafíos para la cultura cubana que implican las relaciones con EE.UU., la estrategia de informatización del país y el rol de los medios de comunicación, las redes sociales e internet en las actuales circunstancias.
Más tarde, en la sede del Bundestag, parlamento alemán, en el histórico edificio del Reichstag que los fascistas incendiaran para culpar, ilegalizar y reprimir a los comunistas, nos muestran unas pequeñas cajas metálicas conservan los nombres de todos los parlamentarios, iluminadas por unas bombillas incandecentes. Todas con un nombre, menos una, la corrrespondiente a Adolph Hitler.
En algunas paredes de mármol del Reichstag se conservan varios de los graffitis escritos por los soldados soviéticos que llegaron hasta allí tras derrotar al ejército hitleriano. Harry, que trabaja en la fracción parlamentaria de Die Linke, nos cuenta del duro debate que lo logró frente a quienes querían olvidarlo e imponer a otros libertadores: las tropas estadounidenses.
En el local donde se reúnen los parlamentarios de Die Linke, una frase de Juan Jacobo Rousseau da idea del la batalla de hoy contra el neoliberalismo en el corazón de Europa: “Entre el fuerte y el débil, la libertad oprime y la ley libera”. Rousseau me lleva a pensar en Grecia pero sobre todo, en las relaciones entre EE.UU. y Cuba que abre este 20 de enero su embajada en Washington; también en internet y en los debates por venir.




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